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Chinos esperan ver la antorcha de los derechos humanos en China

A pesar de la intensa vigilancia, al grito de ¡queremos derechos humanos, no olimpíadas! se organizan recolecciones de firmas en apoyo al boicot de los Juegos de Beijing 2008


Por Fang Xiao y Liu Jie – La Gran Época
22.08.2007 14:42


El Símbolo del lanzamiento de la antorcha global de los Derechos Humanos

El 9 de agosto del 2007 se encendió en Atenas la Antorcha Global de los Derechos Humanos, y ya se han juntado más de 10.000 firmas alrededor del mundo para boicotear las olimpíadas en Beijing.

Muchas firmas recogidas también de residentes de la ciudad de Jixi, provincia de Heilongjiang, permanecen desconocidas al público en general debido al bloqueo local del PCCh. Estos personas anhelan ver la antorcha en China.

Queremos derechos humanos, no olimpíadas

Beijing intensifica su vigilancia sobre los residentes de Jixi, especialmente sobre aquellos que han sido entrevistados por medios de comunicación extranjeros, para acallar sus súplicas de “¡Queremos derechos humanos, no olimpíadas!”.

Un representante de los mineros desempleados del Grupo Minero de Jixi comentó, “Oímos que el relevo de la antorcha de derechos humanos comenzó el 9 de agosto. ¿Pasará por China? Definitivamente daremos nuestro apoyo. ¡No tengo los recursos económicos, de otro modo me sumaría al evento!”. Un minero desempleado dijo, “Queremos democracia y derechos humanos. Los civiles apenas tienen comida para sobrevivir debido a la corrupción del gobierno y la policía. Si nos encontramos con enfermedades o desastres naturales, ni siquiera podemos pagarle a esos funcionarios. ¡Queremos derechos humanos ahora!”

Un activista de derechos humanos del pueblo de Tuanshanzi, ciudad de Jixi, dijo, “Queremos boicotear las olimpíadas de Beijing 2008 juntando firmas”. Han juntado muchas firmas pero no pudieron entregarlas al resto del mundo debido al bloqueo y la supresión del PCCh.

Las autoridades arrestaron recientemente a Yang Chunlin, un activista democrático de la ciudad de Jiamusi, provincia de Heilongjiang, y cortaron la comunicación con el resto del mundo de muchos que apoyan el lema “Queremos derechos humanos, no olimpíadas”. La policía interroga a los partidarios y mientras tanto niega que hay una lista negra de los partidarios; así mismo controla también las comunicaciones de teléfonos celulares de los representantes de derechos humanos.

El 2 de julio del 2007, dos policías locales interrogaron a representantes de derechos humanos del pueblo de Tuanzhanzi, ciudad de Jixi, en relación con sus entrevistas con los medios de comunicación extranjeros. La policía quería la lista de los partidarios de “Queremos derechos humanos, no olimpíadas”. Un representante le contó a La Gran Época que la policía vino y pidió los nombres de los partidarios diciendo que esas eran las personas que intentaron destituir al cabecilla del pueblo.

El control del PCCh se intensificó a medida que se acercaba la fecha del relevo de la antorcha. Intentamos ponernos en contacto con vecinos de la ciudad de Fujin quienes perdieron sus tierras. Algunos se rehusaron a atender el teléfono y otros dijeron, “Nuestros teléfonos están todos siendo monitoreados”. Llamamos a las oficinas de seguridad pública de la ciudad de Fujin y de Jiamusi, pero nadie contesto.

Antecedentes de granjeros que perdieron sus tierras

Doce años atrás, un hombre llamado Zhang Zhende, proclamando ser un empresario de Corea del Sur, fue a la ciudad de Fujin como investigador y confabuló con el gobierno local para malversar grandes cantidades de seguros del estado. Zhang y el gobierno local adquirieron ilegalmente 38.380 hectáreas de tierra de más de 40 mil granjeros en 63 pueblos para “ayudar a desarrollar el área”.

Como los granjeros protestaron seriamente, la oficina de seguridad pública de la ciudad de Fujin trabajó con los criminales clandestinos – incendiaron casas y colegios de la gente del pueblo, y dispararon e hirieron a muchos vecinos del pueblo. Al final, los granjeros fueron forzados a abandonar sus tierras sin recibir compensación alguna.

Para intentar retomar sus tierras, los vecinos del pueblo en los últimos 12 años fueron uno tras otro al gobierno central para peticionar. El gobierno central reprimió brutalmente a los granjeros y los hizo pagar un precio por luchar por sus derechos.

Artículo original en chino