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Escándalo de esclavitud infantil en China

Más de mil niños fueron vendidos a fábricas de ladrillos en un protegido crimen organizado


Por Fengyi Ran - La Gran Época
08.07.2007 15:39


Muchos niños y personas discapacitadas son secuestradas y vendidas a fábricas clandestinas de ladrillos en las provincias de Shanxi y Henan, en China continental. Allí los obligan a trabajar de 14 a 16 horas por día. La imagen es de una fábrica de ladrillos del condado Mou en la provincia de Henan (Archivo LGE)

Recientemente salió a la luz un conmocionante caso de trabajo infantil en China Continental. Más de mil niños fueron vendidos a fábricas de ladrillos en el condado Hongdong de la provincia de Shanxi para realizar trabajo forzado.

Según informes de prensa, el gobierno local fue indiferente con relación al crimen y a menudo bloqueó la investigación de los padres. El régimen comunista comenzó las investigaciones y los allanamientos recién a mediados de junio -ya bajo la presión internacional- después de que una coalición de sindicatos y grupos humanitarios denunciara en Londres que cuatro empresas que fabricaban objetos de merchandising de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, recurrían al trabajo infantil esclavizado en sus líneas de producción.

Los padres de las “víctimas de los ladrillos” denuncian que las fábricas funcionaban con el amparo del gobierno, y está confirmado que al menos una pertenece al hijo de un alto funcionario del gobierno local.

Según los informes, la mayoría de los niños son engañados o secuestrados por contrabandistas de Zhenzhou en las estaciones de tren, de autobús, bajo los puentes o en las calles. Posteriormente son vendidos usualmente por 500 yuanes cada uno (aproximadamente US$ 65) a fábricas de ladrillos en la provincia de Shanxi.

Miserables esclavos en la era moderna

A principios de junio, la prensa local de Shanxi –al norte de China- descubrió a 31 obreros, muchos de ellos menores de edad, cautivos en una fábrica de ladrillos. Como auténticos esclavos, los trabajadores eran obligados a realizar jornadas extenuantes de hasta 20 horas, privados de las mínimas condiciones de higiene y alimentados tan sólo a base de pan y agua, bajo la custodia de cinco vigilantes y seis perros. Algunos de ellos estuvieron aislados del mundo exterior durante siete años.

Un artículo de Dahe BBS, titulado “Ruta a la esclavitud, niños vendidos a fábricas de ladrillos en Shanxi”, describió el día a día los esclavos:

“Estos niños descalzos trabajan todo el día, y su cabello está tan enredado que parecen bárbaros... algunos han sido golpeados y están lisiados por haber intentado escapar; algunos tienen sus espaldas quemadas y sangrando, marcadas con ladrillos calientes”.

“Los niños tienen que trabajar por más de 14 horas al día y nunca se les alimenta apropiadamente. Si están muy cansados y aminoran la producción, los supervisores levantan ladrillos y se los arrojan a la cabeza. Si la hemorragia se agrava, ponen un pedazo sucio de tela para detener el sangrado, pero los niños tienen que continuar trabajando. Padecen golpizas brutales todo el tiempo”.

“A los niños nunca se los lleva al hospital si se lastiman por las golpizas. Si la condición de ellos empeora y no hay esperanza de recuperación, son enterrados vivos. Estos niños también sufren enfermedades de la piel por falta de higiene apropiada. El más joven tiene 8 años”.

Se sabe que Shanxi es una región con inviernos muy duros, y los trabajadores pasaban las noches semidesnudos sin calefacción, y la mugre de sus cuerpos era tan gruesa que se podía quitar con un cuchillo.

El rescate y la desgarradora realidad

El miércoles 13 de junio, ya publicada la información sobre la fábrica, la policía local allanó el lugar y liberó a los esclavos.

Según informó la prensa local, en el momento de ser rescatados, los obreros encontrados presentaban moretones, heridas y quemaduras como consecuencia de los golpes recibidos y por transportar ladrillos calientes o caminar descalzos por el horno. Uno de los trabajadores mostraba un brazo deformado por las cicatrices en consecuencia del maltrato recibido por parte de los vigilantes y guardias. También se informó que uno de los vigilantes había asesinado cruelmente a martillazos a uno de los obreros, y que su cadáver había sido abandonado en una montaña cercana.

Algunos de los niños sufren lesiones o incluso invalidez a consecuencia de las palizas por no cumplir con su trabajo o por intentar huir.

Sólo ocho de los esclavos liberados eran capaces de recordar su nombre, debido a la conmoción que les ha causado el cautiverio y el maltrato psíquico que recibían por parte de los vigilantes.

Un crimen avalado por el régimen

Paradójicamente, recién después de que se hiciera evidente y público a nivel mundial el gran número de fábricas de China que apelan al trabajo esclavizante para generar más dinero a costa de los derechos humanos y de los derechos del niño, las autoridades públicas comenzaron a dar a conocer cifras de “rescates” de niños y adolescentes en dichas circunstancias.

Fuentes declararon que el propietario de la fábrica, Wang Binbin, y uno de los guardias, Chao Yanbing, el cual está acusado de asesinato, fueron detenidos. Mientras que los paraderos del empresario Heng Tinghan, a quien Wang había subcontratado la fábrica, y de los otros cuatro vigilantes son desconocidos.

Además, una fuente asegura que el gobierno local de Hongdong va a emitir una declaración pública por el suceso y ofrecerá una indemnización de unos 1.000 yuanes (unos 100 euros, 133 dólares) a los afectados.

Sin embargo, los habitantes de la localidad aseguran que se sabía de la existencia de estas fábricas y que esta fábrica en particular se habría descubierto con anterioridad si no fuese porque el dueño de ésta es hijo de Wang Dongji, Secretario del Partido Comunista Chino local. También se informó que varios de los trabajadores liberados que regresaron a sus hogares, no están pudiendo ser localizados y estarían desaparecidos nuevamente.

Luego de encontrarse esta fábrica, padres de niños que llevaban años desaparecidos los han encontrado y rescatado de fábricas similares que son lideradas por verdaderas mafias dedicadas al negocio de la esclavitud en China.

Los padres de los niños esclavos denunciaron que los menores rescatados conforman sólo una pequeña parte, afirmando que ya cuentan con registros de al menos un millar de menores trabajando en tales condiciones de esclavitud extrema.

Anteriormente, un total de 400 padres de niños desaparecidos habían denunciado en una carta abierta publicada en Internet, que sus hijos habían sido secuestrados y forzados a trabajar en estos hornos y que la connivencia de las autoridades les impedía rescatarlos.

Un portavoz del sindicato de trabajadores de Zhengzhou, llamado Hu Zhonghe, destacó que aunque el escándalo acaba de llegar a los medios de comunicación, existe desde hace años, y que las autoridades públicas sabían de su amplia y notable existencia.

Merchandising de las Olimpíadas 2008 fabricado por niños esclavizados

El 11 de junio, Trade Union Congress (TUC) y Labour Behind Label, representantes en Inglaterra de la Fairplay Alliance, publicaron evidencias de que niños de aproximadamente 12 años producían objetos de marketing para los Juegos Olímpicos 2008, como gorras, bolsas y artículos de oficina.

El revelador informe, titulado “Ninguna medalla para los juegos”, acusa a cuatro empresas de realizar objetos de marketing, violando los derechos humanos.

La investigación realizada por Playfair 2008, revela que los dueños de las fábricas hacen trabajar a niños en extenuantes jornadas de 15 horas, sin un solo día de descanso, pagándoles sólo 0,21 centavos de euro por hora, la mitad de el salario normal en China.

El Comité Organizador de Pekín 2008 (BOCOG) reconoció tener vínculos con las cuatro empresas acusadas de apelar al trabajo infantil, pero emitió declaraciones orientados a reestablecer su imagen y a distanciarse de cualquier responsabilidad.

Las firmas acusadas son Le Kit Stationery Co, Mainland Headwater Holdings, Eagle Leather Products y Yue Wing Cheong Light Products de Shenzhen. Ninguna de éstas respondió a las preguntas de la prensa internacional.