Los investigadores han confirmado la existencia de un químico clave que usan las plantas para etiquetar y luego identificar depredadores herbívoros.
A pesar de estar inmóviles, las plantas tienen la habilidad de defenderse de los depredadores herbívoros, comentan los investigadores. Al percibir el peligro, a menudo las plantas usan tácticas defensivas tales como la generación de toxinas o la emisión de químicos volátiles que atraen a los enemigos naturales de las plagas.
Investigadores informaron que han identificado a una familia de pequeños elicitores peptidicos, o señales de defensas de las plantas, las que ayudan a las plantas a responder a los ataques de los insectos.
El mecanismo de defensa funciona así: las proteínas que ya están presente en la planta son ingeridas por los insectos atacantes. Al digerir las proteínas los insectos, estas se convierten en elicitores peptídico los cuales otras plantas reconocen cuando los insectos se alimentan sobre ellas. Detectando el insecto portador de elicitor, la planta entonces lanza su defensa química.
Hace tiempo que los científicos saben que algunas plantas distinguen diferentes insectos agresores, sin embargo, este comportamiento defensivo se ha demostrado como difícil de describir a niveles moleculares. Pocos sistemas modelos han sido utilizados para caracterizar la interacción potencial entre lo que los investigadores estiman ser al menos cuatro millones de insectos y 230.000 especies de plantas en fluoración.
El doctor Eric Schmelz del Centro para Entomología Agrícola y Veterinaria del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, condujo un equipo de investigación que paso tres años analizando respuestas bioquímicas de plantas arvejas lecheras (cowpea) ante las secreciones orales y herbívoras del gusano army (armyworm), una plaga general de los cultivos. Durante el período del proyecto, se analizó la actividad bioquímica de más de 10.000 hojas,
Anteriormente los científicos identificaron y aislaron un aminoácido llamado inceptina, que juega un rol pivotal de advertencia en las plantas arvejas lecheras que son atacadas por el gusano de otoño armyworm. Inceptina es parte de una enzima esencial mayor en las plantas. Cuando el gusano se alimenta de la arveja, el insecto ingiere la enzima mayor y la descompone liberando inceptina, la que entonces se convierte en parte de las secreciones bucales del gusano. Cuando el gusano se alimenta nuevamente de la arveja, cantidades de rastros de inceptina contactan nuevamente la hoja herida y alerta a otras plantas para generar una ráfaga de fitohormonas defensivas.
El doctor Schmelz y su equipo, confirman el papel de la inceptina como una peptida dominante en la defensa de la arveja frente al gusano armyworm de otoño. Además, los investigadores identificaron dos fragmentos relacionados pero menos abundantes en peptida, que provocan respuestas defensivas similares en la arveja lechera y una tercera con efectos no aparentes. Ellos tambien demuestran que peptidas relacionadas con inceptinas destellan una cascada secuencial consistente de fitohormonas que aumenta en la arveja, además de determinar la estructura de la inceptina.









