Los chinos que buscan asilo y son deportados de Australia enfrentan un riesgo creciente de detenciones brutales debido a las Olimpiadas 2008 de Beijing, dicen los abogados de los refugiados. La portavoz del grupo de refugiados Balmain, Francis Milne, dijo que han visto un considerable aumento de detenciones e interrogatorios a chinos deportados y creen que esto continuará mientras esté relacionado con las preparaciones para las Olimpiadas de Beijing.
“Nuestra información es que la situación ha empeorado,” dijo Milne a La Gran Época. “El gobierno chino está cada vez más paranoico sobre cualquier persona que pueda potencialmente avergonzarlo durante las Olimpiadas.”
Debido a que Australia tiene que pedir los documentos de viaje para los deportados, los “registros de familia” fueron inspeccionados y esto involucró a la Oficina de Seguridad Pública (OSP) de China, una organización similar a la policía secreta del "Schutzstaffel" (SS) de la Alemania Nazi.
“Cualquier persona que ya tenia en China un perfil de ser un disidente, o un cierto grupo el cual no está permitido por el PCCh, genera después un verdadero problema. Las autoridades chinas simplemente no están corriendo ningún riesgo con nadie”.
“En el período previo a las Olimpiadas hay un tratamiento mucho más feroz y más brutal con la gente que regresa (a China continental)”, agregó Milne.
Los chinos que buscan asilo constituyen actualmente una mayoría abrumadora en los centros de detención de Australia, las cifras oficiales indican que alrededor del 80 por ciento de los detenidos son chinos.
Milne, que también trabaja en el grupo nacional de operaciones con refugiados de las Iglesias Unidas de Australia, dijo que los tres grupos principales de chinos que buscan asilo, son “Los practicantes de Falun Gong, los cristianos y los activistas clandestinos a favor de la democracia o disidentes políticos”. A cerca de una docena de individuos le han sido rechazados sus pedidos de asilo y esto genera preocupación. “Estoy terriblemente preocupada por todos con quienes estoy tratando”, dijo ella.
Buscador de asilo pro democracia torturado en China
Milne se refirió a los recientes interrogatorios y torturas en China de un ex detenido de Villawood, que fue deportado a principios de este año.
El activista a favor de la democracia, al que se menciona como Sr. Zhang por razones de seguridad, era considerado un caso sensible debido a sus antecedentes como activista en China y a que había hablado sobre la golpiza y muerte de tres activistas chinos a favor de la democracia mientras estuvo en Australia.
Zhang que fue entrevistado desde China por la ABC la semana pasada, dijo que la OSP lo mantuvo detenido por 15 días donde fue interrogado brutalmente y acusado de deshonrar a su país.
“Los dos policías de la OSP me tiraron al piso. Uno caminó sobre mí y el otro rompió el dedo mayor de mi mano izquierda”.
“No tengo ningún futuro y no puedo llevar la vida de una persona común. He cambiado muchas veces mi número de teléfono y mis parientes tienen miedo de hablarme, porque de esa forma estarían implicados en mi caso”, dijo Zhang a través de un traductor.
Kate Walsh, portavoz del Departamento de Inmigración dijo que el departamento “tomaba muy seriamente” las demandas del Sr. Zhang y que se “emprenderán posteriores investigaciones… lo mejor que podamos”.
Y agregó: “Las personas no son enviadas a casa cuando pueden llegar a enfrentar una persecución, pero no tenemos diplomáticamente el derecho de monitorear el bienestar de una persona en su país de origen una vez que es deportado porque se decidió que no sería refugiado”.
Según la ABC un comité del senado en el año 2000 reconoció los problemas diplomáticos en el monitoreo de los deportados en sus países de origen, pero recomendó que las organizaciones no gubernamentales estén abocadas a la tarea de monitorear a los deportados para asegurar que el proceso de deportación del refugiado esté funcionando correctamente. El gobierno federal, sin embargo, rechazó este consejo.
Milne dijo que el grupo de refugiados Balmain ya había determinado la necesidad de monitorear a los deportados y un grupo de cinco personas, incluyendo al Sr. Zhang, fue el primero que se monitoreó, de los cuales solo pudo hacerse un seguimiento de tres de ellos y aun así fue de forma parcial. Aparte del Sr. Zhang, otros dos recibieron advertencias de sus familias de que la OSP los esperaba para interrogarlos. Ninguno de ellos volvió a su casa temiendo por su seguridad y hay preocupación por sus paraderos.
Para el grupo de Milne es difícil permanecer en contacto cuando amenazan a las familias y los teléfonos son intervenidos, pero fueron ideando un sistema extendido de ayuda para entrar en contacto con los deportados.
“Tenemos un profundo interés por saber qué les está pasando porque trabajamos muy duramente para esta gente… y ahora tememos que sean dañados en China. Necesitamos saber estas cosas. Necesitamos mantener al gobierno australiano informado y ciertamente no afecta al gobierno chino que nosotros queramos estar al tanto de lo que sucede”, concluyó Milne.









