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Honrando a Gao Zhisheng

“Esperamos todos nosotros nunca estar en una situación como en la que se encuentra Gao Zhisheng. Pero también esperamos que de ser éste el caso, actuemos tal como él lo hizo”


Por David Matas
04.08.2007 15:46


Abogado de derechos humanos Gao Zhisheng. (La Gran Época)

Nota del editor: David Matas es un renombrado abogado de derechos humanos en Winnipeg, Canadá. Este artículo es la versión revisada de sus comentarios enviados a la Reunión de Directores de la Cámara Americana de Justicia en la presentación del premio homenaje a la Abogacía Valerosa otorgado a Gao Zhisheng.


Yo nunca me reuní con Gao Zhisheng, nunca hablé con él por teléfono, nunca me comuniqué con él ni por correo electrónico ni por correspondencia. Sin embargo yo sé por experiencia propia que él es un héroe, el ideal de lo que debe ser un abogado.

Mi experiencia personal con Gao Zhisheng es esta. Una organización no gubernamental, la Coalición para Investigar la Persecución a Falun Gong en China , en Mayo del 2006 pidió a David Kilgour y a mí, como expertos independientes, que investigáramos y escribiéramos un informe sobre los alegatos de sustracción forzada de órganos a practicantes de Falun Gong en China. Los alegatos sostenían que practicantes de Falun Gong eran asesinados y cremados por sus órganos que eran usados para trasplantes de clientes de todo el mundo que pagan grandes sumas de dinero. David Kilgour es un ex miembro del gobierno canadiense por Asia-Pacífico. Naturalmente para hacer esta investigación quisimos ir a China. Porque soy un abogado de inmigración en Canadá sé que una aplicación para visa es muy probable de ser aceptada cuando esta es acompañada por una invitación de alguien del país a donde se quiere ingresar. Nosotros buscamos en muchas direcciones para obtener una invitación desde China para realizar este trabajo. La persona que respondió fue Gao Zhisheng

David Kilgour y yo solicitamos una reunión con la embajada china en Canadá para discutir los términos de nuestra entrada. Nuestro pedido de reunión fue aceptado, pero la persona que se reunió con David Kilgour estaba interesada sólo en negar los alegatos y no en hacer un arreglo para nuestra visita. Entonces nunca hicimos una aplicación formal de visa y nuca remitimos la invitación de Gao a la embajada china. Al poco tiempo, el 15 agosto Gao fue arrestado, torturado, sentenciado por incitar a la subversión , condenado el 12 de diciembre, y sentenciado el 22 de ese mismo mes a tres años de prisión. A pesar que la cárcel fue suspendida por cinco años, el está bajo arresto domiciliario en donde aún permanece hasta la fecha. David Kilgour y yo no pudimos entender, nos sentamos y nos preguntamos ¿Qué es lo que está pasando en el mundo? Gao se convirtió en un exitoso abogado después de haber pasado por las situaciones más difíciles que se puedan imaginar. Desde el comienzo su condición fue desventajosa. Él nació en una cueva. Sus padres no pudieron solventar sus estudios y no pudo ir a la escuela; entonces escuchaba desde afuera de las ventanas de los salones de clase. Sin embargo, en el 2001 el Ministro de Justicia China lo calificó como uno de los mejores diez abogados de China. Gao se ha avocado a representar a una larga lista de clientes en situaciones difíciles—por ejemplo, trabajadores de las minas de carbón denunciando a sus empleadores y a clientes demandando compensación por su vivienda confiscada por la preparación de los Juegos Olímpicos 2008.

Tres de sus clientes fueron Yang Maodong, Zheng Yichun y el Pastor Cai Zhuohua. Yang fue detenido por proveer asistencia legal a los pobladores de Taishi provincia de Guandong quienes trataron de destituir al líder del pueblo por corrupción. Zheng, un periodista y ex-profesor, fue sentenciado a siete años de prisión por sus publicaciones en internet. El Pastor Cai Zhuohua fue sentenciado a tres años por prácticas tales como imprimir y vender copias de la Biblia.

Gao estaba a salvo cuando tomaba este tipo de casos siempre y cuando se mantuviera alejado de Falun Gong. Fue su protesta en contra de la persecución a Falun Gong lo que finalmente lo metió en problemas.

Sin embargo, esta realidad conlleva a otra pregunta. ¿Por qué Gao corrió mucho más riesgo al tomar el caso de Falun Gong que cuando representó a otros clientes? ¿Por qué, para el gobierno de China, defender a Falun Gong es peor que defender a los cristianos?

Sospecho que muchos no saben qué es Falun Gong. Pero buscar lo que es no contesta a mi pregunta.

Falun Gong es una mezcla de tres tradiciones ancestrales chinas, qi gong, taoísmo y budismo. Qi gong es un conjunto de ejercicios. El más conocido en occidente es el Tai Chi. La esencia de las enseñanzas de Falun Gong es respeto por los principios de verdad, benevolencia y tolerancia. Falun Gong no tiene agenda política o posición política. Enseña y practica no violencia, inclusive se trate de la defensa propia. ¿Por qué en el mundo el gobierno de China persigue, más que a cualquier otro grupo perseguido, a un conjunto de inocentes que no hacen más que meditar y hacer ejercicios?

Tal como con cualquier victimización, la respuesta se encuentra en los perpetradores, no en las víctimas. Para tomar un ejemplo, no sabemos nada sobre anti-semitismo cuando observamos a los judíos; únicamente lo podemos entender cuando observamos a los antisemitas. Para entender la victimización de Falun Gong no se requiere del conocimiento sobre Falun Gong; sino se requiere de una apreciación del Partido Comunista Chino.

Falun Gong emergió en 1992 en la misma época que colapsaba la Cortina de Hierro y la Unión Soviética se desintegraba. Su fundador Li Hongzhi escribió libros y dio lecturas que inspiraron el actual movimiento Falun Gong. En 1999 el gobierno de China estimó que había 70 millones de personas practicando, más que el número de miembros del Partido Comunista Chino que estaba integrado por 60 millones aproximadamente.

No era posible para ningún sistema de creencia no-comunista ganar tal cantidad de adherentes en China sin crear corrientes encontradas. Ideologías comunistas empezaron a atacar a Falun Gong, primero desde los más bajos niveles del Partido, pero esta crítica ideológica eventualmente llegó al más alto nivel. El entonces líder de China, Jiang Zemin , se alarmó por el crecimiento de Falun Gong y en julio de 1999 convenció al Partido de prohibir el movimiento, porque según él, la supremacía ideológica del PCCh estaba en peligro.

En cierto nivel, la represión a Falun Gong por el régimen comunista chino parece ser una completa rareza totalitaria, la fabricación de un enemigo de la nada. El Partido Comunista necesita enemigos para poder justificar su continuidad en el poder y Falun Gong tuvo la mala suerte de estar allí disponible para llenar el cupo de enemigo.

Para un sistema comunista, mucho peor que tener fieros enemigos es no tener enemigo alguno. Sin ánimos de demonizar a nadie, los comunistas se quedan sin palabras cuando justifican su continuidad en el poder.

Al nivel de la dinámica totalitaria, esta rareza está sin duda presente. Pero hay otro nivel, el nivel específico de China. Falun Gong es un producto de las tradiciones ancestrales chinas; pero en su forma moderna. Puesto en términos Hegeliano/Marxista, es el presente escenario del dialéctico histórico chino. Son la cara real de China, los orígenes de Chinas, la China de la gente, en términos marxistas la China del proletariado.

No es coincidencia que Falun Gong emerja en 1992 al mismo tiempo del final de cualquier creencia racional en el comunismo a nivel mundial. ¿Quién iba a llenar este espacio ideológico dejado por el colapso global del comunismo? Para China, la respuesta era Falun Gong.

Para el Partido Comunista Chino, Falun Gong era una regresión, un gran salto atrás de vuelta a hacia lo que China era antes de que el Partido Comunista tomara el poder. Que Falun Gong prevaleciera significaría que China continuaría como si el Partido Comunista Chino nunca hubiese existido, mas allá de las cicatrices que pudiera haber dejado el Partido. El problema de los comunistas no era sólo que Falun Gong es auténticamente chino; sino que también el Partido Comunista es claramente extranjero. El comunismo es una ideología occidental importada hacia China. Los comunistas vieron la bien difundida y popular ideología china como cortar los cimientos sobre los cuales ellos se apoyan.

Tolerar Falun Gong hubiese significado, al menos en el corto plazo, el colapso del actual régimen. Mas, hubiese significado la desaparición de cualquier presencia ideológica que el Partido Comunista aún mantiene en los corazones y mentes de la gente china. Una vez que no quede nadie que crea en el comunismo, incluso dentro del Partido Comunista, la pérdida de los lazos del Partido Comunista al poder no podrían estar muy lejos. Y eso, parece, que es lo que ha conducido a la cruel represión del Partido Comunista, una represión sin límites, una represión que es mucho peor que cualquier otra sufrida por cualquier otro grupo perseguido.

Uno puede ver este temor ideológico a través del ataque que el Partido utiliza en contra de Falun Gong y toda la furia del veneno una vez dirigida en contra de los capitalistas, los burgueses, los explotadores, es ahora dirigida hacia Falun Gong. El PCCh dice que Falun Gong es un culto diabólico en donde su fundador Li Hongzhi les ha lavado el cerebro para convencerlos en suicidarse y matar a otros.

Tal como uno puede esperar de un grupo sujeto a tal extrema difamación, su victimización es horrenda, mucho más grande que hacia cualquier otro grupo. Primero viene la incitación al odio. Después la despersonalización, marginalización y deshumanización. Finalmente, viene la tortura y la matanza.

El Informe Especial de las Naciones Unidas sobre la Tortura de marzo del 2006 indicó que el 66% de las victimas presuntamente torturadas y que han sufrido tratos inhumanos en China fueron practicantes de Falun Gong, seguidos por los Uighures en un 11%. Todos los demás casos fueron de un solo dígito. Hasta el 22 de diciembre del 2006 David Kilgour y yo identificamos más de 3.000 practicantes de Falun Gong que murieron como resultado de la persecución.

Fue este revuelo en el que Gao se metió. Él escribió tres cartas abiertas protestando por la persecución a Falun Gong. Las cartas fueron escritas en diciembre del 2004 y en octubre y diciembre del 2005.

Seguido a la segunda carta, la Agencia Municipal de Justicia de Beijing suspendió la actividad de su oficina por un año. En diciembre, su licencia para ejercer su práctica profesional fue revocada.

La respuesta de Gao a esta situación fue la de renunciar públicamente al Partido Comunista Chino y escribir su tercera carta. Seguido a su tercera carta, recibió llamadas de la policía. La policía le dijo que había cruzado la línea y que se había puesto a sí mismo en una situación difícil, por tanto él, su esposa y niños estaban todos bajo investigación. A comienzos de diciembre Gao y su familia fueron puestos bajo vigilancia constante de la policía.

La policía lo arrestó en enero del 2006 por filmar a la policía después que notó que ellos lo estaban filmando a él. En esta oportunidad la policía lo amenazó con matarlo. Pocos días después, también en enero, un automóvil con las placas de licencia cubiertas seguido por un vehículo militar también con la placa de licencia cubierta trató de atropellarlo.

Gao respondió organizando una posta de huelgas de hambre. En turnos de uno o dos días, abogados y activistas por los derechos no comieron para protestar en contra de la persecución del estado. Gao había mantenido su oficina abierta a pesar de su inhabilitación como abogado; pero desde mediados de febrero tuvo que continuar su trabajo sin ningún otro personal.

Después de que en marzo del 2006 salió a la luz el primer informe sobre la sustracción forzada de órganos a practicantes de Falun Gong, los informes que precipitaron nuestra propia investigación, la voz de Gao no pudo ser silenciada. Gao escribió sobre eso y condenó dicha práctica y expresó su deseo de unirse a la Coalición para Investigar la Persecución Contra de Falun Gong, el grupo que nos ha encomendado este trabajo.

Gao entonces nos invitó a David Kilgour y a mí para ir a China y llevar a cabo nuestra investigación. Esto, en sí mismo, fue un acto de valentía, pero la forma de invitación fue aún más valiente.

Empecé mis comentarios diciendo que yo nunca me comuniqué con Gao directamente pero que Gao nos invitó a China, estas dos afirmaciones parecen contradictorias. Pero ambas son verdad.

En su carta de invitación, él escribe:

“Como todas las líneas telefónicas y de internet han sido cortadas, solo puedo comunicarme por teléfono celular con los periodistas y los medios”.

Y es en efecto cómo obtuvimos la carta de invitación, a través de los medios. Gao envió por teléfono nuestra invitación a través de un periodista. El periodista luego llamó a uno de nuestros intérpretes para hacernos llegar la invitación. El periodista luego archivó la invitación en su periódico, La Gran Época, el cual imprimió en su edición del 11 de junio del 2006.

Debó confesar que me siento incómodo por lo que Gao había hecho, estaba poniéndose así mismo en riesgo por invitarnos de esa manera. Pero él mismo se anticipó y respondió su preocupación en su carta, escribiendo:

“Ustedes deben estar preocupados que mi apoyo e invitación hacia ustedes pueda ponerme en peligro. Pero el peligro que estoy enfrentando no es por mi apoyo ni invitación a ustedes, sino es porque enfrentamos un sistema dictatorial malévolo. Es por esto que el peligro ya existe. La fuente del peligro radica en este sistema malévolo e inhumano, no en lo que nosotros decidimos hacer”.

Nuestro informe, emitido en su primera etapa el 6 de julio del 2006, llegó a la conclusión que las alegaciones eran verdaderas, que existe la sustracción de órganos humanos de practicantes de Falun Gong a gran escala, asesinándolos en el proceso. Nosotros hicimos lo poco que pudimos para proteger a Gao en esta primera versión de nuestro informe, no mencionándolo a él, ni a su invitación, ni a sus cartas abiertas en contra de la persecución de Falun Gong. Sin embargo, le debíamos mucho, no sólo por su ejemplo sino también por sus análisis y reflexiones.

Cuando Gao casi inmediatamente después de ser arrestado fue torturado, acusado y sentenciado, nosotros estábamos horrorizados. Pero, dado lo que habíamos aprendido del Partido Comunista de China, no estábamos sorprendidos en absoluto.

Lo que fue remarcable de Gao no es tanto el hecho de haberse levantado por la justicia y la aplicación de la ley, por admirable que sea eso, o porque que haya sido perseguido por eso, por deplorable que eso sea. Es en cambio que él se mantuvo de pie en su causa a medida que la persecución aumentaba, mientras ésta mas se aceleraba. Él sabía de hecho que lo que estaba haciendo le iba a traer calamidades; pero él lo hizo de todas formas.

Fue en este punto que David Kilgour y yo decidimos nominar a Gao para el Premio Nobel de la Paz. Enviamos nuestra carta de nominación al Instituto Nobel Noruego a finales de enero de este año.

Yo personalmente aplaudo este reconocimiento dado a Gao Zhisheng, en alguna forma un honor aún más grande que el Premio Nobel de la Paz. Sé muy bien que él es sólo el tercer ganador de este premio en cincuenta años y el primer único ganador.

Esperamos todos nosotros nunca estar en una situación como en la que se encuentra Gao Zhisheng. Pero también esperamos que de ser éste el caso, actuemos tal como él lo hizo.

Gao Zhisheng, te saludamos.