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El último pueblo de mujeres con pies vendados en China

Aunque parezca increíble, estos pies fueron, por cerca de un milenio, objeto de deseo para los hombres
La Gran Época
Mar, 24 Jul 2007 12:24 +0000
Pies vendados
Pies vendados. Para que los pies se convirtiesen en loto dorado debían medir sólo siete centímetros. (John C Bullas/Flickr)
Niñas con pie de loto, 1930 en Shanxi, China. (Ralph Repo/Flickr)
Niñas con pie de loto, 1930 en Shanxi, China. (Ralph Repo/Flickr)

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La costumbre del viejo milenio de vendar los pies1 de las mujeres chinas se ha desvanecido casi totalmente en el pasado. La mayoría de la gente sólo ha oído historias de esta práctica, ya que quedan muy pocas mujeres de pies vendados aún con vida. Aun así, existe un pueblo muy conocido donde viven muchas mujeres con pies vendados. En el pueblo Beijiao de la provincia de Fujian, hay más de 20 ancianas, la mayoría de alrededor de 80 años, que tienen pies de loto de siete centimetros y medio.

Según el Grupo de Prensa Shenzhen de China, el pueblo Beijiao, una aislada villa costera en el Pueblo Tailu de la ciudad Fuzhou, es el último pueblo de mujeres con pies vendados en Fujian y en toda China.

Una de las mujeres con pies de loto de 7,5 centimetros, Lin Fengfeng de 81 años, dijo en una entrevista el 3 de julio de 2007 que comenzó a atar sus pies cuando tenía cinco años de edad, en 1931. Aunque esa costumbre desapareció en casi toda China debido al contacto con el mundo exterior, durante ese periodo el vendaje de pies todavía era una práctica popular en esta aislada villa. Las mujeres aún consideraban el tener un par de pies pequeños como signo de belleza femenina.

Durante la niñez de Fengfeng, las niñas a menudo comparaban el tamaño de sus pies para ver cuál era el más pequeño y el más bello. La niña con el pie más pequeño se convertía en la envidia de las demás; esto significaba que, al crecer, habría más jóvenes pretendientes proponiendo alianzas de casamiento a sus padres.

A pesar de sus años, estas mujeres de pies vendados siguen tan preocupadas sobre su apariencia como cuando eran jóvenes. Cuando se encuentran con extraños, se visten, se maquillan, se peinan y se ponen sus zapatos favoritos.

Pocas de estas mujeres han abandonado Tailu, excepto una, que una vez fue a Fuzhou para ver a un médico. En realidad, ellas no están interesadas en el mundo exterior, en cambio, están contentas de vivir vidas pacíficas y calmas con sus familias.

Los hombres del pueblo trabajan duro en el mar todo el año, se exponen a las amenazas de tifones y tormentas regulares; usualmente no viven tanto como sus esposas. Por lo tanto, todas estas mujeres de pies vendados son viudas que viven con sus hijos y nietos.

Las que aún están en forma ayudan a su familia lo mejor que pueden con sus habilidades, haciendo el lavado de la ropa, cocinando o arreglando redes de pescar, etc. Cuando las tareas lo permiten, se juntan para charlar o jugar a las cartas.

Un poco de historia

La leyenda más popular dice que, un día del siglo X, una cortesana del palacio imperial, famosa por su belleza y su talento al bailar, recibió la orden de preparar una danza para deleite del emperador Tang Li Yu y en honor de los espíritus. Se mandó a construir para ella un piso hecho de lotos de oro donde pudiera ejecutar su danza. Se le adornó el cuerpo con las más esplendorosas joyas y se le vendaron los pies imitando la forma de la media luna. Su nombre era Yao Niang, es decir, triste muchacha.

Queriendo imitar su belleza, todas las mujeres de la corte y del resto del imperio vendaron sus pies y los de sus hijas, y los de casi mil millones de chinas que nacieron después de ellas. Esta práctica ha estado vigente por al menos 2.000 años. El proceso de vendaje empezaba cuando las niñas tenían entre 4 y 6 años, y era realizado por la madre. Los pies eran puestos a remojo en agua con algunas hierbas, para eliminar todos los restos de pieles muertas, y las uñas se cortaban tanto como era posible. No superar los siete centímetros de pies era lo establecido.

Después de un masaje, los 4 dedos más pequeños se rompían. Luego, se vendaban con seda o algodón empapado en líquido, apretando los dedos contra el talón. Cada dos días se retiraba el vendaje y se volvía a realizar. El proceso duraba dos años. Para entonces, los pies medían sólo unos 10 cm.

Las únicas partes en contacto con el suelo eran su calloso talón y el dedo gordo. Aunque parezca increíble, estos hermosos pies fueron por cerca de un milenio el más oculto tesoro de las mujeres chinas y el más soñado placer de sus hombres.

Para que los pies se convirtiesen en loto dorado –obra de arte y objeto de deseo– debían medir sólo siete centímetros y reunir las siguientes características: ser delgados, pequeños, puntiagudos, arqueados, perfumados, suaves y simétricos.

Según el doctor Ko Chi-sheng explica, una mujer de pies vendados naturalmente camina de una manera seductora. La piel en las plantas de los pies permanece suave y sensitiva porque se restringe el movimiento. Para algunos, unos pequeños pies vendados son mucho más excitantes que los pies normales.

Durante los siguientes años, también seguían vendados, aunque la frecuencia con que se apretaban era menor. Esta práctica fue común hasta que se prohibió oficialmente en 1911.

La práctica del vendaje de pies pudo haber comenzado durante el gobierno de Li Yu (o Li Houzhu), el tercer y último emperador de la Dinastia Tang del Sur (937-975 D.C.) Fue prohibido por primera vez en 1911. La Gran Época se publica en 35 países y en 21 idiomas.
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