El periodista Zi Beijia, de 28 años, quien realizaba colaboraciones para el programa “Transparencia” del Canal Vida, de Televisión de Beijing, descubrió en una investigación, a mediados de junio de 2007, que algunos restaurantes intencionalmente rellenaban con papel buñuelos de carne para vender.
El 8 de julio, cuando el programa “Transparencia” difundió la historia de Zi sobre estos “abultados” buñuelos de carne, la atención mundial otra vez se posó el pobre historial de seguridad alimenticia de China, y las noticias en todo el mundo difundieron el informe. Tanto en China como a través del mundo, la opinión pública condenó la escasa seguridad alimenticia del país.
En respuesta, las autoridades de Beijing tildaron inmediatamente al informe como “falso”, y el 16 de julio detuvieron a Zi y a sus “cómplices”.
Posteriormente, la Corte Pública Nº 2 de Beijing condenó a Zi a un año de cárcel y a pagar una multa de 1.000 yuanes (US$ 132).
Según Xinhua, la agencia oficial de noticias del gobierno, la corte demandó que, como empleado del programa “Transparencia”, Zi Beijia “falsificó una situación e intencionalmente la presentó como noticia”, imponiendo una “mala influencia en la sociedad”.
Según difundió la agencia oficial, Zi “comprometió seriamente la reputación de la industria del buñuelo de carne de cerdo” y, por lo tanto, fue declarado culpable del crimen de “quebrantar la reputación de una sociedad comercial”.
Según la versión de Xinhua, “en su ansiedad por alcanzar fama y reconocimiento, Zi fabricó su propia versión de la historia”.
“No creo que las noticias hayan sido falsificadas”
A pesar de todo, muchos en China todavía creen que el informe de televisión de Zi es real.
“El acontecimiento es de hecho verdadero. Ahora incluso se utiliza aceite que flota sobre la superficie de los desagües. Creo no es improbable que una empresa rellene buñuelos con pedazos de papel”, dijo a La Gran Época un residente de Beijing.
“Las noticias han extendido una influencia abrumadora e incluso han alarmado a la gente [en China]. Beijing va a recibir las Olimpiadas. Con un expediente tan pobre de seguridad alimenticia, ¿se atreverán a venir aquí los atletas y los extranjeros? Posiblemente la detención de este periodista fue un error judicial. Las noticias de los buñuelos de carne rellenos de papel se han extendido en el exterior, ¿correcto? Como esto pudo haber empañado la reputación de China, las autoridades de Beijing ejercieron presión en la televisión para controlar el informe. Es por eso que las autoridades no tenían ninguna otra opción, más que sólo declarar que las noticias sobre los buñuelos eran falsas, ¿verdad? Realmente no tengo ni idea de qué podría ser, o no, verdadero en China.”
“No creo que las noticias hayan sido falsas”, dijo otro ciudadano de Beijing. “Para los periodistas, la credibilidad es tan esencial como sus vidas. Quien dice una mentira tan absurda está mentalmente enfermo o fuera de sus cabales. Yo no creería la excusa de que el acontecimiento entero ha sido resultado de noticias falsas si mi vida dependiera de ello. Preferiría creer que las noticias son verdaderas, porque hay numerosos infortunios de seguridad alimenticia a nuestro alrededor. Nuestros funcionarios responsables por los alimentos y de la seguridad de los productos son demasiado burocráticos, mientras que nuestros hombres de negocios son desvergonzados y crueles. Tales individuos seguramente harían buñuelos de carne rellenos de papel si ellos pudieran hacerlo”.
“Creo que este acontecimiento es verdad”, dijo otra mujer. “Al lado de la comunidad en la que vivo hay un mercado de granjeros. Los buñuelos de carne rellenos con papel se hacían en ese mercado. Los vendedores cercanos vieron a gente trayendo papel diariamente, pero no tenían ninguna idea de para qué era. Después de que se difundió la noticia, la gente que hacía los buñuelos desapareció. Si no había nada inmoral, ¿por qué huyeron? Los dueños del almacén conservan su negocio como de costumbre. Estoy muy decepcionada con tales autoridades que no se atreven a aceptar los hechos”.
“Ahora hay alguien que es valiente para decir la verdad”, continuó ella, “pero él termina en una situación tan amarga. ¿Quién se atreverá a decir la verdad en el futuro? ¿Quién se atreverá a alzar la voz por los ciudadanos? ¡Es tan triste!”
Nota del editor: se evita publicar o incluso cuestionar los nombres de los ciudadanos chinos que opinan para La Gran Época por cuestiones de seguridad.









