La última versión de el informe de sustracción forzada de órganos a practicantes de Falun Gong en China, “Cosecha Sangrienta” será publicado en forma de libro a fines de este año.
El ex-secretario de estado canadiense, David Kilgour, uno de los principales investigadores de estas graves violaciones a los derechos humanos, dijo que Cosecha Sangrienta se centraría en la “terrible práctica” de sustracción involuntaria de órganos de presos de conciencia en China.
Mientras hablaba a la prensa en Viena, Kilgour dijo que la mejor época para el lanzamiento sería momentos antes de los Juegos Olímpicos 2008 a realizarse en Beijing, por eso esperan terminar el libro al finales del próximo mes, para que esté a tiempo corregido y revisado antes de la fecha que se prevé su publicación. Kilgour espera que el libro esté disponible antes de Navidad.
Kilgour percibió que después de tantas investigaciones de cada aspecto del comercio ilegal de órganos y de las sistemáticas entrevistas a las personas implicadas, publicar sus resultados compilados en un libro es una consecuencia lógica. Aunque no precisó qué nueva evidencia de sustracción ilegal de órganos será incluida en la próxima publicación.
Kilgour, ex secretario de estado para Asia-Pacífico, tiene una larga trayectoria como defensor de derechos humanos. En el 2006, él y el abogado canadiense de derechos humanos David Matas emprendieron una investigación independiente del alegato de sustracciones ilegales de órganos por parte del Partido Comunista Chino a practicantes de Falun Gong con vida. Kilgour y Matas, después de dos meses de investigación, concluyeron que sin duda decenas de miles de practicantes de Falun Gong habían sido asesinados por la demanda y sus órganos vendidos para trasplantes, todo bajo auspicio del PCCh. Según el informe, muchos de los pacientes trasplantados provenían de fuera de China.
David Kilgour da dos ejemplos del efecto que el informe ha tenido en la sociedad occidental. Israel había estado ayudando a enviar a pacientes a China para trasplantes de órganos, incluyendo el transporte y los órganos, desde la atención médica federal pagando el tratamiento,“Tan pronto como apareció el informe, lo dejaron de hacer inmediatamente”, dijo Kilgour. Israel no pagará más para que sus ciudadanos reciban trasplantes de órganos en China.
Otro claro ejemplo es el de pacientes australianos que viajaban masivamente a China para cirugía de trasplante debido a la rápida entrega de los deseados órganos, “que ahora se ha terminado después de que el informe apareció”. Los medios en Australia fueron muy considerados con la circulación del informe y los australianos se enteraron inmediatamente de que los órganos que estaban fácilmente disponibles para el trasplante no venían de criminales condenados sino de gente inocente arrestada por su fe y creencia.
El 31 de enero de este año, David Kilgour y David Matas publicaron un informe revisado y ampliado llamado “Cosecha Sangrienta”. En este informe, los autores concluyen que en el plazo de seis años el régimen comunista chino ha asesinado a más de 40.000 practicantes de Falun Gong para extraer sus órganos.









