La muerte de Whang Joung-il, Ministro de Asuntos Políticos de la Embajada de Corea del Sur en Beijing, ha enfurecido a los funcionarios de Corea del Sur, incrementando el temor acerca de una crisis diplomática entre ambos países.
Whang Joung-il era la autoridad número dos en la Embajada de Corea del Sur en Beijing. Estaba a cargo nada menos que de las Negociaciones de las Seis Partes.
El 28 de julio, después de comer un sándwich de atún que compró en un lugar de comida, sufrió repentinamente dolores estomacales, diarrea y vómitos. Al día siguiente, fue a la Clínica Vista en Beijing, donde falleció de dificultades respiratorias mientras tomaba una infusión.
La agencia de noticias Yonhap, de Corea del sur, cita una fuente el 6 de agosto diciendo que Whang murió de efectos secundarios provocados al ser suministrado con antibióticos que están prohibidos de ser inyectados junto con cualquier solución médica que posea calcio.
El informe de la autopsia indicó que a Whang se le aplicó una inyección intravenosa salina para tratar la deshidratación causada por la diarrea, pero al mismo tiempo le hicieron una transfusión con el antibiótico Rocephin, que se utiliza para tratar infecciones provocadas por intoxicaciones alimenticias.
Rocephin es un antibiótico usado para tratar infecciones de la uretra o la gonorrea. Es una droga fuerte y se prohíbe su uso simultáneamente con cualquier medicina que contiene calcio.
Una fuente también dijo que se le requirió al hospital realizar pruebas de reacciones alérgicas antes de inyectar los antibióticos, pero la Clínica Vista no lo hizo.
La fuente también precisó que el sándwich de atún que comió Whang antes de su muerte pudo haber estado pasado de su vencimiento. En conjunto, se percibe que la muerte del ministro está relacionado con dos factores prominentes hoy en China: la inseguridad de alimentos y de la gestión hospitalaria.
Han transcurrido dos semanas desde el incidente, pero el hospital aún no ha ofrecido ninguna disculpa o la explicación abierta a la Embajada de Corea del Sur. Las autoridades chinas tampoco han dado al gobierno de Corea del Sur informe de investigación alguno sobre la causa de la muerte. Una fuente citó a un funcionario de la Embajada quejándose de que China ha tenido muchas falencias sucesivas respecto de la administración de alimentos y el tratamiento médico. “Cómo iba uno a pensar que un accidente como este podría suceder en un hospital de tan alto nivel. ¡Es una desgracia!”
La fuente también divulgó que los funcionarios de la Embajada de Corea del Sur en Beijing estaban “muy enojados” con respecto a este accidente médico. “Demasiada indiferencia a nuestro enojo”, se dice en privado.
La falta de respuesta de Beijing potencia los indicios de un conflicto diplomático entre China y Corea del sur.









