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Corrupción más allá de la esperanza

Los ciudadanos chinos cansados de los abusos del régimen anhelan el final del Partido Comunista Chino


Por Xu Hui y Zhang Aillun - Sonido de la Esperanza
30.08.2007 12:49


Un hombre duerme en la vereda en Beijing, China. (FREDERIC J. BROWN/AFP/Getty Images)

Yang, residente de Guizhou, China, quien recientemente renunció al Partido Comunista Chino (PCCh), sostuvo una prolongada conversación con Sonido de la Esperanza.

En la entrevista comentó, “Mi nombre es Yang y vivo en Guizhou, si alguien viene ahora a derrocar el PCCh, entonces yo lo apoyo completamente. No puedo soportar ver las acciones del PCCh. Si alguien viniera hoy a derrocarlo, yo sería el primero en la fila para apoyarlo. Esto es porque estoy preocupado por el estado de nuestra sociedad en China, por eso es que apoyo a los que se oponen al Partido. Por mi parte, transmitiré lo que pienso a muchas más personas, amigos y vecinos para que tengan un mejor entendimiento de la actualidad china y de los niveles de corrupción de esta sociedad”.

Ya que el poder otorgado a los funcionarios del gobierno no es supervisado ni controlado por el pueblo, el PCCh se ha vuelto muy corrupto. Según Yang la combinación de un gobierno corrupto y un trato injusto a la gente común, ha generado indignación en la sociedad china.

“Estoy hirviendo en mi interior por el actual estado de nuestra sociedad. Esos funcionarios de alto rango del régimen hacen muchas cosas que indignan al pueblo; son corruptos y el pueblo sólo puede observar y dejar que su ira hierva en su interior. No hay nada que podamos hacer. Hay mucho, muchos ejemplos de injusticia”.

En China, millones de trabajadores campesinos no cuentan con protección legal como contemplan las leyes salariales. A menudo no se les paga a tiempo y son marginados de diversas maneras.

Yang ofreció un ejemplo, “La sociedad es tan corrupta que los dueños de muchas fábricas privadas no obedecen las leyes laborales, los trabajadores no están protegidos y la cantidad de reclamos de los trabajadores aumenta rápidamente. En China los trabajadores pertenecen mayoritariamente a la clase campesina y usualmente pasan más de 10 horas al día en la fábrica. Muchos dueños de estas fábricas privadas no obedecen las leyes laborales chinas y pueden retrasar a su antojo los sueldos durante dos o tres meses y no pagan según lo que las leyes estipulan un salario justo. La economía de Guizhou no está tan bien desarrollada como en muchos otros lugares, de modo que muchas personas van a Guangdong para buscar trabajo. Debido a que la corrupción comienza con el gobierno, toda la sociedad china se ha corrompido”.

A parte del tema laboral, Yang también señaló que la brecha entre zonas urbanas y rurales del país crece, y que las condiciones económicas están gravemente desequilibradas. Los impuestos del gobierno para áreas rurales son en realidad más altos que los de las zonas urbanas y en las zonas rurales es más difícil ganarse una vida decente. Ahí, todas las personas piensan en comida y abrigo para pasar el día. Nunca hay dinero que sobre para gastos extras.

Según Yang, las condiciones económicas en China son muy desparejas. En las ciudades, los impuestos son justos, pero en las áreas rurales son muy altos. Es difícil para una persona china común lograr una vida decente. Ni siquiera sueñan en tener dinero para algunos lujos. Sólo agradecen sólo por tener alimento y cobijo durante el día. Hay que olvidarse del auto, la casa o de los ahorros.

Por toda China la gente está diciendo, “¡No queremos las Olimpíadas, Queremos derechos humanos!” Yang cree que China estaría mejor si el régimen pusiera el dinero y el esfuerzo dedicado a las Olimpíadas, en mejorar la vida de las personas comunes.

“Honestamente, siento que no tiene sentido albergar las Olimpíadas, porque no brinda nada bueno para el pueblo. Si sólo el PCCh arreglara algunos de los problemas y mejorara la vida del pueblo ¡entonces lo apoyaría totalmente!”, concluyó Yang.