El pasado 3 de julio, tres días después de hacer efectivas las regulaciones sobre trasplante de órganos humanos, el Ministerio de Salud de China emitió una estipulación sobre las solicitudes de trasplante de órganos presentadas por extranjeros. Esta estipulación hace hincapié en que las solicitudes de extranjeros para trasplantes de órganos deben ser aprobadas por el Ministerio de Salud. Este gesto, como ha sido comentado por analistas, es una respuesta de las autoridades chinas a la creciente presión internacional que demanda que “los Juegos Olímpicos y los crímenes contra la humanidad no pueden tener lugar simultáneamente en China”. Sin embargo, aún no está claro si esta regulación se llevará a la práctica.
Sin aprobación previa no habrá trasplantes para extranjeros
Según la agencia de noticias Xinhua, la estipulación establece que las unidades médicas en China y su personal no podrán realizar trasplantes de órganos para extranjeros que llegan al país como turistas. Las unidades médicas que vayan a realizar trasplantes de órganos para residentes extranjeros deben informar al departamento provincial de salud, y tener la aprobación correspondiente del Ministerio de Salud.
Los órganos donados en China se proporcionarán preferentemente tanto a ciudadanos chinos, como a ciudadanos de Hong Kong, Macao, y Taiwán. Respecto a los pacientes de estos tres lugares, las unidades médicas aún tendrán que informar al departamento provincial de salud antes de la operación.
Esta estipulación también establece que las unidades médicas no deben publicar ningún anuncio de trasplante de órganos de ninguna manera, excepto aquellos que estén establecidos en las Regulaciones de Publicidad Médica.
Una coalición internacional insta a China a responder antes del 8 de agosto
El pasado 30 de mayo, la Coalición para Investigar la Persecución a Falun Gong (CIPFG), que es una organización global de derechos humanos, cuyo objetivo es llevar a cabo una investigación independiente en profundidad para revelar la verdad sobre la persecución del Partido Comunista Chino (PCCh) a Falun Gong, y para investigar la sustracción de órganos a practicantes aún vivos de esta disciplina, expresó que liderará el esfuerzo para boicotear los Juegos Olímpicos de 2008, si el régimen comunista chino no da una respuesta satisfactoria a las tres peticiones antes del 8 de agosto de 2007. Uno de los pedidos se refiere precisamente a la sustracción de órganos a practicantes de Falun Gong vivos.
Actualmente, la coalición tiene sedes en Norte América, Europa, Australia y Asia. La mayoría de sus más de 300 miembros son personalidades de varios países del ámbito de la política, las leyes y la medicina, así como organizaciones de derechos humanos y otras organizaciones no gubernamentales.
Muchos testigos e investigadores independientes han verificado la existencia en China continental de campos de concentración dedicados a la sustracción de órganos a practicantes de Falun Gong vivos. Con la colaboración del ejército chino es que pueden llevarse adelante estas costosas operaciones, ya que muchos hospitales trasplantan los órganos a pacientes extranjeros (la mayor parte de estos pacientes extranjeros vienen a China como turistas, y pueden “encontrar” órganos compatibles en tan solo dos semanas).
En referencia a esto, la CIPFG presentó tres peticiones formales al PCCh:
1. Liberar a todos los practicantes de Falun Gong encarcelados;
2. Finalizar todas las medidas restrictivas contra quienes apoyan y protegen a los practicantes de Falun Gong, como los abogados Gao Zhisheng y Li Hong;
3. Permitir una investigación independiente sobre las alegaciones del tráfico de órganos de practicantes de Falun Gong en China.
CIPFG hace hincapié en que si no se quiere profanar el espíritu olímpico, las Olimpiadas y los crímenes contra la humanidad no pueden coexistir en China.
Una respuesta superficial de las autoridades chinas
Varios analistas han señalado que la notificación del Ministerio de Salud chino se trata de una respuesta superficial y pasiva a la presión internacional. Desde que se revelara la sustracción de órganos, el PCCh ha intentado encubrirla. Por ejemplo, después de que se diera a conocer el incidente de Sujiatun, el PCCh retrasó la investigación tres semanas tomándose el tiempo para destruir todas las pruebas y luego “invitar” a los investigadores.
Las autoridades chinas han negado siempre que utilizaran órganos de presos ejecutados. Solo admitieron pasivamente que varios niveles de hospitales locales habían utilizado órganos “donados” por presos “voluntarios” próximos a su ejecución, aunque estos no suponen las decenas de miles de trasplantes de órganos realizados en China cada año. Esta era su excusa para negar las alegaciones de sustracción de órganos a practicantes de Falun Gong vivos.
Ahora, los investigadores han obtenido mucho material de primera mano. Por ejemplo, extranjeros que están ahora en sus propios países recibiendo tratamiento posterior al trasplante, han revelado que dichas cirugías se les ha realizado en China. De ahí que el PCCh se vea forzado a admitir tácitamente que varias instituciones médicas locales han realizado trasplantes en el pasado para visitantes extranjeros.
Los analistas señalan que esta notificación del Ministerio de Salud no solo confirma indirectamente que China ha sido un gran proveedor de órganos en los últimos años y de ahí que haya atraído a tantos extranjeros para recibir operaciones de trasplante de órganos, sino que también traslada la responsabilidad a instituciones médicas locales como si estos trasplantes ilegales no tuvieran nada que ver con las autoridades chinas.
Los analistas creen que desde la perspectiva legal, al menos, no hay más lagunas jurídicas de las que puedan aprovecharse estos asesinos, y que no son diferentes de los Nazis que controlaban los campos de concentración en el pasado. Sin embargo, habrá que esperar para ver si China puede realmente terminar con el crimen de la cosecha de órganos.
Queda poco menos de un mes para la fecha límite puesta por la CIPFG. La respuesta de las autoridades chinas a la condena de la comunidad internacional es otra prueba más para la conciencia de los funcionarios chinos. De no responder positivamente, el movimiento global para boicotear los Juegos Olímpicos de Beijing tendrá un impacto de largo alcance.










