JAPÓN - El primer ministro japonés, Shinzo Abe, anunció hoy lunes que reformará su Gobierno, pero que él permanecerá al frente del gabinete para cumplir con la prometida recuperación económica, así como con otras reformas anunciadas.
Abe realizó estas declaraciones al día siguiente de la debacle de su formación, el Partido Liberal Democrático, en las elecciones para la renovación de la mitad del Senado japonés celebradas este domingo.
Tras los 121 escaños que se pusieron en juego, el Partido Democrático de Ichiro Ozawa se quedó con 139, 27 más de los que detentaba, frente a 96 del oficialista Partido Liberal Demócrata (PLD) y 7 de su socio en el Ejecutivo, el Nuevo Komeito.
"Ha sido un revés humillante", admitió el propio primer ministro al referirse a su primer gran examen en las urnas tras 10 meses en el poder, que arrojó una debacle mayor de la esperada. No obstante, ratificó la continuidad de su política de "relanzamiento" nacionalista.
Las próximas horas develarán si la promesa de cambios de funcionarios logrará acallar las voces disonantes dentro de su agrupación, donde diversos sectores le reclaman un paso al costado valiéndose de un antecedente cercano: en 1998, cuando el PLD se quedó sin el número suficiente de bancas para garantizar su dominio de la Cámara Alta (en esa ocasión cosechó sólo 44 escaños) el premier terminó yéndose.
Quien no demoró en presentar la dimisión fue Hidenao Nakagawa, secretario general de la fuerza política, que se hizo "plenamente" responsable de la caída.
Aunque el Senado tiene menor importancia que la Cámara Baja -el oficialismo ostenta una cómoda mayoría-, es decisiva para garantizar la gobernabilidad.
Las dos caras
Abe, hijo de ministro y nieto de premier, calificado de "halcón" en lo político y lo militar, ha visto disminuir su popularidad abruptamente, del 70 por ciento al asumir al 30 actual.
Los analistas atribuyen tamaño descenso a una gestión plagada de desaciertos, acusaciones de corrupción y hasta el suicidio del titular de la cartera de Agricultura. A eso debe agregarse su falta de "brillo personal", carencia que se nota más frente al carisma que derrochaba su antecesor, Junichiro Koizumi.
En la otra vereda todo es diferente: Ozawa, de 65 y alias "El gatopardo" por los distintos partidos en los que militó, cuatro incluido el PLD, había planteado estas elecciones como un plebiscito y juró que renunciaría como líder de la oposición si no triunfaba.
Pero no todas son alegrías para el vencedor: su frágil salud le pasó factura por la extenuante campaña proselitista y deberá tomarse unos días de descanso.
¿Y ahora qué?
Los principales columnistas de la prensa nipona se preguntan si el escrutinio abrirá la vía a un bipartidismo inédito en el país en más de medio siglo.
La participación en estos comicios fue del 58,61 por ciento, dos puntos más que en los de 2004. El padrón incluía a casi 100 millones de personas, de las cuales más de un 10 por ciento sufragó por correo.









