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Carencia oculta, a pesar de “Todo”…

¡Abrazos gratis para todos!


Ana Curbelo-La Gran Época
20.04.2007 14:51


(www.abrazosgratis.org)

Por lo que conocemos hasta ahora sobre la historia de la humanidad, seguramente nunca antes se tuvo tantas “carencias” como en la sociedad de hoy, que tan plena de todo parece. Nuestras actuales sociedades “avanzadas” nos ofrecen de todo aquello que en otros tiempos fueron impensables. Disponemos de un amplio abanico de posibilidades, sobre todo de objetos, que nos hacen una vida más cómoda, complaciente y satisface la tendencia inherente al ser humano de poseer.

Si se nos pregunta por las carencias, lo primero que viene a nuestra mente pudiera ser la escasez de agua, de alimentos, de recursos naturales... e incluso aquellos menos materiales como la falta de libertades o de derechos humanos. No es común que pensemos en la escasez de algo y que en el mundo animal brilla por su presencia como necesidad social y demarcadora de lazos parentales: el contacto físico.

A pesar de todo lo que la ciencia y el conocimiento ha puesto a nuestra disposición, en cambio el ser humano carece de mucho, de algo que además de ser un elemento integrador acorde con el resto de las especies, sería como una caricia para el alma: el abrazo.

Es precisamente la disponibilidad de tanto lo que ha creado el deseo de más. Consecuentemente la no obtención de lo deseado conlleva a la frustración, esta a la ansiedad, a la agresividad, y finalmente a la incapacidad para relacionarse. Ante esto el individuo se aísla de forma inconsciente para evitar las tribulaciones con los demás, supliendo la compañía con lo ofrecido por las nuevas tecnologías.

A los que les ha tocado incorporarse a estas como adultos, les queda cierta etapa vivida con menos aislamiento, pero ya hay una generación joven que desde su más tierna infancia pasa sus horas ante un televisor, ante una consola o ante un ordenador. No se entrena suficientemente en las relaciones sociales. Si a esto le añadimos la ausencia por motivos laborales de padres que procuren al niño atención y contacto físico, el resultado es un individuo al que, ya en edad adulta, casi desconoce el modo de mostrar el afecto.

Es más, como no lo recibe, su orgullo o su miedo a ser vulnerable le conduce a no mostrar la necesidad, y esta se convierte en un elemento desequilibrador de su yo. Y nada peor que una necesidad porque se convierte en un apego, colocándole fuera de un estado equilibrado y disconforme consigo mismo. De ahí la continua búsqueda; de ahí que, en respuesta a la “demanda”, se haga una “oferta”: “Curso de Risoterapia”, “Curso para Saber Comunicarse”, “Abrazoterapia”, o lo más novedoso, “Abrazos Gratis”. Este es el ejemplo más práctico sobre las carencias actuales, ya que desde que surgiera el novedoso movimiento en el 2004, recorre el mundo gracias a Internet bajo el lema “A veces todo lo que necesitas es un abrazo”.

Fue iniciado en Sydney por un joven, Juan Mann, que se sentía solo, y ha roto fronteras hasta convertirse en un movimiento mundial unidos por el objetivo común de abrazar, para dejar “sonriendo a la gente”. Consiste en dar y recibir recíprocamente, hecho este que en principio aparenta ser beneficioso para alimentar el alma de las personas, y el mundo en general, porque se piensa que motiva el corazón de quien lo recibe. Pero sería conveniente caer en la cuenta de la causa, productora del efecto.

El efecto ya se conoce; la causa: la necesidad de… La naturaleza y la ciencia dota al ser humano de mucho, pero aún así se siente insatisfecho, porque busca fuera lo que ya posee dentro de sí mismo, sin percibirlo: un yo fecundo de buenos valores, un ser original y verdadero.

Un simple cartel con la leyenda “Free Hugs”, sostenido por las manos de un joven recién llegado de Londres a su ciudad natal, Sydney (Australia), que acababa de romper con su prometida, una abuela muy enferma y unos padres divorciados, ha sido el origen de lo que se ha convertido en un fenómeno de masas, y que ha llegado a ser motivo incluso de anuncios televisivos.

En 2004 el iniciador de este movimiento acudió a una fiesta y allí una desconocida le dio un abrazo: “Me sentí como un rey, fue lo mejor que nunca me ha pasado”, manifestó posteriormente en una entrevista, cuando ya era famoso. Ese abrazo cambió su vida, y tal vez la del resto del mundo, porque se ha propagado de tal manera que amén de otras organizaciones repartidas por el globo, existe la organización Free Hugs Campaign, con un lema: “A veces todo lo que necesitas es un abrazo”.

El 30 de Junio de ese año, Juan Mann salió a la calle con el objetivo de repartir abrazos gratuitamente, a pesar de las miradas extrañadas que no sabían como reaccionar, pero le bastó 15 minutos para lograr el abrazo de una anciana.

Cada jueves repartía sus abrazos en la calle Pitt Mall Street, en Sydney. Rápidamente se le unió más gente, tanta que un día abrazó a Shimón Moore, guitarrista y líder de los Sick Puppies, quien dijo: “pensé que era la idea más alucinante que había visto en mi vida”. Posteriormente grabó en vídeo la historia de su amigo Juan y la subió a YouTube. A partir de aquí la idea se expandió como si de un virus se tratara.

Tal fue la popularidad que llamó la atención de las autoridades de Sydney, prohibiéndole que siguiera con su campaña. Pero Mann, lejos de rendirse recogió más de 10.000 firmas que sirvieron para revocar la prohibición.

Actualmente, “abrazadores” en todo el mundo ayudan a propagar este movimiento saliendo cada semana exclusivamente con el objetivo de abrazar.