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Viajando fuera del tumultuoso tráfico de Taiwán

Cuando la vida en la ciudad se vuelve muy alocada, es tiempo de irse a las montañas


Por Ben Hurley - La Gran Época Australia
01.08.2007 07:58


Una noche típica en el mercado nocturno Shilin de Taipei (Ben Hurley/ La Gran Época)

No es difícil salirse del tránsito tumultuoso en Taiwán. Lo último que necesita un viajero recién bajado del avión es encontrarse con un bullicioso séquito de turistas, y esto es algo con lo que no se va a encontrar en Taiwán. Es una sociedad amigable para el visitante: grande en sonrisas y pequeña en crímenes y engaños a turistas.

La relativa escasez de visitantes occidentales en Taiwán hace el camino del viajero menos formal que el de cualquier otra parte. Los visitantes usan los mismos medios para movilizarse que los habitantes locales, y aquellos que pongan un poco de esfuerzo llegarán a casa con historias que nadie haya escuchado antes.

Encontrando el pulso

Para sentir la vida de Taiwán, los primeros sitios a visitar son los mercados nocturnos. Son distritos llenos de vida donde vendedores ambulantes instalan sus puestos alrededor de las cuatro de la tarde y se retiran después de la media noche. Toda ciudad grande tiene al menos uno para la venta de ropa, cerámicos, jade… y, por supuesto, hay calles y calles destinadas a muchas y variadas comidas.

La capital, Taipei, tiene muchos mercados para escoger. Jimgmei al sudeste tiene una gran variedad de ropas hechas a mano y de fábricas. El Templo Longshan es grande por sus cerámicos, cueros y otros ornamentos. El Edificio de Energía de Taiwán tiene deliciosos “bocaditos” (siao chrr). Todos están a sólo minutos de una estación de tren subterráneo. Las mercancías del más grande mercado nocturno de Taipei, el enorme Shilin al norte de la ciudad, puede no llamar la atención a todos los visitantes —calles y calles de ropas para adolecentes que están a la moda, pero vale la pena una visita por su congestionada atmósfera, sus famosos dulces de hielo molido y una fantástica pista subterránea para carreras de karting.

Una parada para tomar té

Costa este de Taiwán (Ben Hurley/ La Gran Época)

Vale la pena una visita al distrito de Maokong en Taipei para tomar el té, ubicado en las montañas boscosas del sudeste. Sólo 15 minutos de viaje en el ómnibus S-10 hacia las montañas desde la Universidad Nacional de Chengchi, ceca del zoológico de Taipei, donde Taipei desaparece de la vista.

El té de Formosa o taiwanés de buena calidad es de los mejores en el mundo. De forma similar que en lo que respecta a la cultura del vino en occidente, se requiere de mucha maestría para producirlo. Los mejores tés están a la par de los mejores vinos en cuanto a los precios.

Las casas de té proveen aparatos completos para la infusión del té, que incluyen un pequeño tazón de terracota más una tetera que hierve constantemente a un lado. Escoger de la carta de menú de tés no es fácil si no puedes hablar chino. Dos de los más populares son Srr jee choon Oolong (Cuatro estaciones Primavera Oolong), un té verde de gran fragancia, y tie guan yin (Diosa de Hierro) con un fuerte sabor a madera. En general, costará entre 3 y 6 dólares americanos por persona, más el costo del té, usualmente entre 9 y 12 dólares por una caja con bastantes sobras para llevarse a casa.

Visita real

Otro gran lugar para turistas y lugareños es el magnificente Museo del Palacio Imperial de Taipei. Considerado como uno de los 10 mejores museos en ell mundo, tiene una de las más grandes colecciones de esculturas tradicionales chinas en jade, pinturas, trabajos en bronce y otros artefactos, que fueron traídos de China en la década de 1940 por el Kuomintang (Partido Nacionalista) cuando huyó de los comunistas durante la Guerra Civil China.

Y para relajarse...

Un día soleado, perfecto para una foto en el Lago Sol Luna (Ben Hurley/ La Gran Época)

Cuando la vida en la ciudad se vuelve muy alocada, es tiempo de irse a las montañas. Más de dos tercios de Taiwán está cubierto por montañas empinadas y boscosas, siendo la más alta la Montaña Jade de casi 13,200 pies. A lo largo de la costa este, las montañas salen del océano en un ángulo empinado y pueden ser admiradas desde la carretera oceánica de dos manos que corta el empinado acantilado.

La ruta ofrece amplias visitas del océano entre puerto y puerto. A cerca de 15 millas del este de la ciudad de Hualien se encuentra una de las mayores atracciones naturales, los empinados acantilados de mármol y los ríos puros del Parque Nacional Taroko Gorge. Mientras que es un poco congestionado durante los fines de semana, las muchas áreas de rutas para caminatas, que cruzan antiguas villas aborígenes y plantaciones, permanecen tranquilas a lo largo de los ríos cristalinos verde-azulados y el denso bosque. Las fuerzas geológicas de la Tierra son capturadas en las caras del acantilado, con el mármol doblado y forzado en coloridas configuraciones. Otros parques nacionales tales como la Montaña Taiping y la Montaña Jade (Yushan) ofrecen vistas espectaculares de la cadena montañosa central y de los picos cubiertos de nieve.

El Lago Sol Luna en la provincia de Nantou, al centro del país, es otro destino popular, llamado de esta forma porque dos lagos interconectados semejan un sol y una luna. Un gran lago de unas 2 millas cuadradas de área y a 2,625 pies sobre el nivel del mar. Su agua es clara y con muchos peces; está rodeado por montañas y bosques bastante primitivos, con excepción de dos pequeños pueblos. La Villa del Lago Sol Luna ofrece restaurantes que preparan pescado fresco del lago y tiendas que venden artesanías aborígenes, mientras que el pueblo principal tiene hoteles lujosos y casas de huéspedes; la villa ofrece un tranquilo paso de madera a lo largo de las orillas del lago y muy buena comida.

El mejor momento para visitar Taiwán es primavera u otoño, antes o después de (pero no durante) los meses de verano de junio, julio y agosto, cuando frecuentes tifones ofrecen el único alivio para el sofocante calor y humedad. Si no habla chino puede encontrar dificultades en movilizarse, por eso este viajero recomienda alojarse en un hotel que lo pueda ayudar a organizar sus viajes y comidas.