En el décimo aniversario del retorno de Hong Kong de Gran Bretaña a China, las valoraciones de los analistas en cuanto al progreso de la región durante la última década están divididas.
Aquellos que se interesan primariamente en los negocios y las finanzas, enfatizan el 6,5 por ciento de crecimiento del Producto Bruto Interno de la región en 2006, una bolsa en alza y el nuevo boom de la construcción. Así, Hong Kong aparenta haber resuelto las incertidumbres económicas y la crisis financiera de finales de los ’90, al tiempo que sus memorias sobre la epidemia del SARS en 2003 se desvanecen con facilidad.
No es sorprendente que quienes hacen lobby por Beijing intenten olvidar todo lo referente al SARS, pues las circunstancias que permitieron la ocurrencia del brote expusieron profundamente el lado negativo del Hong Kong post 1997, cuya administración ha incorporado algo de la corrupción y el secretismo asociado normalmente con el rigor del Partido Comunista Chino (PCCh)
Fue también en 2003 cuando el territorio enfrentó el intento más determinado del PCCh hasta la fecha, de tratar de avanzar sobre los derechos fundamentales de Hong Kong, introduciendo el polémico “Artículo 23”. La legislación, diseñada para reprimir “la traición, la secesión, la sedición y la subversión”, era difusa y abría las puertas a abusos por parte de las autoridades. Como consecuencia, un millón de personas tomó las calles para protestar, y el Gobierno debió cajonear el proyecto.
La derrota significó el fin del Jefe Ejecutivo de Hong Kong, Tung Chee Hwa –un claro títere de Beijing-, quien renunció a mitad de su mandato. Sir Donald Tsang, más bien producto del viejo Servicio Civil Británico y un católico practicante, reemplazó a Tung. A Sir Donald se le evidencia un espíritu más independiente que su predecesor, no obstante, todavía mantiene un lazo ajustado con sus superiores en Beijing.
Control mediático
Uno de los pilares del régimen autoritario del Partido Comunista Chino ha sido el control total de los medios de comunicación; por lo tanto, a partir de 1997, nada le irritó más a los cuadros del Partido que la prensa libre de Hong Kong.
Mientras los “optimistas” afirman que la prensa libre en la isla evidencia que “un país, dos sistemas” está funcionando, mirando un poco más de cerca se ve claramente que la libertad de prensa en la región ha estado bajo constantes ataques y podría decirse que sólo ha podido preservarse con gran dificultad.
Los medios de comunicación más importantes han inventado excusas para despedir a periodistas que tendían a ser críticos hacia Beijing. Luego, la presión directa comenzó a ser innecesaria, ya que aquellos que querían mantener sus puestos comenzaron a auto censurarse.
Quedó bien claro entonces para los medios de Hong Kong que pueden criticar al gobierno local tanto como quieran, pero no están para criticar al PCCh, ni para apoyar a Taiwán, Tibet o Falun Gong.
La semana pasada, profesionales de Hong Kong urgieron a la comunidad internacional a prestar atención al declive de la libertad de prensa en la isla.
En un foro en Taiwán, la Presidenta de la Asociación de Periodistas de Hong Kong (HKJA, sus siglas en inglés), Serenade Woo, dijo, “Hay dieciocho periódicos diferentes en inglés y en chino en los puestos de diarios de Hong Kong, mientras que el número de medios electrónicos se ha incrementado a ocho. A simple vista, pareciera que Hong Kong goza de libertad de prensa, pero, en realidad, esto es engañoso, porque la cantidad no tiene nada que ver con la calidad”, según informó Taiwán News Online.
De acuerdo con una encuesta realizada por HKJA, el 58,4 por ciento de los medios de Hong Kong piensa que las razones principales para la regresión de la libertad de prensa en Hong Kong son la censura y el control del gobierno sobre la información.
Aunque muchos medios de comunicación, incluyendo La voz de la Democracia de Hong Kong y Da Jiyuan (La Gran Época), perseveran en su compromiso de publicar noticias libres de la censura de China Continental, la tarea se está volviendo cada vez más difícil.
En una carta fechada el 10 de diciembre de 2005, el Club de Corresponsales Extranjeros de Hong Kong expresó graves preocupaciones por el encarcelamiento del periodista Ching Cheong, del Strait’s Times. Ellos demandaban que se le permitiera tener un juicio justo y representación legal.
En 2004, Wong Yuk-man, conductor de un popular programa radial de política, renunció a su trabajo declarándose preocupado por su seguridad personal después de ser golpeado por bándalos no identificados, reportó Radio Free Asia. Asimismo, el año pasado, una banda de delincuentes armada con martillos irrumpió en las oficinas de Da Jiyuan (La Gran Época) y destruyó costosos equipamientos de impresión, suspendiendo temporalmente la emisión de la publicación. Otros medios también han sido víctimas de boicots por grupos con intereses comerciales, deseosos de ser favorecidos por el régimen chino.
Mientras Hong Kong lucha por mantener cierto grado de independencia, este objetivo resultará gradualmente más difícil de lograr bajo las restricciones opresivas de su vecino comunista.


