Después de su reciente entrevista con Manfred Nowak, Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la Tortura, Robert Misik de Profile Magazine, la segunda revista más importante de Austria, publicó un artículo a comienzos de marzo titulado “Perdido por el trasplante”. El artículo detallaba las averiguaciones de Matas y Kilgour sobre el hecho de que una de las fuentes de órganos para realizar trasplantes en China son los practicantes de Falun Gong. El Sr. Nowak, Informador especial de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas sobre la Tortura, exigió al régimen chino que respondiera una serie de alegatos dentro del plazo de una semana.
El informe Matas y Kilgour provoca ola de repercusiones
Después de un cuidado análisis del mecanismo de trasplante de órganos en China, el abogado canadiense de derechos humanos, David Matas, y el ex Secretario de Estado para la región de Asia Pacífico, David Kilgour, dieron a conocer un inquietante informe de investigación. Su conclusión fue que en los últimos seis años, el trasplante de órganos en China se elevó desde cero hasta convertirse en un negocio enormemente rentable. Lo notable es que el negocio del trasplante, que hasta entonces carecía de transparencia, comenzara a prosperar exactamente cuando los practicantes de Falun Gong empezaron a ser perseguidos en gran escala.
El Sr. Nowak exigió una respuesta del régimen chino en el término de una semana
El Relator especial de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas sobre la Tortura, abogado de derechos humanos en Viena, el Sr. Nowak, exigió una respuesta del régimen chino a estos alegatos en el plazo de no más de una semana.
Nowak declaró en la entrevista: “Es un hecho que Falun Gong ha sido objeto de una dura persecución desde 1999. Igualmente indiscutible es que la cantidad de trasplantes de órganos aumentó sustancialmente al mismo tiempo que Falun Gong comenzó a ser perseguido. La autoridad médica china ha publicado también datos que indican un total de 60.000 operaciones de trasplante desde el año 2000 al 2005.”
Nowak pensó que merecía la pena investigar la declaración de que los órganos provenían de donantes voluntarios. “Por razones religiosas y culturales, es muy raro que alguien en la sociedad china esté dispuesto a donar órganos. El régimen chino también lo ha reconocido así.”
Al argumento de Huang Jiefu sobre que los órganos provenían de donaciones voluntarias de presos ejecutados, Nowak contestó: “No sabemos cuántos presos son ejecutados en China. China es el único país que no publica estos datos. Según las estimaciones de organizaciones no gubernamentales como Amnistía Internacional, hay entre 1.500 y 4.000 ejecuciones cada año. Según el informe canadiense, muchos hospitales prometen a sus potenciales clientes que su demanda de un órgano puede ser satisfecha puntualmente. Los órganos pueden obtenerse en unas pocas semanas. Esto requiere una organización muy poderosa.” “Debido a su forma de vida, los practicantes de Falun Gong son idóneos como donantes de órganos. No fuman ni beben, y la mayor parte de ellos se encuentra entre los 25 y los 35 años de edad.”
Nowak estaba esperando una respuesta del régimen chino. “Ahora se le exige al régimen chino que responda con hechos a cada punto de los alegatos, como por ejemplo los datos concretos de las ejecuciones, y la fuente de los órganos para trasplantes. No es suficiente negar categóricamente la gran cantidad de pruebas que se desprenden desde distintos ángulos.”
Con incredulidad, Nowak presentó una carta del régimen chino que negaba categóricamente lo alegado. No tenía ni dos páginas de extensión. Nowak dijo: “Esto, con toda seguridad, no es suficiente”. Las pruebas deducidas del informe de Matas y Kilgour son abrumadoramente convincentes.
Médicos chinos reconocieron en conversaciones telefónicas que utilizan órganos de practicantes de Falun Gong
El artículo citaba textualmente las conversaciones telefónicas de los investigadores con China que aparecen en el informe. Un doctor de un centro de trasplantes reconoció que disponían con fluidez de órganos de jóvenes y saludables practicantes de Falun Gong. Otro cirujano dijo que los hospitales de Guanzhou tenían órganos sanos de seguidores de Falun Gong. Todos tenían alrededor de treinta años. “Sólo elegimos lo mejor, puesto que tenemos que garantizar la calidad de los trasplantes de órganos.”
Finalmente, el artículo señalaba que el mercado, el totalitarismo, y la amplia desigualdad ha creado un caos fatal en China. Los hospitales no tienen reparos en hacer propaganda ante los pacientes, diciéndoles que en China los médicos cooperan sin obstáculos con el régimen y con la justicia. Como un chiste sarcástico, los letreros en las paredes de los hospitales tienen mensajes comunistas, como aquél que proclama “Toma a las personas como la base”.








