Hallado por un granjero de la zona, el animal se desplazaba en dos patas delanteras y tres traseras. Otras dos infuncionales colgaban en la parte de adelante.
Como anexo a la ya rara condición del animal, este presenta un sexo ambiguo (hermafroditismo) y sufre de la carencia de una sección del intestino, lo que le impide a primera vista, la posibilidad de desarrollar una existencia viable.
Para pena de muchos curiosos y especialistas que se acercaron a la granja de Methven, en el centro de la isla, el animal será sacrificado por decisión de los científicos.
Aunque el suceso genético ocurra una vez cada millones de casos, el año pasado ocurrió en Bélgica, el nacimiento de un cordero de seis patas, al que se le decidieron amputar las dos sobrantes.









