Descubierta en 1997 por un experto en fonética y fonología en la tarea de evangelizar a los nativos de la Amazonia, los Pirahãs constituyen quizás, la mayor rareza entre las cerca de 6000 lenguas de comunicación existentes en el planeta.
Agrupados en la ribera del río Maicison, los Pirahãs se mueven sin conceptos de tiempos, colores o cantidades; su mente parece haberse detenido en el tiempo con respecto a la evolución mental desarrollada por el hombre desde los tiempos de su aparición en la Tierra.
“Los Pirahãs son unos apologetas del Carpe Diem”, diría Everett, quien dio a conocer la rareza de la lengua, y quien la domina tras haber convivido 25 años con la tribu, de no más de 200 individuos.
El lenguaje de los Pirahãs es extremo: se limita a 8 consonantes para los hombres, siete para las mujeres, y sólo 3 vocales; tampoco contiene conceptos de “mucho”, “poco” o “uno”, por no hablar de cosas más complejas como un sistema de conteo o realizar operaciones tan simples como 1+1. Ni siquiera poseen un método de discriminación entre los colores, uso de pronombres, u oraciones subordinadas. Este último punto, el más asombroso para los lingüistas, los lleva a romper con la que hasta el momento había sido la “inmutable” teoría gramatical de Chomsky, la cual rige absolutamente a todos los idiomas conocidos (excepto, claro, el de los Pirahãs).
Otro hecho asombroso es la ausencia de mitos, ritos, simbología o cualquier otra característica antropológica cultural que relacione a los Pirahãs con las culturas conocidas del mundo y de la historia. Para los Pirahãs no existe un Dios creador, ni un momento de creación; nunca nada fue creado porque siempre existió. Su concepto y vivencia del tiempo sólo se reduce al presente absoluto. Ni siquiera existen miembros de la comunidad que logren recordar los nombres de sus cuatro abuelos; tampoco tienen ficciones.
Sin embargo, según afirma Everett, la mente simple de los Pirahãs no es un indicador de incapacidad mental. En palabras del investigador, los integrantes de la tribu “tienen la morfología verbal más compleja de la que yo sea consciente y un perturbadoramente complicado sistema prosódico”.
Incluso afirma que los Pirahãs juegan, hacen bromas y elaboran mentiras inocentes. “Son la gente mas brillante, agradable y divertida que conozco” confiesa el cuasi miembro de la tribu.
Aunque varios defensores de la doctrina de Chomsky no comparten opiniones con Daniel Everett, la tribu de los Piras parece representar un estadío tan simple de desarrollo intelectual, que las leyes de la lingüística actual no han logrado abarcarlos.









