Nueva York—Un reciente reportaje sobre bollos rellenos de cartón ha creado una considerable conmoción. Nosotros entrevistamos al Sr. Li Jianwei de Beijing, dueño y trabajador de un negocio de alimentos durante 8 años.
El Sr. Li Jianwei fue propietario de un negocio mayorista de alimentos en China desde 1992 hasta el 2000. Incluso proveía a las fábricas donde los bollos de cartón eran fabricados. Cuando lo entrevistaron, dijo que no se sorprendió al escuchar acerca del falso relleno, porque es muy común comprar comida con ingredientes de segunda en China. Además dijo que esa situación ha existido durante mucho tiempo. No obstante, los medios de comunicación en Beijing, eventualmente, alegan que las noticias acerca de los bollos rellenos de cartón son falsas.
Las desmentidas sorprendieron a Li, quien dijo, “En tanto como puedo recordar, los medios de comunicación en China nunca admitieron haber elaborado esas noticias. Nunca he escuchado algo así, los periodistas involucrados continúan reportando noticias acerca de alimentos de inferior calidad. No veo la razón por la cual se inventarían tales noticias...”
Lo que más increíble todavía para Li fue que antes de que las noticias fueran publicadas, las autoridades dijeron que ellos habían completado un control de alta calidad en 50 puestos de desayuno y que todos ellos habían pasado la prueba. Li dijo, “esos lugares no cuentan con equipos sanitarios, al personal no se les ha hecho los exámenes de salud y, por consiguiente, ellos no cuentan con un permiso para llevar adelante este tipo de empresas. ¿Cómo podrían ellos pasar un control de calidad? Además, las autoridades han publicado un aviso de censura para prevenir que otros periodistas realicen futuras denuncias sobre el asunto. De esta forma, cualquier cosa que las autoridades digan queda como definitiva”.
Los lugares donde los bollos rellenos de cartón fueron encontrados están localizados en un centro comercial que es frecuentado por extranjeros. Las personas van allí para negociar con alimentos. La compañía de Li solía estar localizada allí también, y contó que había un lugar frente a su negocio cuyo dueño frecuentemente compraba en aquel momento 4 ó 5 cajas de detergente en polvo. Li escuchó que, para hacer que el exterior de la masa esponjosa quede brillante, se mezclaba detergente con la masa. Sin embargo, sólo había 6 ó 7 personas en la tienda. El dueño era amable con Li, y siempre que Li visitaba su tienda de desayuno le decía que no comiera las masas esponjosas fritas brillantes.
En la opinión de Li, el régimen chino no está previniendo realmente este comportamiento. No es que los comercios no puedan ser controlados; la verdad es que los oficiales del gobierno se benefician un montón con ellos. Los dueños de los puestos seguramente no están calificados para poner en funcionamiento un puesto de comida, pero luego de pagar algún dinero a las autoridades locales, los habilitan para empezar el negocio con la protección de aquellos oficiales locales. Además después de pagar la multa, los comercios permanecen abiertos. Las autoridades están asociadas con esa gente que produce y vende alimentos contaminados.
Li dio varios ejemplos. La gente encontró oportuno sacar provecho de las botellas de salsa de soja que se encuentran en las calles: calientan azúcar marrón con sal y mezclan eso con una salsa de soja barata, imprimen sus propias etiquetas, llenan las botellas y luego las venden con el producto inferior y obtienen una excesiva ganancia con ello. El pimiento rojo común es mezclado con un tinte rojo para ser vendido como pimiento rojo Sichuan, y así es vendido a un alto precio. Las personas, a menudo, encuentran que el agua se torna roja cuando lavan el pimiento rojo. La gente incluso utiliza ingredientes tóxicos para poner en los condimentos, y para preservar los pescados a fin de que parezcan frescos por más tiempo enjuagan el pescado y lo remojan en agua con amoníaco
Ahora que vive en Nueva York, Li controla los alimentos importados en los supermercados, especialmente los de que vienen de China. No sólo hay químicos dañinos en los alimentos sino que también las fechas de vencimiento son saboteadas. La fecha de expiración ya ha pasado pero es modificada antes que el alimento sea despachado hacia el supermercado. Los dueños de los supermercados no lo saben. Li tiene un amigo que trabaja para una compañía mayorista como repartidor, los dueños le pidieron que borronee la fecha de vencimiento en la envoltura de los alimentos y que ponga una nueva en las cajas de cartón.
Li reclamó que se hiciera una inspección de todos los alimentos importados de China para que puedan ser consumidos sin temor. En China, cualquier empresa dedicada a la alimentación puede tener problemas de contaminación. Los chinos, fuera de China, deben ser vigilados. Se debe ejercer presión sobre el gobierno y sobre los almacenes chinos. Es preciso enfatizar en la seguridad de los alimentos por estar ello relacionado con la salud y la vida de todos.









