Nota del editor: este es el discurso dado por el Honorable David Kilgour en el Simposio Internacional sobre Formas de Represión en Regímenes Comunistas, celebrado en el Monasterio Brancoveanu cerca de Fagaras, Rumania.
Tengo una enorme admiración por todos ustedes que a través de toda Rumania arriesgaron sus vidas para hacerle frente a las fuerzas armadas del régimen de Ceausescu durante diciembre de 1989. Qué violencia cruel e inhumana fue impuesta por sus partidarios incluso hasta en los últimos días.
Todavía recuerdo el estar con centenares de rumano-canadienses y otros fuera de la Embajada Rumana en Ottawa la noche en que cayó el régimen. Tantos de nosotros como podía recibir el edificio fuimos invitados repentinamente a ingresar; en noches anteriores, éramos claramente no bienvenidos.
El papel de la sociedad civil de iluminar el pasado
Sus organizaciones civiles deberían enseñar continuamente sobre su experiencia de 45 años con el totalitarismo. Por ejemplo, una de las muchas cosas que he aprendido como visitante es que hacia fines de 1944 el Partido Comunista Rumano tenía solamente cerca de 1000 miembros, lo cual sin ninguna duda explica en parte por qué los soldados rusos necesitaron en ese entonces tanta violencia en su país para imponer su modelo de totalitarismo. En segundo lugar, como Stefan Caltia, pintor y profesor en la universidad de artes en Bucarest observa, “el comunismo en Rumania no era una doctrina, era un sistema por el cual un grupo intentó esclavizar a todos los demás en el país”.
El profesor Caltia también explicó a algunos de nosotros lo que le sucedió a la aldea en la cual él vivió. Antes de cooperativizar la agricultura en los años 50, los residentes cultivaban toda la tierra que poseían con orgullo, vigor y cuidado.
Cuando fueron forzados a entrar en las cooperativas en los años 50, sólo la mitad de la tierra fue cultivada; él, como profesor, fue obligado a ir puerta por puerta alrededor de las 9 de la mañana cada día para intentar despertar a los aldeanos para ir a trabajar. Cuando la tierra fue re-privatizada en los años 90, desafortunadamente muchos lazos con la tierra se habían quebrado y otros se habían ido de la comunidad, así que hoy se utiliza productivamente incluso menos tierra. La experiencia en su aldea evidentemente se repitió en general por toda la Rumania rural.
Y éste es apenas un ejemplo de cómo el régimen intentó privar a los individuos de sus identidades y cambiar el curso natural de muchas vidas. Vuestro simposio ofreció muchos más ejemplos de esta clase, así que las experiencias de la resistencia contra-comunista rumana se pueden comparar con aquellos en otros países.
Algunos de nosotros visitamos la Fortaleza Fagaras —un monumento histórico del siglo XIV que funcionó como prisión principalmente para funcionarios arrestados después de 1948, para los que formaron la resistencia local en las montañas próximas, y para otros disidentes que se opusieron a la imposición del control comunista sobre la región.
Me impresioné por el orgullo que tiene su fundación, la Fundación ‘Negru Voda’, su Academia y su Instituto de Investigación de Crímenes Comunistas, de tener toda la resistencia contra–Comunista en esta parte especial del país –la Tierra de Fagaras– y por el hecho de que desean mantener los recuerdos vivos en un Museo de la Represión Comunista.
China hoy
Las democracias restauradas y otras también, pueden aprender mucho de la China actual como un caso de estudio de lo que podría estar ocurriendo en Europa Oriental y en otras partes si no hubieran pasado los acontecimientos de 1989. El importante libro, Mao—The Unknown Story (Mao—La historia desconocida), de Jung Chang (autor de Wild Swans) y Jon Halliday, cita por ejemplo a Mao hablando sobre su papel vital en la instalación del régimen de Kymer Rouge en Camboya en 1975: “Pol Pot, su líder, bajo el cual hasta un cuarto de la gente camboyana falleció en el lapso de algunos años, era el alma gemela de Mao. Inmediatamente después que Pol Pot tomó el poder, Mao lo felicitó cara a cara en su campo de trabajo esclavo estatal: ‘Has obtenido una victoria espléndida. Apenas un solo soplo y no más clases’. Lo que Mao quería decir era que todos se habían convertido en esclavos.
El libro muestra claramente cómo el líder cuyo retrato y cadáver todavía domina la Plaza Tiananmen en Beijing fue uno de los déspotas más crueles de todos los registrados en la historia. Los autores concluyen tristemente que Mao fue “responsable de mucho más de 70 millones de muertes en tiempo de paz, más que cualquier otro líder del siglo XX”.
Dada vuestra propia experiencia con un ejército invasor, parece meritorio ilustrar los métodos propios de Mao con sus vecinos. Resumiendo, en el capítulo 42 del libro, vemos cómo él trató con el Tibet, su incautación de alimentos a fines de los 50 fue tan severa que comprensiblemente los tibetanos se rebelaron. Esto lo satisfizo porque, como él escribió, “…esto hace posible solucionar nuestros problemas con la guerra”. Entonces permitió al entonces joven Dalai Lama escapar a la India (quien se convirtió en ciudadano honorario de Canadá el año pasado) para evitar enardecer la opinión mundial y comenzó su guerra de terror contra los tibetanos.
El Panchen Lama, el segundo líder espiritual de los tibetanos, quien inicialmente les dio la bienvenida a los soldados de Mao en Tíbet, escribió en 1962 que su gente fue reunida en las cantinas, donde fue alimentada con “malas hierbas, incluso corteza del árbol, hojas, hierbas, raíces y semillas no comestibles”. Años después, reveló que entre el 15 y el 20 por ciento de todos los tibetanos –quizás la mitad de los adultos varones– fueron encarcelados, donde “esencialmente trabajaron hasta la muerte”.
La miseria infligida a los tibetanos se diferenció solamente en grado de lo que Mao hizo a muchos de sus conciudadanos por toda China. Por ejemplo, más de 35 millones de chinos murieron de hambre innecesariamente durante su extraño “Gran salto hacia delante” a fines de los años 50.
Paz mundial
Con respecto al cardinal tema de la paz mundial, también observé en el libro que en 1960 en una reunión de líderes comunistas de 51 países realizada en Bucarest, la Kruschef de Rusia, se refutó la aseveración de Mao de que la guerra era necesaria para crear el socialismo: “Solamente los locos y los maniáticos pueden ahora pedir otra guerra mundial”. El líder ruso también dijo al delegado de Mao en la reunión, Peng Zhen, “Ya que amas tanto a Stalin, ¿por qué no llevas su cadáver a Beijing?”. Allí también dijo a sus colegas, “Cuando miro a Mao, veo a Stalin, una copia perfecta”.
La historia del partido de Mao en China desde 1949 se escribe con matanza, corrupción y engaños continuos. Virtualmente todo lo que sus líderes hacen –en ese entonces, ahora o en cualquier momento– está diseñado para extender su dominio exclusivo en las palancas del gobierno sin que haya elecciones. Esta es la razón por la cual intentan perpetuar mitos positivos sobre Mao y minimizar las cosas terribles que le hizo a su propia gente y a extranjeros por igual: si la gente china conociera la verdad, su partido perdería cualquier legitimidad restante para gobernar el país.
La gente china en la actualidad
Sin duda, como todos ustedes, tengo la admiración más alta por la gente de China y sus milenios de trabajo duro; de la sabiduría acumulada, del éxito con la agricultura, de las innumerables invenciones, de la exploración internacional, del arte, de la literatura, la filosofía y de la antigua armonía confuciana en el gobierno. A pesar de su rica historia, el gobierno totalitario de China, combinado estos últimos años con el capitalismo ‘vale todo’, ha creado condiciones terribles para la mayor parte de la gente y el ambiente natural de todo el país. China es su gente, no, su gobierno no elegido.
En 1975, después de más de un cuarto de siglo de poder absoluto, Mao admitió en privado que China era la nación más pobre de la tierra. Desde 1978, Deng Xiao-ping, a quien Mao purgó dos veces de la dirección del partido, se las arregló para revertir las desastrosas políticas económicas. Sin embargo, una consecuencia del modelo ‘vale todo’ del capitalismo de Deng, es que hoy se explota a la gente de China probablemente más que cualquier otra población en la Tierra. Están también controlados por millones de funcionarios, policías y soldados. Como expone el honrado premio Nobel, Amartya Sen, el desarrollo económico que no presta atención al bienestar de su propia gente no es nada.
Consideren esta cita de Los Nueve Comentarios sobre el Partido Comunista Chino : “El PCCh no mantiene estándares universales de la naturaleza humana… no cree en dios (y) no respeta la naturaleza física. ‘Batalla con el cielo, lucha con la tierra, pelea con los seres humanos –en esto reside alegría sin fin’ – fue el lema del partido durante la Revolución Cultural”. Tantos ciudadanos buenos de todas las edades fueron asesinados por la guardia roja de Mao durante la ‘Revolución Cultural’; a una generación entera le fue negada también la enseñanza convencional. La razón de toda la iniciativa de Mao, según lo documentado ahora en el libro de Jung Chang-Halliday, era crear una atmósfera de terror por todo el país de modo que él pudiera realizar una purga tipo Stalin a quien se percibiera como enemigo.
La cultura anterior a 1949 en China respetaba la lealtad y era anfitriona de otros valores. El confucionismo (que Mao detestaba), el budismo y el taoísmo fomentaron la estabilidad. El taoísmo fomentó la verdad; el budismo, la compasión; y el confucionismo, la lealtad, aceptación y benevolencia. Dado que las prácticas de Falun Gong están basadas en principios similares, no sorprende que a sus practicantes se los persiga sin piedad continuamente desde julio de 1999. Esto ha incluido virtualmente todo método conocido de tortura: azotes, descargas eléctricas, quemaduras con fuego directo o con cigarrillos encendidos, ser colgados en las paredes, abusos sexuales, violaciones y asesinatos. El relator sobre tortura de Naciones Unidas, Manfred Nowak informó el año pasado que dos tercios de las víctimas de tortura en China son prisioneros de conciencia de Falun Gong.
El informe ‘Cosecha Sangrienta’
Falun Gong fue declarado “enemigo” del partido sólo después que el gobierno promoviera activamente su sana forma de vida y meditación por varios años. Los practicantes de Falun Gong continúan siendo en efecto asesinados por personal médico en toda China por sus órganos vitales. El informe independiente revisado sobre este nuevo crimen contra la humanidad escrito por David Matas y por mí se puede obtener en 18 idiomas en organharvestinvestigation.net .
Nuestro informe revisado con sus apéndices tiene 178 páginas en una edición, así que resumiré aquí solamente sus principales resultados de forma breve:
Desde que lanzamos nuestra investigación independiente en mayo de 2006 a pedido de la Coalición para Investigar la Persecución de Falun Gong en China, Matas y yo hemos concluido para nuestro horror que el gobierno de China y sus agencias en las numerosas partes del país “han dado muerte a un gran pero desconocido número de prisioneros de conciencia de Falun Gong.
Sus órganos vitales, incluyendo los riñones, hígado, córneas y corazón, fueron extraídos involuntariamente para la venta a elevados precios, a veces a extranjeros, quienes normalmente enfrentan largas esperas por donaciones voluntarias de tales órganos en sus países de origen”.
Los practicantes de Falun Gong practican una combinación de cinco ejercicios físicos y principios espirituales basados en “verdad, benevolencia y tolerancia”. Estos últimos contienen principios similares al budismo, taoísmo y confucionismo. Esta práctica creció en número desde virtualmente ninguno en 1992 a más de 70 millones de practicantes por toda China a finales de los años noventa según una estimación del gobierno de China. En el verano de 1999 por razones que parecen estar arraigadas más que nada en la paranoia totalitaria, el partido desató una campaña mediática de difamación y persecución que continúa hasta el presente. La razón inventada fue que Falun Gong era un “enemigo del estado” y un “culto malvado”, aunque en realidad sus practicantes eran y son no-políticos y no tienen ninguna de las características de un culto.
Los practicantes de Falun Gong han sido arrestados desde entonces en grandes cantidades; los encarcelan en ‘campos de re-educación’ casi siempre sin cargos o juicio y muchos han sido torturados y forzados a trabajar largas horas en campos de trabajo hasta que renuncien a su creencia. Miles de los practicantes mencionados han muerto como resultado de la tortura. Solamente a los practicantes de Falun Gong entre la población general de la prisión se les hace regularmente exámenes físicos y de sangre por una terrible razón la cual ahora es evidente –para determinar su conveniencia como donantes de órganos.
Virtualmente todos los órganos trasplantados en China provienen de presos ejecutados, pero este grupo abarca a convictos y practicantes de Falun Gong. Estos últimos raramente tienen condena por algo y a diferencia de los convictos, son en efecto asesinados por doctores y enfermeras con inoculaciones tóxicas y bisturís para proporcionar órganos a receptores con compatibilidad de tejido, quienes pagan grandes sumas de dinero por los órganos (que se van desde de los 30.000 dólares hasta 180.000 dólares por una combinación riñón-hígado).
Sin armas humeantes
La sustracción de órganos a practicantes de Falun Gong se hace en salas de cirugía. Las víctimas son asesinadas en el proceso y sus cuerpos incinerados. Los médicos perpetradores de estos actos son culpables de crímenes contra la humanidad y es altamente improbable que confiesen. Las personas de mente justa que consideran nuestra evidencia en su totalidad pueden, como lo hacemos nosotros, tener ‘certeza al nivel de las entrañas’, como se refirió un profesor de leyes a las convicciones criminales basadas en gran parte en evidencia circunstancial, que estos crímenes han ocurrido y continúan ocurriendo. Las armas humeantes existen más bien en televisión.
Nuestra terrible conclusión no proviene de alguna de las treinta y tres piezas de evidencia que hemos considerado hasta ahora, sino de la combinación de todas ellas. Las treinta y tres sin embargo, son comprobables y en la mayoría de los casos indiscutibles. Las siguientes son cinco muestras representativas:
1 - Los practicantes de Falun Gong constituyen una población enorme de prisioneros a la cual el gobierno difama, deshumaniza, despersonaliza y margina aún más que a los presos condenados a muerte bajo pena por delitos capitales (las cuales incluyen más de 60 delitos, conteniendo el fraude de impuestos).
2-Hicimos llamadas telefónicas a hospitales y a otras instituciones por toda China, presentándonos como familiares de personas que necesitaban trasplantes de órganos; en una amplia cantidad de lugares quienes respondían dijeron que los practicantes de Falun Gong eran la fuente de los órganos.
3- La ex-esposa de un cirujano nos dijo que él había quitado personalmente las córneas de aproximadamente dos mil practicantes de Falun Gong con vida en la ciudad de Shenyang al nordeste de China durante un período de dos años antes de octubre de 2003 y encontramos su declaración creíble.
4- Los tiempos de espera para los trasplantes de órganos en China son asombrosamente cortos; se consiguen en cuestión de días o semanas, sugiriendo fuertemente la existencia de un banco de “donantes” vivos disponibles para turistas de órganos. En cualquier otra parte del mundo los tiempos de espera son de meses y años. Los sitios de Internet de los hospitales en China se incriminan a sí mismos al alardear sobre los cortos tiempos de espera de cualquier órgano, pagando altos honorarios.
5-Los receptores de trasplantes nos dijeron que el personal militar realiza las cirugías en hospitales militares y civiles. El sitio de Internet del Centro de Trasplante de Órganos del Centro del Hospital General de la Policía Militar en Beijing dijo descaradamente: “Nuestro centro de trasplante de órganos es nuestro principal departamento para hacer dinero”. Un receptor de órgano en Asia nos dijo que un cirujano militar le había llevado siete riñones antes que el octavo fuera el compatible con su tejido y anticuerpos. Ocho seres humanos murieron antes de que él consiguiera su riñón compatible.
En resumen, la evidencia de que estos crímenes han estado ocurriendo por toda China es simplemente abrumadora. El gobierno de China hasta la fecha no dio ninguna respuesta eficaz a nuestro informe.
Conclusiones confirmadas
Al anunciar el 6 de abril de este año que no habría desde el día 1 de mayo más comercio de órganos humanos, el gobierno de China confirmó sin intención la espantosa verdad de la conclusión de muchos, incluyendo nuestro informe. Matas y yo, por supuesto, esperamos que este último decreto detenga la matanza de los prisioneros de conciencia de Falun Gong antes y después de los Juegos Olímpicos de Beijing. Dadas las extensas sumas de dinero implicadas, las indicaciones de que los militares operan fuera del sistema de salud y la obvia relación de este anuncio con la preocupación por las ahora indeleblemente llamadas “Olimpíadas Genocidas”, seguimos siendo escépticos de que cambie mucho el crimen contra la humanidad que ha estado ocurriendo por toda China por aproximadamente seis años hasta la fecha.
El gobierno de China tiene historia en esta área de anunciar políticas y leyes que suenan bien en principio a la comunidad internacional pero que después no se hacen cumplir. Este anuncio no significará nada si la práctica de extracción de órganos de ‘donantes’ sin consentimiento por enormes sumas de dinero continúa.
El vice ministro de salud chino Huang Jiefu, hablando en Guangzhou a mediados de noviembre de 2006, confirmó la venta de órganos de presos ejecutados, diciendo, “Los negocios bajo la mesa deben ser prohibidos”. Aunque la práctica había sido prohibida por ley ya el 1 julio de 2006 y por políticas mucho antes, su discurso era un reconocimiento oficial de que las prohibiciones anteriores fueron ineficaces. Nos preocupa que este anuncio de un cambio en la ley sea nada más que un cosmético político, una pieza de propaganda con la mirada firmemente fija en limpiar la terrible reputación en derechos humanos del partido antes de las Olimpiadas 2008 de Beijing de las mentes de los esperados visitantes extranjeros.
Esto me recuerda a The China Fantasy de un norteamericano, James Mann, quien critica la presunción común de que el PCCh está obligado a moverse hacia la democracia, la liberalización política y el respeto a los derechos humanos. Mann piensa que la elite en ciudades como Shangai y Beijing pueden dar el giro a no desear más que el gobierno autoritario en China se perpetúe, contrariamente a las suposiciones de hace tres décadas de los políticos estadounidenses de ambos partidos, ejecutivos de negocios, sinólogos y diplomáticos. Su libro argumenta que es hora de terminar de pasar por alto los abusos de los derechos humanos del partido, el aplastamiento de la disensión política en el país y el apoyo de los regímenes paria en el exterior.
Mann afirma que si China se convierte en una democracia las probabilidades de una confrontación militar de cualquier clase donde sea desaparecerían inmediatamente. También, los 1,3 mil millones de ciudadanos chinos merecen el derecho de elegir su propio gobierno en vez que continuar con un partido no electo “con una larga historia, repugnante y propensa a la violencia, con amor a sus propios privilegios y una debilidad por la corrupción”. Está también el papel del PCCh en el extranjero, que, según Mann, socava continuamente los valores democráticos.
Éste le dio a Roberto Mugabe un título honorario en China y ayuda económica para su gobierno. Aunque su régimen es uno de los más brutales y corruptos en la tierra, es el principal soporte de la junta militar en Birmania, donde Aung San Suu Kyi continúa bajo arresto domiciliario después de 16 años de que ella y sus partidarios ganaran una elección abierta. Cuando el presidente de Uzbekistán, Islam Karimov ordenó una fuerte medida de asesinatos contra los manifestantes en 2005, el gobierno de China lo reforzó. En Sudán, donde la gente razonable concluyó hace tiempo que el régimen de Bashir ha estado llevando a cabo crímenes contra la humanidad en Darfur por años, si no genocidio, el PCCh es uno de sus mayores soportes, especialmente en el consejo de seguridad de la ONU.
China envió recientemente varios cientos de “ingenieros” a Sudán, pero nadie tiene dudas de que este repentino interés en detener la matanza en curso y las sistemáticas violaciones se relaciona únicamente con las “Olimpiadas Genocidas” sobre la cual los partidarios de Darfur como Mia Farrow continúan instalando en la conciencia pública.
Juegos Olímpicos
Mann piensa que el bombardeo mediático alrededor de los Juegos Olímpicos 2008 disimulará todo lo anterior. Se pregunta puntualmente si los “fabricantes de automóviles del mundo y las compañías de cerveza querrán auspiciar la cobertura televisiva de las Olimpiadas que traten el lado no agradable de China –las fábricas explotadoras, la pobreza, los presos políticos, la corrupción y los desastres ambientales. Probablemente no”.Se pregunta además si los juegos de Beijing seguirán el terrible precedente de las Olimpiadas de Berlín de 1936.
La presencia de una gran cantidad de medios internacionales en Beijing podría ayudar a estimular manifestaciones políticas de los activistas de la democracia, grupos religiosos, incluyendo a Falun Gong, tibetanos, uighures, trabajadores y granjeros agraviados, pero solamente si pueden penetrar la seguridad diseñada para mantenerlos lejos de las cámaras de televisión. Mann: “Los ‘posibles manifestantes’ se mantendrán fuera de Beijing (o si viven en la ciudad, pueden ser expulsados de Beijing). No se permitirá reunirse en muchedumbres; si lo hacen, serán dispersadas antes que puedan llegar a algún espacio público. La policía será especialmente dura con los grupos que busquen acceso a la plaza de Tiananmen, que ha estado limitada para las protestas desde 1989”.
La verdadera prueba vendrá después de que los extranjeros se hayan ido de Beijing, dice Mann. ¿Cuántos de los cambios en el sistema político de China a los que hicieron alusión en la víspera de los juegos serán puestos en ejecución? ¿El mundo democrático integrará con éxito a China en nuestras normas? ¿O la comunidad de negocios en Canadá y en otras partes tendrá que continuar explicando por qué se está doblegando a un régimen que ordenó recientemente a los tanques abrir fuego sobre ciudadanos desarmados y que desde el año 2000 ha estado asesinando a prisioneros de conciencia de Falun Gong sin juicio y vendiendo sus órganos por efectivo a turistas de trasplantes? ¿Es esta la responsabilidad social corporativa de algún jefe ejecutivo empresarial?
Mann hace hincapié correctamente al problema real con la comunidad de negocios internacional, “¿Quién está integrando a quién?” ¿Cuántas familias en Rumania, en otras partes de Europa o en Canadá han perdido sus sustentos como resultado de esta ‘integración’? Tomemos por ejemplo los 800 empleados de la empresa de neumáticos Goodyear cerca de Montreal, quienes vieron su planta de neumáticos cerrar hace unos meses porque alguien piensa que pueden fabricar neumáticos más baratos en China. Noté recientemente que muchos de los neumáticos hechos en China, entre otros productos de consumo, están siendo ahora retirados de algunos mercados occidentales por razones de seguridad.
Conclusión
Nosotros, los demócratas alrededor del mundo no debemos ser ni complacientes ni demasiado confiados. Todavía hay cerca de 45 dictaduras en el mundo, que hacen mucho daño a los seres humanos y al ambiente natural.
Veamos lo que el gobierno de China, por ejemplo, está haciendo a su propia gente, incluyendo a periodistas independientes, activistas de derechos humanos, a los demócratas, a las comunidades religiosas, a uighures, tibetanos y a muchos otros. En lo que se refiere a la gran comunidad de Falun Gong, como ya mencioné, es simplemente inconcebible que el gobierno que será sede de los Juegos Olímpicos el año próximo en Beijing pueda simultáneamente matar a su propia gente para el beneficio de otro distrito de la misma ciudad. Esta terrible práctica comercial debe detenerse ahora.
Ya sea en Rumania, China o Canadá, la dignidad humana es en última instancia indivisible en todo nuestro encogido mundo de hoy.
Gracias.
El Honorable David Kilgour, ex-secretario de estado canadiense para la región Asia-Pacífico, tiene una extensa historia de investigación de abusos de los derechos humanos. La mayor parte de sus esfuerzos se han centrado recientemente en la persecución a los practicantes de Falun Gong por parte del Partido Comunista Chino, y más específicamente en el programa del PCCh para sustraer forzada e ilegalmente órganos de los practicantes de Falun Gong para ser vendidos a pacientes de trasplante de todo el mundo.









