El fenómeno, que se caracteriza por inmensas erupciones en la corona del sol, provoca un verdadero caos en las comunicaciones y pone en peligro la vida de los astronautas.
El comienzo del ciclo se anticipará un año, ya que era esperado para 2009. Estas tempestades -explicaron los científicos del organismo estadounidense- disparan fotones y materia con carga eléctrica hacia la ionosfera y los campos magnéticos de la Tierra.
Debido a esas descargas, se producen interrupciones e interferencias en las comunicaciones, en los satélites, en los aviones y en el Sistema de Posicionamiento Global (GPS). También perturban la distribución eléctrica.
Divergencias
En las zonas polares, cuando se produce una tormenta, se ilumina el cielo nocturno. De hecho, este fenómeno es el responsable de las auroras boreales y australes.
Sin embargo, los investigadores no se pusieron de acuerdo sobre cuál será la intensidad del ciclo, aunque la mayoría anticipó que podría caratularse como “moderado”, con alrededor de 140 manchas solares que llegarían a su máximo en octubre de 2011.









