BEIJING – El pasado 27 de julio, en el corazón de los próximos Juegos Olímpicos de 2008, residentes de Datun, distrito de Chaoyang, Beijing, realizaban una sentada de protesta que duró doce días consecutivos frente a la empresa inmobiliaria Huahui de Beijing,. Los manifestantes instaban a las autoridades después de haber sido desalojados por la fuerza con el fin hacer lugar a las Olimpiadas a que resolvieran sus problemas y respetaran sus derechos de propiedad e indemnizaciones. Aún así, en estos doce días ningún funcionario del régimen comunista se reunió con ellos.
La protesta comenzó por el plan del régimen local de construir un campo de golf y departamentos, como parte del Proyecto Olímpico, que ha provocado el desalojo de casi 1.000 familias.
El señor Xiao de Datun relató a La Gran Época que la protesta se ha realizado durante 12 días consecutivos, con una media de 300 a 400 personas que acudían voluntariamente cada día, llegando en ocasiones a picos de 700 personas.
El régimen local envió numerosos vehículos policiales y equipos de seguridad para controlar la manifestación. El pasado 25 de julio, las comisarías locales y los comités vecinales mantuvieron reuniones donde les ordenaron que persuadieran a los manifestantes para abandonar la protesta. En el lugar de la manifestación se publicó un mensaje amenazador que decía, “Colgar pancartas es perturbar el orden social, y quien se niegue a abandonar la protesta será arrestado”.
Otro residente apellidado Xu relató a La Gran Época que debido al calor algunas personas sufrieron ataques de corazón en el emplazamiento de la protesta, a pesar de que no hubo alteraciones del orden o conflictos. La gente colgó pancartas desde el 25 de julio, pero poco después la policía y los funcionarios de seguridad las requisaron.
Fuentes internas alegaron que la adquisición de la tierra no es más que una conspiración entre las empresas inmobiliarias y funcionarios del gobierno. Líderes municipales de Beijing visitaron de incógnito el lugar de la manifestación, y ordenaron al gobernador del distrito de Chaoyang que acabara con ésta en tres días, o sería despedido automáticamente.
Un manifestante llamado Sr. Li, funcionario retirado, contó a nuestro medio que según la normativa referente al decomiso del gobierno, éste debería pagar a los aldeanos una indemnización por la tierra y por el desalojo, pero estos no han recibido ninguna de las dos. Es más, la empresa inmobiliaria comenzó una demolición forzada sin la documentación apropiada.
El señor Li declaró, “No nos indemnizaron según la normativa oficial, y algunas de las indemnizaciones fueron malversadas por la inmobiliaria; algunos funcionarios del régimen sabían esto, pero a nadie le importa, y sin la tierra no sabemos qué podemos hacer.
Según los residentes locales, el régimen local adquirió la tierra con la excusa de construir un parque requerido por el Proyecto Olímpico, pero en realidad, la inmobiliaria está construyendo un campo de golf y torres de departamentos.
Muchos residentes presentaron demandas contra la inmobiliaria, y según el señor Li, “Los casos de algunos residentes han sido aceptados por el tribunal, y otros no, pero la oportunidad de que ganemos es mínima”.
Li añadió que anteriormente que los residentes locales habían ido al gobierno central para protestar, pero todos fueron arrestados de camino a éste.
“Albergar las Olimpiadas en Beijing es una pérdida de recursos humanos y dinero, y el país es pobre aún. Las Olimpiadas sólo podrían maquillar la falsa cara del régimen. El régimen comunista robó la tierra de los aldeanos engañándoles, y ahora engañará a los extranjeros”, concluyó el señor Li.
Según el señor Xu, “Debido a la duradera protesta anterior, muchos residentes han sido etiquetados como ‘propietarios testarudos’, y el régimen local los acusa arbitrariamente. Incluso han perdido sus derechos humanos básicos. Son seguidos cuando salen de casa, sus teléfonos están pinchados, y no tienen libertad en ningún aspecto de su vida diaria. Aunque la gente ha sido engañada antes por el régimen comunista, la naturaleza indulgente del pueblo chino esperaba que el régimen mejorara su atención hacia la gente lentamente, pero después de este último fraude todos estaban muy decepcionados”.
Un prominente activista pro-democracia de Beijing comentó una vez, “Las Olimpiadas de Beijing se han convertido en una manera de que el gobierno explote los intereses del pueblo de cualquier forma ‘legal’. Durante el proyecto de las Olimpiadas 2008, los derechos del régimen comunista están aumentando, mientras los derechos del pueblo disminuyen. Las Olimpiadas han satisfecho los intereses creados del régimen a nivel material y de prestigio”.









