Los personas de Singapur a menudo dicen, “cuando tomas el dinero de alguien debes resolver sus problemas”. Lee Kuan Yew (ministro de Singapur) paga a nuestro Primer Ministro un salario cinco veces superior al del presidente de Estados Unidos. Los altos funcionarios en Singapur tienen los mejores sueldos del mundo. Esto nos puede ayudar a entender qué los impulsa a tomar decisiones peculiares.
En julio del año pasado, cuando el Sr. Li Lanquing, ex vicepresidente ejecutivo del Partido Comunista Chino, llegó de visita a Singapur, seis practicantes de Falun Gong fueron acusados de “asamblea sin permiso” por distribuir folletos nueve meses antes en la calle Orchard. Durante el juicio, los practicantes fueron también acusados de “desacato al tribunal”. Dos de los seis practicantes, apelaron luego estas acusaciones en el alto tribunal.
Wan Yuyi, uno de los acusados, explico en su declaración, “no faltamos el respeto a la corte, ni tampoco tuvimos esa intención. El derecho a un ‘juicio público’ es un derecho básico del acusado. Boicotear el ‘juicio reservado’ fue una forma de proteger nuestro legítimo derecho constitucional como acusados. Después de agotar todas las otras formas de negociación, tuvimos que tomar esta decisión para proteger nuestros derechos”.
En sus declaraciones, los activistas explicaron que el juicio de los seis acusados el 22 de enero de 2007 fue organizado en una sala de tribunal con sólo 8 asientos. Durante el juicio, docenas de oficiales judiciales dentro y fuera del tribunal, impidieron que las personas, incluidos medios de comunicación y familiares de los acusados, entraran en la sala. Esto a su vez evitó que las noticias sobre el progreso del juicio se dieran a conocer ampliamente.
Los activistas explicaron además que durante varios meses previos al juicio, los practicantes de Falun Gong acusados pidieron en repetidas ocasiones, de forma oral y escrita, que se realizara el juicio en una sala más grande. Todos las solicitudes fueron rechazadas. Los acusados hicieron hincapié en que realizar deliberadamente un ‘juicio reservado’ violaba el derecho constitucional de los acusados a un ‘juicio público’.
Durante el caso el 3 de julio, los dos apelantes señalaron que el fiscal Hay Hung Chun no pudo entregar pruebas concretas de que los acusados estuvieran en "el lugar que se acusa" a "la hora en que se acusa". Además, el juez subordinado del tribunal, Terrence Chua, usó términos vagos en su veredicto, basados en inferencias más que en evidencias.
Luego de escuchar las declaraciones presentadas por los acusados y por el fiscal el 3 de julio, el juez V. K. Rajah reconoció explícitamente “que el fiscal debe presentar evidencias que prueben el lugar y fecha de las acusaciones”. El fiscal, Hay Hung Chun razonó que, “aunque la evidencia no es una prueba, las declaraciones de testigos pueden demostrarlo". Luego de buscar infructuosamente en cientos de páginas de registros del juicio, a expensas de utilizar tiempo del tribunal, no se encontró nada.
El 24 de julio, el tan esperado veredicto de la apelación fue finalmente entregado. Después que todos se sentaran, el juez rápidamente declaró que "la apelación fue desestimada", negándose a leer en voz alta las razones. La audiencia finalizó en dos minutos.
Respecto al cargo de ‘desacato al tribunal’, V. K. Rajah estimó que el juicio no era un ‘juicio reservado’ porque ‘la puerta del tribunal no se mantuvo bajo llave durante el juicio’ (Sentencia No. 7). No se discutió sobre el tamaño de la sala del tribunal o sobre la innecesariamente gran cantidad de oficiales judiciales impidiendo la entrada a las personas a la sala, las cuales fueron la base de los alegatos de los activistas.
De las 90 secciones en el juicio, solo dos secciones se refieren a la "asamblea sin permiso". La mayor parte trata casos legales y detalles que son vagamente relevantes a la apelación. La apelación contra el cargo de "reunión sin permiso" fue desestimada de igual manera en que lo hicieron los fiscales Hay Hung Chun, y el juez de la sub-corte Terrence Chua, estimando que "aunque la evidencia no puede demostrar el momento [de la reunión], los testigos sí pueden". (Sentencia No. 5).










