Como el Estado de archipiélagos más grande del mundo, Indonesia tiene una enorme variedad de alimentos diferentes, cada uno originado en una isla diferente.
Con toda esta variedad, sin embargo, hay un plato único que puede ser encontrado en cada provincia. El Satay (saté en Bahasa Indonesio) puede ser llamado la comida nacional de Indonesia y el número de variaciones del plato es casi interminable - satay tegal, satay madura, satay lilit, satay padang, satay meranggi y satay kulit, para nombrar solo algunos.
En Indonesia, diferentes satays significan diferentes ingredientes, métodos de cocción y gusto. Sin embargo, la internacionalización del satay ha conducido a muchas personas a pensar que hay sólo una clase - el brochete de carne asada en salsa de maní.
Una de las variantes satay más famosas es el satay kambing (literalmente 'cabra satay') que proviene de Java, mi isla natal. En vez de la rica salsa de maní generalmente asociada con el satay, el satay kambing tiene mas bien un gusto más sazonado y refrescante.
La carne es adobada en una salsa negra hecha de bawang merah (cebolla de ascalonia fresca), cabe rawit (chile de ojo de ave) y kecap manis (salsa de soja dulce). Los ingredientes básicos son los mismos para cualquier satay kambing, entonces el resultado final depende completamente de la carne.
Para hacer un perfecto satay kambing necesitará una carne de alta calidad, un corte limpio y un tiempo de cocción apropiado. Como con cualquier carne, si usted lo asa en la parrilla demasiado tiempo, terminará comiendo una carne tan resistente como sus zapatos.
El Satay es servido tradicionalmente con arroz caliente y una sabrosa sopa de carne de cordero para complementar su gusto predominantemente dulce y caliente.
Y hablando del gusto, el satay comienza con un aroma hermoso, seguido del estimulante sabor de a la jugosa carne de suave textura que se derrite en su lengua, complementada por un sabor dulce con un pequeño indicio agrio, que lo deja queriendo mas…y mientras saborea todo esto, el chile y las cebollas darán a sus papilas gustativas un refrescante golpe.
Como decimos en casa, "mantaff", que significa "perfecto".









