China y las Olimpiadas – La represión aumenta en medio de la 'reforma'

Según Amnistía Internacional, las Olimpiadas del año que viene están siendo utilizadas como catalizador para la represión en China
Por Gary Feuerberg - La Gran Época
Jue, 31 May 2007 13:07 +0000
Amnistía Internacional (AI) publicó el pasado 23 de mayo su informe anual, que se trata de una evaluación de los derechos humanos a nivel mundial. No es sorprendente que el informe señale a China como una nación con graves violaciones de los derechos humanos.

Pero hay una diferencia esta vez. Con las Olimpiadas a poco más de un año de distancia, en agosto de 2008, los líderes chinos están ofreciendo nuevas reformas – la revisión judicial de condenas a muerte, y la disminución de restricciones para los periodistas extranjeros. Pero según AI, estas mejoras no son todo lo que parecen, y están eclipsadas por la expresión de incluso mayor intolerancia contra la disidencia política y religiosa, y contra los abogados que defienden a los disidentes. El control sobre el periodismo local y sobre Internet también está intensificándose.

Además, en su última evaluación sobre el progreso de China hacia la realización de mejoras sobre derechos humanos, prometidas para albergar las Olimpiadas de 2008, AI descubrió que las Olimpiadas están actuando como catalizador para extender el uso de arrestos domiciliarios a activistas y detenciones sin juicio, al menos en Beijing, restringiendo así su libertad personal, al mismo tiempo que el régimen comunista evita la apariencia de encarcelarlos formalmente.

Amnistía Internacional rebate al régimen chino

Cuando Beijing fue elegida por el Comité Olímpico Internacional (COI) en julio de 2001, China accedió a hacer progresos en su situación de derechos humanos. La Carta Olímpica establece, “…El Olimpismo busca crear una forma de vida basada en la alegría que reside en el esfuerzo, el valor educativo del buen ejemplo y el respeto por los principios éticos fundamentales universales”.

En septiembre de 2006, AI expresó su decepción en un informe para las autoridades chinas y el COI, respecto al pobre progreso que China está haciendo en materia de derechos humanos. El régimen ignoró el detallado informe de AI, y cuando se le preguntó sobre éste en una conferencia de prensa, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Qin Gang, acusó a AI de “estar contra China” y de “politizar” los Juegos Olímpicos.

Amnistía Internacional respondió que para empezar no tiene agenda política y que su única razón de existencia es por el bien de los derechos humanos en China y el resto del mundo. AI declaró que cuando se concedieron las Olimpiadas a Beijing, los funcionarios chinos mismos vincularon repetidas veces la cuestión de los derechos humanos con la celebración de los Juegos en Beijing. El COI dice que es labor de organizaciones internacionales de derechos humanos, como AI, vigilar e informar sobre el desarrollo de los derechos humanos, según informó AI. En otras palabras, AI tiene un papel legítimo que cumplir aquí, el cual reconocieron tácitamente los funcionarios chinos al ser elegida la ciudad de Beijing en 2001.

“Las preocupaciones que Amnistía Internacional está planteando en los preliminares de los Juegos Olímpicos son cuestiones de derechos humanos que tienen un vínculo directo con las preparaciones para las Olimpiadas en Beijing, o con los principios fundamentales de la Carta Olímpica,” dice un informe de AI del 30 de septiembre de 2006.

“El C.O.I. no puede querer unas Olimpiadas manchadas por abusos de derechos humanos, ya sean las familias desalojadas a la fuerza de sus casas para hacer sitio a estadios, o el número creciente de activistas pacíficos bajo arresto domiciliario para impedirles que llamen la atención sobre asuntos de derechos humanos”, declaró Catherine Baber, Directora de AI para la región Asia-Pacífico.

El COI ha enviado mensajes mezclados sobre lo serios que son en cuanto a la aplicación de un acuerdo según el cual China tendría que mejorar su historial de derechos humanos para albergar los Juegos de 2008, según informa AI. La organización de derechos humanos reconoce el considerable efecto que el COI tiene sobre los líderes chinos, y por ello insta a este organismo a que plantee las preocupaciones sobre los derechos humanos públicamente, si es necesario, a medida que se aproximen las Olimpiadas.

Por otro lado, la administración Bush ha criticado a China por no ejercer la presión suficiente sobre el gobierno sudanés, para que aceptara el plan de la ONU de movilizar a 20.000 soldados y policías hacia la región de Darfur, como medida de protección a la población. El Washington Post informó el 19 de mayo que se envió una carta al régimen chino, firmada por 108 miembros de la Cámara de Representantes estadounidense, la cual este diario resumió, “Las Olimpiadas de Beijing podrían peligrar si China no cambia su política en Sudán”. El Ministro de Asuntos Exteriores chino, Yang Jiechi, declaró el pasado 18 de mayo que era opuesto al “espíritu olímpico” vincular las Olimpiadas de Beijing con la política china en Darfur, según el Post.

La nueva estrategia de China contra el activismo

Se está siendo más tolerante hacia unos pocos disidentes, para enmascarar por otro lado la persecución a muchos más, que intentan informar o actuar más extensamente sobre las violaciones de derechos humanos. Y así, se permitió viajar por primera vez a Hong Kong a dos disidentes veteranos que participaron en el movimiento pro-democracia de 1989. Mientras tanto, sin embargo, “muchos más activistas se enfrentan a la intimidación, a la detención arbitraria, y a la vigilancia intrusa del régimen a sus familiares”, según AI.

Un ejemplo de esto último es Ye Guozhu, que está cumpliendo una condena de 4 años de prisión por organizar una manifestación contra los desalojos forzados en Beijing. Según se ha informado fue golpeado con porras eléctricas en la prisión Chaobai de Beijing, a finales de 2006.

Otro ejemplo citado es el abogado defensor Gao Zhisheng, que está siendo retenido por la policía “como un preso en su propia casa”. No se ha permitido a Gao ejercer la abogacía desde que publicó una carta a Hu Jintao (el líder del régimen comunista chino), haciendo un llamamiento a la libertad de creencia, la aplicación de la ley, y a terminar con la “salvaje” persecución a Falun Gong. Mientras se encontraba, recientemente, bajo custodia policial, Gao declaró a AI que había sido tratado duramente, lo cual incluía ser esposado y forzado a sentarse en una silla de hierro con las piernas cruzadas durante largos períodos de tiempo, con luces muy intensas sobre él. Gao fue condenado por “incitar a la subversión”.

Revisión de la pena de muerte

Una reforma que ha tratado de vender el régimen chino es que ahora el Tribunal Supremo Popular “reanudaba su papel de aprobar todas las sentencias de muerte dictadas en China”, lo cual aparentemente suena a progreso. AI expresó su preocupación, sin embargo, sobre que el procedimiento de revisión se centra enormemente en asegurar que se aplica la pena de muerte de manera uniforme en todas las provincias “en lugar de encargarse efectivamente de los errores judiciales en casos individuales”. AI declaró que le preocupaba que una limitada revisión de papel no revelara el uso de la tortura por parte de la policía para conseguir confesiones mediante amenazas, cuando la prueba de tales abusos no ha sido presentada en el juicio. AI utilizó el ejemplo de Xu Shuangfu, líder protestante, que fue ejecutado con otras 11 personas en noviembre de 2006. Según se informó, Xu fue golpeado con pesadas cadenas y palos, electrocutado en los dedos de los pies, dedos de las manos y genitales, y también le introdujeron por la nariz a la fuerza pimiento picante, gasolina y jengibre, para obligarle a confesar. La corte y los tribunales de apelación no permitieron que sus abogados presentaran estas alegaciones como prueba en su defensa, según AI.

Doble Estandard

A pesar de la promesa de “completa libertad para los medios” durante las Olimpiadas, los reporteros extranjeros están descubriendo que en la práctica el régimen comunista chino normalmente no cumple con su palabra. Las nuevas leyes promulgadas el 1 de enero de 2007 permiten a los periodistas extranjeros hacer entrevistas e investigaciones sin necesidad de la aprobación local. Sin embargo, la “reforma” no se aplica en la práctica a lugares como Tibet y Xinjiang. Además, el régimen no está haciendo el cambio de política de manera permanente, y ésta vencerá el próximo octubre.

Reporteros Sin Fronteras informó el 25 de mayo:

“Harald Maass, corresponsal en China para el diario alemán Franfurter Rundscha, y Tim Jonson, corresponsal en China para la cadena de diarios norteamericana McClatchy, fueron convocados por separado el 15 de mayo por Zhang Lizhong, director de división en el departamento de información del Ministerio de Asuntos Exteriores, para interrogarles sobre su viaje a Tibet en abril”.

Zhang avisó a Maas de que su informe desde Tibet era un “error”, según el informe de Reporteros Sin Fronteras. Y a Johnson le dijo que algunas partes de sus artículos eran “falsas” e “inaceptables.

Zhang también le dijó a Maas que él tenía el derecho de viajar a Tibet según las nuevas leyes para la prensa extranjera, pero que todavía necesitaba obtener una autorización de los representantes del Ministerio local de Lhasa, Tibet, según informa Reporteros Sin Fronteras.

Zhang dijo que estas nuevas leyes no tienen aplicación en el Tibet, informó Reporteros Sin Fronteras citando a Johnson.

“Cuando Maas y Johnson llegaron a Lhasa, descubrieron que estaban siendo seguidos y acosados por policías chinos de civil. Aquellos tibetanos con los que hablaban eran luego multados”, según Reporteros Sin Fronteras.

Mientras las nuevas leyes, aunque temporales, parecen suponer un paso en la dirección correcta para los periodistas extranjeros, el periodismo nacional chino, mientras tanto, ha sufrido algunos graves contratiempos. Los nuevos métodos de control de los medios de comunicación nacionales imponen más censura desde el medio dirigido por el estado, Xinhua. A principios de año, por ejemplo, el Departamento de Propaganda Central del Partido Comunista Chino prohibió noticias sobre 20 cuestiones específicas, incluyendo la corrupción judicial y las campañas para proteger los derechos humanos, según AI. Otra normativa somete a los medios a un nuevo sistema de puntos de penalización, a través del cual un medio es clausurado si pierde todos sus puntos por “acciones erróneas”.

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