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Los "Bores" y la "Pororoca", peligro en el río

Para algunos representa un deporte extremo, para otros, la posibilidad de perderlo todo


Leonardo Vintiñi- La Gran Época, Argentina
07.04.2007 13:24


Espectadores se deleitan observando un conocido bore en el río Qiantang (China)

Un bore nocturno en un río de Chester, Inglaterra

Son notables aproximadamente en solo una veintena de ríos del mundo, pero en algunos casos pueden llegar a cobrar vidas humanas. Los “bores” son fenómenos naturales provocados por la presión de la marea creciente del océano sobre el punto de intersección con la desembocadura de un río. En el momento en que un curso de agua se topa con una rápida ascensión del nivel del mar y (si la altura promedio del río no es muy superior a dicho nivel) tiene lugar un gran “enfrentamiento”, que incrementa su violencia a medida que transcurren las horas, culminando con el impactante fenómeno de una reversión completa del sentido de la corriente. Pero esta reversión no pasa inadvertida, ya que al mismo tiempo en que la corriente se invierte, se forma una poderosa ola que surca río arriba penetrando, cuando tiene oportunidad, por los brazos que alimentan las aguas del río principal. Esta ola llamada bore (o “tildal bore” en inglés) puede llegar a medir entre 3 y 5 metros de altura y desplazarse a una velocidad de 50 kilómetros por hora.

En realidad, los bores suelen darse en serie más que solitariamente, y sus olas tienden a dar un fenómeno de varias horas de duración, aumentando o disminuyendo su intensidad. El destino final de los borres es morir varios kilómetros río adentro, disipándose gradualmente.

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Impresionante bore en un río de Borneo
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Estos espectáculos hidráulicos generalmente adquieren un nombre característico dependiendo del río en que se produzcan. En Venezuela se lo llama “Macareo” (éste es en realidad el nombre del fenómeno reconocido por la Real Academia Española para los bores); En el Amazonas, los nativos lo conocen desde hace cientos de años por el nombre de “Pororoca”, lo cual en la lengua tupí-guaraní significa algo así como “gran estruendo destructor”. Y no es para menos, ya que los que han tenido la oportunidad de presenciar uno de estos episodios coinciden en que la pororoca suena igual a un trueno lejano, que hace huir a monos y otros animales, y provoca el revoloteo descontrolado de las aves ribereñas en un escape instintivo por escapar de las proximidades del cauce del inmenso río.

Aunque se conoce que esta fuerza carcome notablemente las costas, arrasa árboles, piedras, barro y cualquier elemento que se encuentre a su paso, los bores no dejan de ser una tentación irresistible para decenas de surfers que inconcientemente se ven atraídos como moscas a la miel a montar las olas más largas del mundo. Incluso existen concursos oficiales entre el círculo de amantes de este deporte extremo para demostrar quien es el que puede montar la Pororoca el mayor tiempo posible. Se sabe de varios temerarios que han montado la gran ola del Amazonas por más de quince minutos, e incluso que el record es de 35 minutos. Como contraparte abundan los testimonios escalofriantes de aquellos que casi pierden la vida tratando de jactarse de este fenómeno que inunda tierras aborígenes varios metros adentro.

De todos modos, aunque por el caudal del Amazonas la Pororoca sea el mas grande de los bores, el record histórico de muertes causado por una de esta grandes olas tuvo lugar en China, cuando una ola de aproximadamente 9 metros de altura, cobró la vida de 8 personas.