Preocupado por el nivel de asimetrías que todavía existen en el Mercosur, Uruguay propondrá al resto de sus socios del bloque económico regional igualar planes de promoción y mejorar el acceso a mercados dentro del bloque, informaron ayer diarios de ese país.
Uno de los temas que más preocupa al Gobierno de Tabaré Vázquez es la distorsión en la captación de inversiones que muestra Uruguay en relación a la Argentina y Brasil. “No podemos plantear que Uruguay tenga los mismos sistemas que los socios más grandes porque no tenemos la capacidad para ofrecer ese tipo de incentivos”, se sinceraron funcionarios locales al plantear la queja que esperan sea el disparador de un trato más privilegiado para los socios pequeños.
Estos temas sobrevolaron la reunión en Paraguay la semana pasada del grupo ad hoc creado para dar solución a las asimetrías dentro del bloque. En aquella ocasión, los representantes argentinos mostraron cierta “receptividad” –según los diarios uruguayos- a las ideas esbozadas por Uruguay especialmente en lo relativo a la de flexibilización de las normas de origen. En concreto, la propuesta estaba dirigida a que cuando se pide 50% de componentes uruguayos en un producto para que sea considerado como proveniente del Mercosur, haya una “flexibilidad” del 5% para ese país.
Probablemente, ahora Uruguay use para respaldar su reclamo un informe del Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe (Intal) del Banco Interamericano de Desarrollo que se publicó en enero de este año. Allí se sostiene que “existen diferencias considerables” a la hora de aplicar acciones para atraer inversiones entre los socios del Mercosur.
En un capítulo dedicado al tema de las asimetrías se afirma que son los programas de incentivos de los socios mayores los que “logran mayor alcance y eficacia”. Entre los instrumentos de promoción “se destacan aquellos con más capacidad para distorsionar la competencia intrabloque y desalentar el surgimiento o la profundización de las cadenas productivas en la región”.
El mismo Intal consigna que las iniciativas tendientes a armonizar regímenes -como la que planteará Uruguay- deberán “enfrentar resistencias” de parte de los otros gobiernos, “lo que explica el escaso avance observado en este tema en el marco del Mercosur”.









