En un informe sobre la tortura emitido recientemente, Naciones Unidas publicó las apelaciones urgentes realizadas previamente por dicho organismo internacional ante el régimen chino, exhortando respuesta a alegatos que denuncian la extirpación forzada de órganos a practicantes de Falun Gong detenidos ilegalmente en campos de concentración y prisiones de ese país.
“La sustracción forzada de órganos se ha infligido en una gran cantidad de practicantes de Falun Gong [vivos] contra su voluntad en una amplia diversidad de lugares, con el fin de disponer de los órganos para las operaciones del trasplante”, declara el informe de Naciones Unidas.
Falun Gong (Falun Dafa) es una disciplina pacífica de ejercicios, meditación y enseñanzas de conducta que enfatiza los conceptos “Verdad-Benevolencia-Tolerancia”. Al principio fue aceptada y hasta difundida por el régimen dictatorial chino. Pero después de alcanzar una enorme popularidad en China, con cerca de cien millones de practicantes –superando el número de miembros de Partido Comunista-, el régimen la declaró ilegal en 1999 y comenzó una campaña de persecución a sus practicantes que continúa hasta hoy, que incluye arrestos masivos y tortura y ha tomado la vida de miles de víctimas.
A principios de 2005, se descubrió que los cientos de miles de practicantes detenidos (desaparecidos) conformaban –y aún conforman- una “fuente de órganos vivos” para la venta de operaciones de trasplante. A mediados de ese año, el ex secretario de Estado de Canadá David Kilgour y el abogado de Derechos Humanos canadiense David Matas encabezaron una investigación independiente que agregó evidencias y concluyó confirmando los alegatos. Posteriormente, importantes organismos internacionales como Amnistía Internacional y Naciones Unidas comenzaron investigaciones y empezaron a dar señales de alerta.
El informe en cuestión, redactado por el Relator Especial de Naciones Unidas para la Tortura y otros Tratos o Castigos Crueles, Inhumanos o Degradantes, Manfred Nowak, fue presentado en la Cuarta Sesión del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, que se realizó entre el 10 de marzo y el 6 de abril en Ginebra. Éste contiene detalles de los alegatos que fueron remitidos, con anterioridad, al régimen chino en búsqueda de respuestas.
“Los órganos vitales, incluyendo corazones, riñones, hígados y córneas, fueron extraídos sistemáticamente de practicantes de Falun Gong en el hospital de Sujiatun, Shenyang, provincia de Liaoning, a comienzos de 2001. A los practicantes se les dio inyecciones para inducir el paro cardíaco, y por lo tanto fueron asesinados durante la operación de extirpación de órganos o inmediatamente después”, denuncia Nowak, y continúa, “Se ha informado que empleados de varios centros de trasplante han indicado que han utilizado órganos de los practicantes vivos de Falun Gong para los trasplantes. Después de la remoción de los órganos, los cuerpos fueron incinerados, y no se deja ningún cadáver que pudiera ser examinado e identificado como la fuente de un trasplante. Después de remover los órganos, éstos eran enviados a los centros de trasplante, donde se usaban para los trasplantes, tanto para receptores locales como extranjeros”.
Previamente, el 11 de agosto de 2006, tres relatores especiales de N.U. habían emitido una apelación urgente al régimen chino sobre la extirpación forzada de órganos de practicantes de Falun Gong vivos. Fue una acción conjunta de Manfred Nowak, la Relatora Especial para la Libertad de Creencias Asma Jahangir y la Relatora Especial para el Tráfico de personas Sigma Huda.
Por su parte, Asma Jahangir también dedicó un capítulo a la situación de Falun Gong en su informe: “La Relatora Especial continúa muy preocupada por las continuas violaciones a la libertad de creencia sufridas por los miembros de Falun Gong. En sus informes anteriores a la Comisión de Derechos Humanos, ella mencionó explícitamente a miembros de Falun Gong como blancos de variadas violaciones a los derechos humanos debido a su creencia y condenó fuertemente la carencia continua de la libertad de creencia de los miembros de Falun Gong”. Jahangir también informó sobre la sustracción de órganos de los practicantes detenidos.
La negación de régimen chino “no es suficiente”
Aunque el gobierno chino negó rotundamente los alegatos, sus argumentos no excedieron dos páginas.
“Esto, con toda seguridad, no es suficiente”, declaró Nowak posteriormente en una entrevista con la importante revista austríaca Profile Magazine, en referencia a dicha respuesta.
“Ahora se le exige al régimen chino que responda con hechos a cada punto de los alegatos, como por ejemplo los datos concretos de las ejecuciones y de las fuentes de los órganos para trasplantes. No es suficiente negar categóricamente la gran cantidad de pruebas que se desprenden de distintos ángulos”, agregó.
En la misma entrevista, Nowak dio a entender que ya existen demasiadas evidencias como para conformarse con una negativa de dos páginas. “Es un hecho que Falun Gong ha sido objeto de una dura persecución desde 1999. Igualmente indiscutible es que la cantidad de trasplantes de órganos aumentó sustancialmente al mismo tiempo que Falun Gong comenzó a ser perseguido”, dijo.
“Según el informe canadiense [investigación realizada por el ex Secretario de Estado de Canadá David Kilgour y el Dr. David Matas], muchos hospitales prometen a sus potenciales clientes que su demanda de un órgano puede ser satisfecha puntualmente. Los órganos pueden obtenerse en unas pocas semanas. Esto requiere una organización muy poderosa”, agregó Nowak.
Nowak también se explayó sobre las evidencias en el informe de Naciones Unidas. “Además, existe evidencia, por ejemplo, de que al menos hasta abril de 2006 las listas de precios para los trasplantes de órganos en China se publicaban en Internet.”
El informe sugiere que la aprobación de una ley el 1º de julio de 2006 en China, prohibiendo la venta de órganos y requiriendo un permiso firmado por el donante previo a la extirpación, indica que China permitió la extirpación de órganos antes de eso.
El silencio ante la sustracción de órganos
Fue el 7 de julio de 2006, cuando David Kilgour y David Matas publicaron su “Informe sobre los alegatos de la sustracción de órganos a los practicantes de Falun en China”. Al presentar los 17 puntos de evidencia resultados de su investigación, declararon, “los alegatos, si son verdad, representarían una forma grotesca de maldad que, a pesar de todas las depravaciones que ha visto la humanidad, sería nueva en este planeta. El propio horror nos hace descreer, pero esa incredulidad no significa que los alegatos sean falsos.” ( www.organharvestinvestigation.net )
Cuando se le preguntó al doctor Shizhong Chen, fundador del Grupo de Trabajo por los Derechos Humanos de Falun Gong (www.falunhr.org), sobre la importancia del informe de Naciones Unidas, él comentó, “David Matas condenó la sustracción de órganos como una nueva clase de mal que la humanidad todavía no ha visto. Tristemente, ante esto, también hemos visto otra clase de mal: el silencio de los gobiernos y de los medios de comunicación del mundo”.
“Este informe del Relator Especial de Naciones Unidas elimina cualquier excusa para el silencio, sea no saber, no confiar o no creer las denuncias de los practicantes de Falun Gong, cuyas vidas están proveyendo al creciente mercado del trasplante en China. También desmiente el informe del departamento de Estado de EE.UU., que comunica que no encontraron ninguna evidencia de la sustracción de órganos después de que los funcionarios chinos organizaran dos viajes guiados para ellos, armados justamente para su beneficio [del régimen]”, dijo el doctor Chen.
Los casos de practicantes de Falun Gong abarcan más del 66% de la sección de China en el informe de Naciones Unidas sobre la tortura. En 2006, Nowak realizó muchas apelaciones urgentes al Gobierno de China en nombre de los prácticantes de Falun Gong y otros ciudadanos chinos que sufren abusos.
Nowak sugiere hacer que los estados sean responsables
Para ayudar a poner fin al uso de la tortura, Nowak propone considerar métodos para responsabilizar a los Estados de los países en donde la tortura es sistemática o común.
Como un ejemplo, él sugiere: “A tales Estados se les puede requerir contribuir con fondos adecuados al Fondo Voluntario de las Naciones Unidas para las Víctimas de la Tortura. Además, lo ideal sería que los costos para el tratamiento fueran asumidos por los perpetradores individuales, sus superiores y las autoridades directamente responsables de las torturas”.









