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Foco en las olimpíadas enciende una esperanza para el cambio

Una gran cantidad de personas está haciendo sonar la alarma sobre los juegos del 2008 y más gente alrededor del mundo parece compartir un mismo sueño, una China libre


Por Caylan Ford – La Gran Época
02.09.2007 17:09


Vestida de diosa griega, esta activista se unió a funcionarios y ex olímpicos para comenzar el relevo de la antorcha global de los derechos humanos en Atenas. (La Gran Época)

Cuando el Comité Olímpico Internacional (COI) concedió las olimpíadas de 2008 a Beijing, se dijo que fue un acto de fe de que los juegos darían a los líderes chinos el ímpetu de volverse participantes más responsables en la comunidad internacional.

Lo que el actual régimen chino esperó ser una fiesta de presentación olímpica en el escenario mundial, parece ser más como las olimpíadas de 1936, las cuales fueron arruinadas por Hitler y el nazismo.

Una cantidad de grupos con distintos intereses esta haciendo sonar la alarma sobre los juegos del 2008, desde su preocupación por la libertad de prensa, la persecución a Falun Gong, los tibetanos, y disidentes políticos, a la proliferación china de armas, su papel en Darfur, productos contaminados, y problemas de polución.

Los organizadores de las Olimpíadas de Beijing nos son extraños a la controversia. Las preparaciones para los juegos abarcaron desde el excéntrico pintado del pasto con verde durante las inspecciones del COI y planear forzar la lluvia artificialmente para antes de la ceremonia inaugural, hasta lo horroroso de utilizar los juegos como un pretexto para aumentar la supresión de disidentes y grupos religiosos como Falun Gong y Tibet para evitar cualquier tipo de protestas públicas durante los juegos, como acusan algunos grupos de derechos humanos sobre las políticas de Beijing.

Pero en vez de ser silenciados, partidarios de los derechos humanos están utilizando los juegos como una plataforma para señalar abusos de largo tiempo durante este período donde la comunidad internacional está más inclinada a prestar atención.

A un año antes de las ceremonias inaugurales para los juegos, dos ex olímpicos se unieron a los partidarios de la disciplina espiritual Falun Gong en el lanzamiento del “relevo de antorcha de los derechos humanos” en Atenas, para protestar la violenta persecución del régimen chino hacia la práctica de meditación.

Entre los presentes en el evento en Atenas se encontraba el ex miembro del parlamento canadiense y ministro del gabinete liberal, David Kilgour, quién se refirió a las olimpíadas del 2008 como las “olimpíadas de la cosecha sangrienta”. Haciendo referencia a la práctica del régimen chino de remover a la fuerza y vender los órganos de los prisioneros de conciencia de Falun Gong.

Partidarios de los derechos humanos en Darfur, también aprovecharon la oportunidad para condenar a los gobernantes chinos por sus políticas en Sudan, las cuales incluyen la proliferación de armas y obstruir las resoluciones de las Naciones Unidas para intervenir en el conflicto. Refiriéndose a los juegos en Beijing como las “olimpíadas genocidas”, muchos grupos están haciendo un llamado para un boicot.

“Hemos intentado darle a China una oportunidad para que intente hacer bien lo que es requerido para un creciente poder mundial, eso es, reconocer y respetar los derechos de sus ciudadanos y promover los derechos humanos fuera de sus propias fronteras. Si esto no sucede no tendremos más opción que llamar a un boicot contra los juegos olímpicos de Beijing”, dice Clement Apaak, presidente y fundador de los estudiantes canadienses por Darfur.

Grandes celebridades como Mia Farrow también han pedido un boicot a los juegos debido al respaldo del partido comunista al gobierno sudanés. Farrow, junto con varios otros prominentes activistas de derechos humanos, también lanzaron un relevo de antorcha simbólico en Chad para protestar por los juegos en Beijing. El director Steven Spielberg, uno de los consejeros artísticos para los juegos en Beijing, está, según se dice, considerando renunciar a su puesto si China no cambia su postura con Sudan.

Otro artista involucrado en los juegos dio un paso adelante para rechazar su complicidad con los juegos. Ai Weiwei, el hombre detrás del diseño del estadio olímpico nacional de China, dijo en referencia a los juegos de Beijing: “Odio el tipo de sentimiento creado por las promociones y la propaganda... Es el tipo de sentimiento cuando no eres fiel a los hechos, pero intentas inventar algo, engañar a la gente desviando la atención de una verdadera discusión. No es bueno para nadie”.

Viendo los juegos como un modo que el Partido Comunista Chino usa para reforzar su legitimidad, dijo que quería que su participación sea “olvidada”. “Si lee los periódicos hoy en día ve los problemas creados por el estado y por el esfuerzo por mantener el poder. Esta en contra de todo por lo que la sociedad humana debería estar luchando”.

El 7 de agosto, activistas de derechos tibetanos, incluyendo tres canadienses, fueron titulares internacionales cuando desplegaron una bandera en la gran muralla china. La bandera, la cual estuvo en el muro por dos horas, se leía: “Un mundo, un sueño, Tibet libre”, jugando con el slogan olímpico de Beijing “Un mundo, un sueño”. Los activistas fueron detenidos por 36 horas e interrogados antes de ser deportados.

Para prevenir sucesos similares durante los juegos mismos, según la Associate Press, el régimen chino está compilando información de inteligencia sobre extranjeros que podrían tener razones para protestar durante los juegos, incluyendo grupos de activistas, organizaciones no gubernamentales, e incluso algunas organizaciones cristianas.

Pero no son solo los extranjeros tienen razones para protestar por los juegos. El apoyo entre los residentes de Beijing para las olimpíadas era fuerte en el 2001, miles de desalojos forzados para hacer lugar a proyectos olímpicos en la ciudad han dejado a muchos desilusionados.

En un barrio de Beijing donde unas 1000 familias fueron desalojadas sin compensación a la fuerza de sus casas, montaron una protesta de 24 horas al día por más de dos semanas para exigir indemnización. Sus hogares fueron derribados para dar lugar a un parque olímpico. En vez de indemnizar a las familias, la policía arrestó y vigiló a algunos de los manifestantes y ordenó que se disolviera la manifestación.

“Realizar las olimpíadas en Beijing es malgastar mano de obra y dinero, el país todavía es pobre”, dijo uno de los manifestantes de apellido Li. “Las olimpíadas solo pueden poner maquillaje en la falsa cara del régimen. El régimen comunista robó las tierras de los aldeanos engañándolos; ahora engañará a los extranjeros también”.

Otras varias revelaciones han ensombrecido los juegos de Beijing recientemente.

Una avalancha de alarmas por razones de salud y retiradas del mercado de productos hechos en China comenzó en marzo con revelaciones de que el ingrediente chino en alimentos para mascotas vendido en Norte América contenía veneno para ratas. Se le atribuyó la muerte de más de una docena de mascotas.

A ese incidente le siguieron otros escándalos involucrando otros productos “made in China”, incluyendo pasta de diente que contenían un ingrediente anticongelante, jarabe para la tos tóxico, juguetes para niños cubiertos con una pintura a base de plomo, y cubiertas de automóviles que no tenían tira de seguridad. Más recientemente, el gigante de juguetes Mattell se ha visto forzado a retirar del mercado millones de juguetes que tenían pintura de plomo o pequeños imanes que si fuesen ingeridos podrían causar heridas o la muerte.

En junio, se reveló que varias fábricas de ladrillos en China estaban utilizando trabajo forzado de menores. Los niños eran secuestrados, abusados, y forzados a trabajar en condiciones atroces, mientras que las autoridades locales hacían la vista gorda.

A estas noticias le continuaron alegatos de que un fabricante de mercadería olímpica de Beijing estaba utilizando trabajo de menores. Más tarde, un régimen chino ansioso le quitó a la compañía el derecho de producir esos productos.

El tema del aire altamente contaminado en Beijing lanzó una niebla sobre las ceremonias para celebrar la cuenta regresiva de un año para los juegos. Algunos países advirtieron que sus atletas no entrenarían ahí y el presidente del COI, Jacques Rogge, incluso sugirió que algunos eventos al aire libre podrían ser postergados debido a la polución.

Reporteros Sin Fronteras expresaron preocupación de que Beijing no estaba cumpliendo sus promesas de permitir la libertad de prensa durante los juegos olímpicos, citando el hecho de que el régimen continúa encarcelando a más periodistas que cualquier otra nación en el mundo.

Miembros de la organización sostuvieron una pequeña protesta en Beijing para exigir más libertad de prensa. Poco después de su demostración, la policía detuvo a periodistas extranjeros que habían cubierto el evento.

El régimen en Beijing está de manera clara preocupado por la cobertura de los medios de comunicación durante los juegos, y más aún sobre el potencial de las demostraciones. Si las protestas ocurriesen en la capital de la nación mientras que todo el mundo está mirando, después de todo, podría ser el toque de muerte para el partido, cuyo poder parece apoyarse en el secreto.

Pero si los acontecimientos recientes son una indicación, más gente alrededor del mundo parece compartir un sueño: una China libre. Y quién sabe, los juegos en Beijing podrían ser precisamente el lugar para que suceda.