La policía encontró el martes el cuerpo de un segundo rehén surcoreano muerto por los talibanes en el centro de Afganistán, informaron autoridades.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Corea del Sur informó que se trata de Shim Sung Min, de 29 años de edad.
El cuerpo apareció en el pueblo de Arizo Kalley en el distrito de Andar, unos 10 kilómetros al oeste de la ciudad de Ghazni, dijo Abdul Rahim Deciwal, el administrador de la zona, sin identificar de inmediato a la víctima.
La víctima llevaba gafas e iba ataviada con ropa occidental y, según un periodista de Associated Press, aparentaba tener una edad próxima a los 30 años. Su cara estaba cubierta de sangre. La Policía cubrió el cuerpo con una sábana y lo colocó en la parte trasera de un camión policial.
Un supuesto portavoz talibán aseguró que la milicia había asesinado al rehén el lunes por la tarde debido a la negativa del Gobierno afgano a liberar a insurgentes encarcelados.
"Los gobiernos de Afganistán y de Corea del Sur mienten. No cumplieron su promesa de dejar en libertad a los miembros que están presos", dijo el vocero Qari Yousef Ahmadi por teléfono desde algún lugar que no identificó.
"El Talibán le advierte al gobierno que si no deja en libertad a los talibán presos, el Talibán podría matar en cualquier momento a otro rehén coreano", añadió.
En el transcurso del lunes se había informado también que el Talibán prorrogó por otros dos días el ultimátum por las vidas de 22 rehenes surcoreanos, luego de dejar pasar dos plazos previos para que el gobierno libere a milicianos presos.
El gobernador Marajudin Pathan dijo que el grupo acordó extender el plazo para dar tiempo a negociaciones sobre la libertad de los prisioneros.
Ahmadi había dicho el lunes que el grupo había extendido un plazo de mediodía hasta el final de la tarde, pero ese plazo pasó sin conocerse nada de la suerte de los rehenes, hasta la madrugada del martes cuando fue encontrada la segunda víctima.
Los extremistas habían dejado pasar ahora varios plazos sin matar a ninguno, aunque el miércoles los milicianos mataron a un cautivo varias horas después de que de venciese un plazo.
Pathan, gobernador de la provincia de Ghazni, donde los sudcoreanos fueron secuestrados el 19 de julio, dijo que las autoridades habían hablado con el Talibán el domingo y pidieron dos días adicionales de negociaciones.
"Afortunadamente, ellos no rechazaron de inmediato nuestra demanda y dijeron que tenían que hablar con sus líderes", dijo Pathan el lunes por la mañana.
Las gestiones por la libertad de los surcoreanos se producen luego de que el presidente Hamid Karzai y otros funcionarios afganos tratasen de forzar al Talibán el domingo a dejar en libertad a 16 mujeres cautivas, apelando a la tradición islámica de respeto y hospitalidad hacia los extranjeros.
En sus primeros comentarios desde que 23 surcoreanos fuesen secuestrados el 19 de julio, Karzai criticó la captura de "huéspedes extranjeros", especialmente mujeres, como algo contrario al islam.
Pero el vocero del Talibán invocó el lunes el precepto religioso de "ojo por ojo", diciendo que fuerzas occidentales tienen detenidas a mujeres afganas en bases en Bagram y Kandahar. Dijo que el Talibán podía detener y matar a "mujeres, hombres y niños".









