El primer ministro japonés, Shinzo Abe, anunció hoy su dimisión con la intención de minimizar la turbación política que últimamente afectaba a su Gobierno, el cual se ha visto salpicado por varios escándalos políticos y herido por la derrota electoral de su partido en los comicios para el Senado.
"En la situación actual, es difícil seguir adelante con políticas efectivas que ganen el apoyo y confianza de la opinión pública", declaró Abe en una comunicación retransmitida por la televisión a nivel nacional. Por esta razón, dijo el primer ministro, decidió que era necesario un "cambio de situación".
De inmediato, el Partido Liberal Democrático (LDP) de Abe anunció la convocatoria de comicios para designar a un sucesor para la próxima semana, según informó la cadena NHK.
Abe fue elegido el pasado 26 de septiembre como primer ministro japonés en sustitución del más carismático Junichiro Koizumi y desde el primer momento su mandato ha estado plagado de problemas, casos de corrupción y una escasa popularidad.
La situación empeoró el pasado 29 de julio, con la derrota de su partido en las elecciones al Senado, que dejaron al PLD en minoría y otorgaron la mayoría al opositor Partido Democrático (PD).
Este domingo, el primer ministro señaló que dimitiría si no consigue prorrogar la misión de las tropas niponas en Afganistán más allá del 1 de noviembre, algo a lo que el PD se ha opuesto, postura que su líder, Ichiro Ozawa, volvió a reiterar ayer.
Las unidades navales de las Fuerzas de Auto Defensa de Japón se encuentran desplegadas en aguas del Océano Índico para garantizar la asistencia logística al despliegue militar de EEUU y sus aliados en el área desde el 2001.
Esta misión, que comenzó a raíz de los atentados del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York, fue prorrogada ya en 11 ocasiones bajo la Ley Especial de Medidas Antiterroristas pero la ley expira el 1 de noviembre.
Un "príncipe" sin carisma
Apodado "príncipe" por sus refinados modales y "halcón" por su conservadurismo, Shinzo Abe ha sido un primer ministro reformista pero sin liderazgo, que cayó víctima de su incapacidad para manejar su partido, a la postre su peor aliado.
Abe, que anunció hoy su dimisión como primer ministro japonés, dilapidó en menos de un año la renta de su carismático antecesor, Junichiro Koizumi, al frente de un Ejecutivo por donde pasó con más pena que gloria.
A sus 52 años se convirtió en el primer ministro nipón más joven desde la II Guerra Mundial, apostó por cambiar la Constitución pacifista impuesta por EEUU y promovió el fortalecimiento de las Fuerzas de Auto Defensa japonesas.
Este hijo de ministro y nieto de primer ministro -su abuelo, Nobusuke Kishi, fue detenido como criminal de guerra aunque exculpado- alcanzó el poder de su grupo, el Partido Liberal Democrático (PLD), tras catalizar los apoyos de la corriente más conservadora de la formación.
El 1 de septiembre de 2006, Shinzo Abe anunció su candidatura a la sucesión de Koizumi, veinte días más tarde se convirtió en presidente del PLD y el 26 de septiembre fue designado primer ministro sin pasar por las urnas.
El 12 de septiembre de 2007, tras menos de un año en el cargo, un Abe cabizbajo y sin energías anunciaba su dimisión, algo que se venía venir desde hace tiempo tras los casos de corrupción de varios de sus ministros y una contundente derrota electoral en los comicios al Senado del 29 de julio.









