Encontrado varias décadas después de la aparición del primer fósil, este nuevo ejemplar de A. zeuxis, devela que el cerebro de la especie no era tan grande como suponían en un principio los antropólogos.
Se presume que el A. zeuxis, era un cuadrúpedo arborícola, una mezcla bastante particular en la especie animal. También se cree que su actividad era principalmente diurna y su visión bastante aguda, deducciones formadas por medio de la observación de sus orbitas oculares y la huella de su corteza visual cerebral.
La comparación de los dos fósiles de A. zeuxis hallados hasta el momento (ambos individuos jóvenes) demostró que la especie poseía una gran disparidad en tamaño relacionada con el sexo, pudiendo ser el macho dos veces más voluminoso que la hembra.
Se estima que la especie A. zeuxis vivía en la frondosa selva de la región de Fayum, Egipto (hoy un completo desierto), hace unos 30 a 35 millones de años. Su peso rondaba los 6 a 7 kilogramos, y su dieta eran principalmente frutos y hojas.
Aunque no existe conexión posible de demostrar con otras especies animales de existencia anterior o posterior, los antropólogos evolucionistas intentar conectar al Aegyptopithecus zeuxis con la teórica “línea evolutiva” humana. Sin embrago, existe un gran vacío entre esta especie y los posteriores fósiles encontrados (unos 7 millones de años).
Además, el nuevo espécimen de A. zeuxis ha plantado un interrogante más a los científicos que abogan por una “cadena evolutiva homínida”; pues, el reciente fósil, descarta la teoría de que en el Oligoceno temprano, el antecesor de los humanos, simios y monos poseía ya un cerebro considerablemente más grande que especies anteriores. Los antropólogos se preguntan entonces, cuando y porque sucedió el desarrollo cerebral tan acelerado que proclama la teoría de la hominización. La mejor respuesta hasta el momento, no muestra alejarse mucho de la insipidez con que son sustentadas las varias lagunas evolutivas: “su inteligencia se agudizó por el proceso mental de calcular el salto de una rama de un árbol a la otra”.
Lo único seguro por el momento parece ser que la especie animal A. zeuxis, al igual que prácticamente todos los fósiles encontrados en el supuesto árbol de los homínidos, posee rasgos bastante diferentes a otras especies prehistóricas y modernas. La conexión, hasta ahora, parece imposible de realizar.









