Según un estudio publicado por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), el cerebro humano no declina su capacidad de incorporar nuevos conocimientos luego de la infancia, sino que es capaz de aprender hasta en la vejez.
En contra del conocimiento popular de que la mejor edad para que el niño aprenda lenguas extranjeras y otros conceptos es hasta los tres años, el estudio afirma que solo hace falta de que la mente reciba una pequeña satisfacción como recompensa, para seguir alimentando los deseos de nuevos conocimientos.
La organización adhiere que, dichas emociones positivas asociadas al aprendizaje, deberían ser estimuladas desde la infancia.
Los exámenes realizados sobre la población adolescente también confirman que la capacidad cognoscitiva es alta, pero como contrapunto, estos no son poseedores de la madurez emocional que la tarea requiere.
Otro dato aportado por el estudio de la OCDE, es que los dos hemisferios cerebrales por igual, se involucran en la activación de las facultades intelectuales.
La OCDE motiva a las autoridades de la educación a realizar un enfoque exhaustivo en la materia, teniendo en cuenta los factores socioculturales y la tecnología de cada región específica.









