Recientemente, cerca de 800 ciudadanos de Shanghai, publicaron en Internet una carta abierta titulada “Carta de apelación urgente de los ciudadanos de Shanghai: Queremos Derechos Humanos, en vez de las Olimpíadas”. Valerosamente firmaron con sus nombres verdaderos.
Hace poco 6.000 granjeros que perdieron su tierra en la Provincia de Heilonjiang del nordeste de China también publicaron una petición similar:
“Las Olimpíadas del 2008 están a la vuelta de la esquina. En vez de traernos buena suerte y felicidad, por los últimos seis años, junto a nuestros derechos humanos hemos sido lanzados hacia un desastre sin precedentes cuyo final no hemos visto todavía”.
Inutilidad de los reclamos personales
La mayoría de los 800 ciudadanos de Shanghai son gente que lleva mucho tiempo realizando demandas por esta situación, pero han perdido todo debido a la demolición de sus viviendas y a la reubicación forzada. Para poder proteger sus derechos, apelaron continuamente, pero en vez de su problema ser resuelto, el régimen se excusa tras un pobre justificativo ‘mantener la estabilidad social para las Olimpíadas’ como una excusa para suprimir aquellas demandas. De acuerdo a la carta publicada, “Todos los canales legales abiertos para que podamos apelar han sido bloqueados, muchos de nosotros hemos sido golpeados varias veces por este gobierno de mafiosos”.
Violencia y Coerción
Las condiciones básicas de vida de los manifestantes también les fueron privadas. Muchos de ellos habían sido detenidos, golpeados, sentenciados, y/o fueron separados de sus familiares que fueron también torturados hasta la muerte o se suicidaron.
La casa del señor Zhang Zhaolin fue demolida ilegalmente hace 5 años, y su familia todavía no tiene un lugar regular para vivir. La esposa de Zhang fue enviada forzadamente a un hospital psiquiátrico el 19 de septiembre del 2005, porque buscó ayuda del Consulado de Estados Unidos en Shanghai.
Zhang dijo, “Han pasado dos años desde que privaron a mi esposa de su libertad y no se encuentra detenida con gente normal. He intentado cada posibilidad de ayuda, pero no he tenido éxito. Las Olimpiadas no tienen nada que ver con nosotros, tan sólo quiero que aquello que me pertenece me sea devuelto para vivir una vida pacífica –y continuó– Se supone que es algo glorioso para cualquier país el ser anfitrión de las Olimpíadas, pero nosotros, no tenemos entusiasmo por las Olimpíadas. No tenemos lugar donde vivir, siempre estamos moviéndonos…Las Olimpíadas simbolizan la paz, armonía y prosperidad, pero en realidad, no hay armonía”.
El 3 de noviembre del 2006, Duan Huimin fue a Beijing a repudiar esta situación. Pero sus órganos internos resultaron severamente heridos debido a la golpiza que le dio la policía y los oficiales del gobierno local, cuyo deber es evitar que la gente se exprese y manifieste. Durante su detención, Duan reclamaba hospitalización diariamente, pero sus pedidos fueron negados. El 2 de enero del 2007, por un tratamiento tardío, Duan murió por la gravedad de sus heridas. Justo dos días antes de su muerte recibió la noticia de una sentencia a un año en un campo de trabajos forzados.
La hermana menor de Duan Huimin, Duan Huifang, deja bien expresada esta realidad, “Lo que las Olimpíadas nos da es la sal sobre el insulto. Queremos una vida pacífica, pero siempre que hay conferencias de personajes extranjeros ‘VIP’, somos puestos bajo arresto domiciliario y monitoreados ilegalmente. Hace poco, cuando Xi Jinping, el nuevo jefe del Partido de Shanghai visitó el vecindario, fuimos puestos bajo arresto domiciliario –Huifang continuó– ¿Las Olimpíadas promueven una buena vida para la gente, respeto para los derechos humanos, protección para los derechos humanos? No tenemos derechos humanos ni democracia, así que no vemos el propósito de hacer las Olimpíadas. Sólo un pequeño grupo de dictadores se beneficia, no hay beneficio para la democracia China en absoluto. Deberíamos resistirnos a las Olimpíadas”.
Justo antes de su muerte, el régimen local forzó a Zhou Yuezhen a firmar un documento en su lecho de muerte accediendo a una desalojo forzado. Para expresar su tristeza, Zhou, se tomó en la cama una foto de sí misma sosteniendo su testamento, que decía en letras bien grandes, que le confiaba a su hija la demanda luego de que ella muriese. Zhou Yuezhen murió el día de su cumpleaños a la edad de 70 años.
La hermana de Zhou le dijo al periodista que Zhou estaba muy saludable antes de la reubicación forzosa, pero luego de apelar por varios meses, sufrió de fatiga y cáncer de hígado.
Mao Haixiu tenía una familia feliz y un buen sueldo como gerente de un negocio de costura instalado en su propiedad heredada. En Agosto del 2001, el régimen local forzosamente la reubicó. Su ex-esposo murió en la escena. Según expresó Mao, “Debería ser la gloria de la gente China el tener los Juegos Olímpicos aquí, pero actualmente, hasta nuestras condiciones básicas de vida no pueden ser garantizadas. De qué sirve tener semejantes actos exhibicionistas, estamos en contra de ello”.
La carta que publicaron también decía, “¡No importa de cuan bajo perfil sea nuestra apelación, y que sea no política y no organizada….no podría cambiar nuestro destino de ser perseguidos, de ser abusados!”
El Pueblo o los juegos
"Apelamos a todos los gobiernos, medios de comunicación y organizaciones no gubernamentales con conciencia: ¡Queremos derechos humanos en vez de las Olimpíadas! Esperamos que continúen prestando atención a los derechos humanos en Shanghai, escuchen nuestra voz, y hagan un juicio entre los derechos humanos y las Olimpíadas. ¿Cuál es más importante para los ciudadanos de Shanghai?"









