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¿Reforma política o meramente promoción engañosa?

La llamada a la democracia antes de los juegos olímpicos no puede ser suprimida fácilmente, de esta manera, el PCCh podría circular rumores de que el gobierno está promoviendo un cambio


Por Wang Dan – Especial para La Gran Época
22.09.2007 08:10


El Presidente del Comité Olímpico Internacional Jacques Rogge con el Primer ministro chino Wen Jiabao en su visita a Beijing. (TAKANORI SEKINE/AFP/Getty Images)

El 17 Congreso del Partido Comunista Chino (PCCh) se reunirá el 15 de octubre. Informes del exterior de China ampliamente difundidos concuerdan aun antes de que empiece, que la agenda exhibirá una reforma política. Esta conclusión está basada en especulaciones mediáticas estimuladas por tácticas engañosas del PCCh.

Últimamente, el PCCh ha continuado proyectando la ilusión de una atmósfera política liberal y ha fomentado algunos rumores, tales como el apoyo para una elección competitivamente justa de los miembros del comité del congreso; reformas políticas que serán promovidas por Hu Jintao; que la “libertad del discurso” que se reclama en algunas revistas democráticas será tolerada; que la prohibición sobre informar al momento los eventos sobresalientes será levantada. Tales rumores crean expectativas sobre reformas democráticas entre los extranjeros. ¿Cómo vemos tales posibilidades? Pienso que no habiendo ajustes sistemáticos importantes ni declaraciones políticas claras, necesitamos ser cautos sobre las perspectivas de reformas políticas.

En principio, la administración Hu-Wen (Hu Jintao y Wen Jiabao) puede desear iniciar algunos cambios. Pero esto no significa que Hu Jintao o Wen Jiabao crean en la democracia o que tengan un deseo sincero de democratizar el país. Desde un punto de vista subjetivo, no podemos poner ninguna esperanza en la administración de Hu-Wen. Lo más importante para ellos es seguramente la consolidación de su propio poder. Las recientes actividades de alto-perfil de Jiang Zemin (anterior dictador y cabeza de la facción política contraria a Hu Jintao), junto con la lucha para desbancar al jefe del partido en Shangai, demuestran que Hu todavía no ha consolidado su propio poder. Al mismo tiempo, el clima social y las cuestiones del desarrollo económico han hecho a la alianza de Hu-Wen conciente de su vulnerabilidad. Si Hu desea eliminar la influencia de Jiang Zemin y al mismo tiempo mantener las crisis a raya durante, es sabio de su parte pedir apoyo civil. En tal caso, crear políticamente una imagen liberal o hacer algunos avances en tal sentido es factible.

Pero tenemos que considerar otra posibilidad: que el rumor de la reforma política sea realmente una estratagema engañosa. Está claro que lo que más le preocupa actualmente a la administración Hu-Wen es albergar con éxito los Juegos Olímpicos 2008 durante su administración. Sin duda, también será su desafío más grande. En el caso de finalizar los juegos olímpicos con éxito, Hu Jintao y Wen Jiabao pueden vociferar haber llevado a cabo triunfantemente una táctica política y una transición suave. Si los juegos olímpicos llegaran a ser problemáticos, por el contrario, no podrán bajarse de la tarima política con las cabezas en alto.

Tanto Hu como Wen no son pioneros o líderes innovadores. Tienden a seguir reglas ya gastadas. Pragmáticamente, comprenden claramente que los grupos democráticos y los países occidentales ven los Juegos Olímpicos como su mejor oportunidad de llevar la democracia a China. La llamada a la democracia antes de los juegos olímpicos no puede ser suprimida fácilmente a través de la maquinaria de propaganda nacional. De esta manera, antes de los Juegos Olímpicos el PCCh podría circular rumores de que el gobierno está promoviendo la reforma política. Esto, a su vez, puede estabilizar a los grupos pro democráticos, de manera que luego se auto restrinjan ante la cooperación del PCCh. Una vez que los Juegos Olímpicos terminen, el PCCh puede renegar de sus promesas. Para ese punto, los externos no tendrán ninguna palanca y contarán con escasos recursos para hacer que el PCCh cumpla.

La primera opción es un drama engañoso y artificial -realizado en una manera realista; la otra es un engaño total. Veamos cuál de las dos elegirá el PCCh para actuar.

El autor fue uno de los líderes estudiantiles durante el Movimiento Democrático de Estudiantes de la Plaza Tiananmen en 1989.