El 27 de julio, Zhang Shiying de Xinguan (Suizhou, provincia de Hubei), saltó desde un edificio para protestar contra las políticas de demolición forzada de las autoridades locales. (Nota del editor: El gobierno chino se apodera frecuentemente de casas de familia, ofreciendo compensación por sólo una fracción del valor del mercado. Derriba los hogares para despejar la tierra y ponerlas en venta para la construcción de edificios de oficinas u otros emprendimientos de grandes ganancias).
El yerno de Zhang, He Shihai, le contó el 28 de julio a La Gran Época, lo siguiente: “Nuestra madre es muy valiente. Ella dio su vida para proteger los derechos legales de sus hijos y para protestar contra las autoridades locales, que son comparables a la mafia. Nuestros parientes, amigos y familiares se encuentran muy tristes y enojados”.
Según He Shihai, lo que su difunta suegra estaba tratando de proteger era su casa. He Shihai, dijo que el departamento de planeación del gobierno local había anunciado recientemente que su casa era una construcción ilegal, aunque anteriormente las autoridades le habían expedido un permiso para construir su casa. La familia del Sr. He está lejos de ser la única con este mismo sufrimiento. En el pasado, más de 140 construcciones autorizadas en el área, fueron luego declaradas ilegales.
El 9 de mayo, el Buró de Planificación de la ciudad emitió un aviso de demolición forzada a He Shihai. El Sr. He apeló, pidiendo una revisión administrativa, pero nunca recibió respuesta alguna.
El 26 de julio, día anterior al suicidio de Zhang, He Shihai intentó negociar con los líderes del Buró, proponiendo que se demoliera sólo dos de las cuatro habitaciones de su casa. Pero el Buró igualmente insistió en demoler la construcción entera. Alrededor de las 8 a.m. del viernes, antes que se concretara un acuerdo, el Buró envió de doscientas a trescientas personas y a más de una docena de vehículos para preparar la demolición de la casa de He.
He Shihai dijo a los periodistas, “Ellos incluso llevaron algunos matones. Muchas personas en ese grupo no eran autoridades de la ley, eran matones. Todos sabemos eso”. (Nota del Editor: Es una práctica común por parte de los gobiernos municipales la contratación de matones locales para expulsar a los residentes bajo amenazas y golpes; camarógrafos de la BBC capturaron incidentes de este tipo el año pasado).
Zhang Shiying, de casi 70 años de edad, escaló al techo de la construcción para protestar contra la brutal demolición, quizás con la esperanza de que la súplica de una señora anciana conmoviera a la pandilla. Pero los demoledores no se detuvieron. Con su última esperanza destruida, Zhang se arrojó por la desesperación.
El personal médico no pudo salvar la vida de Zhang Shiying. Al enterarse de su muerte, los matones huyeron rápidamente. He Shihai increpó a los demoledores por su insensibilidad. “Ellos son tan inhumanos. Vieron a alguien saltar del edificio, pero les importó muy poco hacer algo para ayudar. Todo lo que hicieron fue salir corriendo”.
He Shihai dijo que como resultado de la crítica general, su casa ha sobrevivido por el momento.
En el sitio del evento, un funcionario del Buró habló públicamente frente a He y a quienes lo apoyaban diciendo que “las autoridades siempre predominaran sobre la ley y la razón”.
He Shihai dijo que no confía en que pueda proteger su casa. Les reprochó a los funcionarios del gobierno que se interesen sólo por sus beneficios personales, y que no tengan en consideración la vida de las personas. He se lamentó de que el común de las personas en China sufran tanto por este asunto. Además agregó que si las autoridades continúan abusando de su poder y no manejan las cosas justamente, él y su esposa apelarán y buscarán justicia por la muerte de su madre.
Esta tragedia fue publicada por primera vez por el Sr. Liu Feiyue, editor en jefe del People`s Observer, en su sitio web dedicado a revelar los abusos de derechos humanos en China. Liu Feiyue dijo que el trágico suicidio de Zhang Shiying es el resultado de un programa de demolición extremadamente brutal. Agregó que, “las personas han sido empujadas hasta el límite por las demoliciones forzadas. Es tiempo que el mundo reflexione por qué tales tragedias suceden una y otra vez en China”.
Sin lugar a dudas, en China no es insólito que las personas se suiciden para protestar contra los tratos deshonestos de parte del régimen. El sistema legal chino ha negado a las personas toda posibilidad de proteger sus derechos básicos. Así que cuando son perjudicados por las autoridades, las personas indefensas a menudo encuentran que sus propias vidas son la única cosa que pueden utilizar para expresar su desesperación e indignación.











