Conocida como “la número uno del pueblo en la lucha contra el SIDA”, la Dra. Gao Yaojie, una médica de 81 años, recibió el 14 de marzo en Washington el premio de Vital Voices Global Women´s Leadership 2007 de Derechos Humanos, entregado por una organización que preside la senadora Hillary Clinton.
La Dra. Gao fue puesta bajo arresto domiciliario por 2 semanas antes de su viaje, pero finalmente pudo viajar gracias a la intervención de Hillary Clinton, quien es Presidenta Honoraria de Vital Voices.
Gao ha sido acosada y censurada por las autoridades chinas, porque, desestimando la versión oficial de que la proliferación del SIDA en China se debe a los contactos sexuales y al uso de jeringas compartidas en la drogadicción, ella investigó y afirmó que el principal causante de la epidemia del SIDA en el pueblo, desde hace años, han sido las transfusiones de sangre bajo el sistema de motivación para “donar” (o vender), carente completamente de control y agravado por los grandes lucros y corrupción.
La Dra. Gao nació en 1927 en el condado Cao, provincia de Shandong, China. Se recibió de médica en la Universidad de Henan en 1954, con especialidad en ginecología. Ejerció como profesora de ginecología y jefe del Hospital Chino Nº 1 de Henan, el más importante centro de ginecología de la provincia. Durante la Revolución Cultural, fue perseguida por considerársela un intelectual. Le removieron tres cuartos de su estómago como consecuencia de la malnutrición en prisión y de una cirrosis producida después de haber tomado veneno para intentar suicidarse por la extrema tortura mental. Durante este período, su hijo de 14 años fue encerrado tras ser tildado de “anti-revolutionario” por un dibujo que hizo en la escuela. Gao recordó con lágrimas, “cambiaron su edad a 19 para encerrarlo. Todo lo que sufrió fue a consecuencia de mi trasfondo intelectual”. Pudo retomar la medicina en los ’70, ya finalizada la Revolución Cultural, pero quedó siempre bajo vigilancia constante del régimen.
Después de retirarse de la medicina en 1996, a los 69 años, la Dra. Gao comenzó a ocuparse del problema del SIDA, enfocándose en los pacientes con sida y en los niños huérfanos afectados. Su investigación mostró que a principios de 1980, los campesinos y pobladores rurales fueron motivados por oficiales del gobierno a donar sangre. Por 400 ml. de sangre recibían 45 yuanes (más o menos US$5), lo cual era mucho dinero para los campesinos. Había un lema oficial que rezaba, “Si quieres buena vida, da tu sangre”.
Del plasma sanguíneo se separan los elementos de la albúmina, la globulina y las plaquetas, los cuales son usados por compañías para producir medicamentos costosos, muy rentables tanto para la industria de los laboratorios como para el régimen.
La Dra. Gao descubrió que la sangre extraída de los donantes se mezclaba en un contenedor, sin análisis previos ni procedimientos de esterilización. Después de la separación del plasma, la sangre mezclada era reinyectada en los donantes.
De esta manera, un sólo portador de HIV infecta rápidamente a una gran cantidad de personas. Cualquier consumidor de productos derivados de plasma también puede ser infectado inmediatamente.
En el pico de esta actividad, sólo la provincia Henan tenía 230 “Centros de donación de sangre”. Una investigación realizada en 1994 por el Ministerio de Salud de China y el Instituto Biológico de Shanghai, encontró que los productos con derivados de la sangre de la provincia de Henan habían sido contaminados con HIV. A pesar del hallazgo, el régimen recién cerró dichos centros en 1998, 4 años después.
En la opinión de Dra. Gao, los centros de recolección de sangre no han desparecido, sino que meramente se hicieron clandestinos. Hay una grave escasez de suministro de sangre en China, así que, ¿cómo van a detener su recolección ilegal? Es un negocio demasiado rentable”, escribió. Según Gao, en 2001 había 35 fábricas en diferentes regiones de China con la capacidad para producir 78 millones de toneladas de productos con derivados de la sangre. Pero debido a la falta plasma con análisis de HIV, sólo han informado sobre 38 millones de toneladas de producción. La pregunta es: ¿habrán dejado su costoso equipamiento en desuso allí tirado ó lo están aplicando para las fuentes no testeadas?
Radio Free Asia informó en julio 2006 que la tragedia de Henan está ocurriendo también en otras provincias. En las provincias de Guizhou y Guangxi hay 48 centros de sangre con una “donación” anual de 2.500 toneladas. Los análisis de HIV son mínimos.
Un campesino de las montañas de la provincia de Guizhou comentó a periodistas que el lugar donde vive es tan inhóspito que la venta de sangre es su único medio para mantener a su familia. Los campesinos en su pueblo comenzaron a vender sangre hace unos años por 85 yuanes (aproximadamente US$10), en respuesta a un llamamiento del régimen. Después de pagarse el viaje y el alojamiento (ellos mismos se pagan el alojamiento en los centros), les queda unos 50 yuanes (aprox. 6 US$), que llevan a sus hogares.
Sólo gracias a los esfuerzos de la Dra. Gao y algunas personas más, finalmente en 2002 salió a la luz que la verdadera razón de la proliferación del SIDA era la venta de sangre. Pero el régimen nunca admitió esta realidad.
Hace 10 años, Gao ya enfatizaba repetidamente que el SIDA se extendía en China a través de las transfusiones y la utilización de productos de sangre, a raíz de la venta masiva de sangre, contra la versión oficial encasillada en los contactos sexuales y las inyecciones de drogas compartiendo jeringas. Ella sigue insistiendo en que este problema tiene que ser reconocido abiertamente y que deben tomarse medidas adecuadas, al tiempo que critica la todavía vigente postura de las autoridades.
Una trayectoria conmovedora
La Dra. Gao ha visitado a miles de enfermos de SIDA en decenas de provincias en los últimos once años. Proveyó atención médica, realizó informes de investigaciones, escribió libros e imprimió y distribuyó gran cantidad de información sobre la prevención de SIDA.
La Dra. Gao ha publicado “Investigación sobre el SIDA en China”, “10.000 cartas: Las condiciones de existencia de los enfermos de SIDA que he visto”, etc. Escribió con su esposo, el Dr. Gu Mingjiu, escribió “Historias que nadie sabe: la prevención del SIDA para todos”.
En 2002, la Dra. Gao fue nominada al Premio Asian Heroine de la revista Time. En 2003, por sus extraordinarias contribuciones a la educación sobre SIDA y sus investigaciones, ganó el Premio Ramon Magsaysay al Servicio Público, el equivalente asiático del Premio Nobel. En ninguna de tales ocasiones las autoridades del régimen chino la permitieron viajar para recibir el premio.
A lo largo de sus 11 años de dedicación, la Dra. Gao imprimió con su dinero 1.240.000 folletos informativos sobre la prevención del SIDA, utilizó también 20.000 US$ que ganó de sus premios y 10.000 US$ donados por la Ford Foundation para imprimir y distribuir ejemplares de su libro “La prevención de Sida”. En los últimos años, utilizó los premios y lo poco que ganó dando lecciones, de alrededor de 1.000.000 yuan, para ayudar a los enfermos de sida y a los huérfanos a consecuencia del SIDA.
“No sé cuál será mi destino cuando vuelva a mi país”
-Dra. Gao, Cuando ya tenía más de diez días de arresto domiciliario, pudimos hacer una breve entrevista telefónica.
Gao: ¡Gracias! Siento que ustedes pueden decir de la verdad abiertamente y además están muy actualizados. Aquella vez, mi teléfono estuvo habilitado por medio día, siempre estaba cortado, no sé cómo pudieron comunicarse. Entonces se pudo escuchar mi voz.
Cuando estaba bajo arresto domiciliario, no muchas personas sabían qué estaba ocurriendo conmigo, incluida la gente de mi vecindario. A mi hijo no le permitían visitarme; estaba encerrada arriba en el departamento. Todos los días venían oficiales, ¡estaba tan exhausta! Ellos me presionaban para que comunicara que no asistiría [a la entrega del premio]. Pero yo les respondí: “Digan ustedes que no me lo permiten, yo no voy a decir que no quiero ir”.
Les pregunté varias veces qué crimen cometí para que me arrestaran, y ellos respondían que no estaba arrestada, sin embargo afuera había policías vigilándome las 24 horas.
Ejercieron mucha presión sobre mis hijos para que yo dijera que no podía viajar porque estaba enferma. Pero yo no puedo engañar al mundo, no estoy enferma.
El conflicto entre el régimen y yo es que yo digo que la propagación del SIDA en China es mayormente por la venta de sangre, y no meramente por los contactos sexuales y el uso de drogas, como insiste el régimen. Entré en un camino sin saber que había tantas intrigas oscuras. Pero yo, ante todo, soy médica y no puedo mentir, además tengo que dejar mi conciencia limpia, por que sólo hay una vida.
Hice mi investigación en la provincia de Henan, pero éste es un problema de la nación entera. Desde los ‘80 ya empezó a morir gente. Al principio no se sabía que era a consecuencia del SIDA, ¡y ni siquiera se sabe cuántas personas murieron! Después de que usted publicó nuestra conversación durante mi arresto la situación cambió. Todos supieron porqué me encerró el gobierno local. Todavía no entiendo cómo logró comunicarse; el teléfono sólo anduvo por 6 horas y a la noche lo cortaron de vuelta. Después lo cortaron hasta día 16 (el día que Gao fue notificada de que podía viajar a los EE.UU. para recibir su premio). Pero volvieron a cortarlo hasta el día que partí. Ya hace tiempo que intervinieron mi teléfono, estoy acostumbrada. Incluso los policías que me vigilan ni se les ocurre qué crimen puedo haber cometido.
-Después de atravesar tantas dificultades, ¿Cómo se sitió al estar sobre el escenario recibiendo el premio?
Gao: Muy ansiosa y también muy feliz. Gracias a los esfuerzos de Sra. Hillary Clinton y el Departamento de Estado (EEUU), además de una persona que escribía cartas todos los días, pude viajar.
No niego que haya transmisión por contacto sexual o por compartir jeringas, así como la transmisión de la madre al bebé. Ahora hay más casos de transmisión de madre a bebé que por contacto sexual. Pero la razón principal es la pobreza, la venta de sangre. En febrero y enero del corriente año comprobé la existencia de dos centros de sangre clandestinos en las provincias de Shanxi y Guandong. Hay gente que vende y hay gente que hace transfusiones. Un caso: un bebé varón nació el 24 del octubre de 2003 y, el 23 de agosto de 2005, cayó del sofá y se hizo una herida en la cabeza. Fue al hospital. El hospital le hizo una transfusión de sangre. El 1 de septiembre hicieron otra transfusión. El chico se contagió de SIDA y murió el 9 de junio de 2006. Sólo tenía dos años y medio. El 19 de febrero de 2006, un anciano de 74 años con hemorragia interna en el estómago se contagió de SIDA por una transfusión de sangre en el hospital más grande de la provincia de Henan. Esto lo he visto yo personalmente. La situación para las mujeres es aun más grave: las cesáreas, operaciones de útero, operaciones cuando hay embarazos fuera del útero, son los casos más comunes de contagios. En mi tarjeta personal está mi blog. Desde que mi marido se murió hace medio año, en mi blog he recibido informes de más de 40 casos de HIV contraído en operaciones de ginecología, ¡y sólo son casos un condado! Además hay muchos contagios en las operaciones de abortos. Hubo un caso de contagio por la inserción de un DIU (dispositivo intrauterino). Pueden verlos en mi blog. Hay una familia de cuatro miembros, con tres de ellos enfermos, ya se ha muerto uno.
-En cuanto al contagio de mujeres, en estos años, ¿cómo ve la situación global?
Gao: En China, todos sólo piensan sobre la provincia de Henan. Esto es un error, en otros lugares la situación no es menos grave que en Henan, sino aún más grave. He enviado gente a las provincias de Yunan, Guizhou, Guandong, Guanxi y Sichuan. Una vez contraté cuatro vehículos, a 8 choferes y a 15 personas, con mis materiales, para ir a estas provincias. Las autoridades allí siempre insisten en que “acá la transmisión es por drogas”. En algunos lugares las autoridades incluso dan 500 yuanes a quienes informan sobre mi llegada.
Siguen a los enfermos de SIDA en el campo, descubren que en los pueblos donde hay enfermos de SIDA. En todos lados hay gente que sigue comprando sangre. Usan como señuelos la oferta de empleo. Inclusive llegan a las casas para sacar sangre en el domicilio; sacan sangre hasta que la persona no se puede mover más.
-Usted dice que la transmisión en realidad es por sangre. ¿La venta de sangre es la causa?
Gao: Sí, es la causa.
-Siguiendo así, ¿cómo es la cadena de transmisión?
Gao: Después de la venta de sangre, la sangre llega a un banco de sangre. En 1996, mi primera paciente fue contagiada por el banco de sangre. Ella se había realizado una operación de útero; es terrible. Otra es la transmisión de la madre al bebé, que es más del 31% de los casos. La transmisión de SIDA en China es diferente que en el extranjero. En EE.UU. estuve en una fundación para enfermos de SIDA, y la mayoría de los internos se había contagiado por contacto sexual, contacto homosexual y por compartir jeringas al drogarse. En China, no puedo negar que existe la transmisión por contactos homosexuales y droga, pero por lo mucho que he visto, la absoluta mayoría es por sangre. He ido a las provincias de Anhui, Shanxi, Hubei y Hebei.
-¿Qué otro uso tiene la sangre comprada además de las transfusiones?
Gao: Se hacen productos derivados de la sangre. Por eso, si no se corta esta fuente de contagio, temo por el futuro del pueblo chino. Esta vez es la sexta vez que recibo un premio internacional.
-Ante la oportunidad de entrar en contacto con organizaciones internacionales y otras personas, ¿qué pretende de ellos? ¿Qué quiere manifestarles?
Gao: Lo que más quiero manifestar es que en China se sigue vendiendo sangre así, y se hacen transfusiones así -porque ellos venden sangre en la noche, desde las doce y media de la noche hasta las seis de la mañana, no lo hacen durante el día-, con este tipo de venta de sangre, la fuente nunca va a cortarse y el SIDA continuará propagándose. Seguirá muriendo gente y también aumentarán los huérfanos. ¿Se puede simplemente ayudar a los huérfanos? Si no se resuelve el problema desde la fuente, no se puede detener el SIDA. Ahora el régimen reconoce que cada año el SIDA aumenta entre el 10 y el 40%. Esto es muy espantoso. Por otro lado, aunque reconoce este problema, nadie sabe el porqué del SIDA. Algunos dicen públicamente: “Yo no voy a tener SIDA, no me meto con prostitutas ni tampoco me vendo”. Una vez investigué en un pequeño poblado en el cual más de cuarenta miembros de treinta y ocho familias son enfermos de SIDA por la venta de su sangre. ¿Dónde está situado este pueblo? Es el pueblo de Dengzhun Shidao, justamente debajo de templo Shaolin.
Así que la propaganda de prevención del SIDA no es suficiente, y, por otro lado, están haciendo dinero con el SIDA. Ahora incluso se toman la bandera de ayudar a los huérfanos, pero la verdad es que están engañando a la gente por mucho dinero. Ahora es necesario cortar urgentemente la fuente del contagio, si no, no podemos ni pensar en el futuro de nuestro pueblo chino.
-Cuando tomó conciencia sobre los enfermos de SIDA, usted tenía 69 años, y ahora tiene 80 años, es una edad para descansar. Pero ha hecho tantos esfuerzos trabajando para salvar a la gente con SIDA, escribiendo libros, invirtiendo una gran cantidad de tiempo, energía y dinero. ¿Cuál es la fuerza que la motiva para hacer todo esto?
Gao: En aquel tiempo, no sabía que detrás del SIDA existen tantas complicaciones. Muchas personas trabajaron 1 o 2 años y después renunciaron. Ahora no podría dejarlo aunque quisiera. Mi esposo no está más, y yo tampoco tengo el ánimo de continuar. Pero, por ejemplo, en un pueblo, algunos personas que están por morir juntaron firmas y me enviaron a sus hijos diciendo, “Señora, por favor, haga un bien, estamos por dejar este mundo, no podemos cuidar a nuestros hijos”. Piense usted, ya tengo 80 años, ¿Cómo puedo cuidar chicos de 7, 8 y 10 años?
-¿Cuántos huérfanos a consecuencia del SIDA ha cuidado?
Gao: 164 niños. Realmente quiero retirarme, pero es muy difícil. Ahora hay muchas personas que trabajan conmigo y ya no quieren hacerlo más.
-Usted se quiere retirar, ¿Por qué?
Gao: Es muy difícil, hay una enorme presión. Ahora no sólo me están presionando a mí, sino también a mi familia. Cuando estaba recibiendo el premio en el escenario, ¿no se dio cuenta de que estaba un poco distraída? Es por la presión que viene por todos lados.
-¿Qué tipo de presión?
Gao: Por ejemplo, el 14 de febrero, cuando ustedes me llamaron, la policía estaba allí observándome, no permitía salir; vuestra llamada probó esto. No sólo probó esto, sino que hizo que muchos periodistas del extranjero vinieran. En esta situación, a pesar de que Hu Jintao ya había dado el permiso para que viajara, aún así presionaron a mi hijo, quién me rogó de rodillas que no viajara. Por ello, tengo que tratar con todos estos problemas (la Dra. Gao llora), si renuncio [a los pacientes con SIDA], muchos de ellos me vienen a buscar llorando, como si yo fuera su salvador. Si me hago cargo, realmente no tengo la capacidad. Ahora, todavía tengo dos libros que publicar, pero ya tengo 80 años. Yo... ustedes pudieron ver que cuando estaba en el escenario, mi actitud fue distinta que la de los otros.
-Dijo que la presión sobre usted es enorme, ¿qué otra clase de presión tiene?
Gao: La presión es especialmente severa desde el año 2000, cuando intervinieron mi teléfono. Antes de eso, la policía no era tan feroz como ahora. A donde sea que vaya, a comprar una sopa, una lapicera, siempre me siguen. Al principio, tenían miedo de que yo fuera al campo a encontrarme con enfermos de SIDA. En ese tiempo, era yo quien iba a buscarlos, pero ahora ellos mismos vienen a buscarme. Es difícil imaginar cuál va a ser la actitud del gobierno provincial de Henan para cuando vuelva.
-¿Qué es lo que se necesita para detener la propagación del SIDA, especialmente por parte de las autoridades chinas, de la gente y de la sociedad internacional? ¿Qué pueden hacer ellos?
Gao: Espero especialmente que puedan detener la fuente de contagio, que se pueda informar a la gente sobre la realidad de los centros de sangre clandestinos y asegurar que no se venda más sangre. ¡Ah!, esos que venden sangre van uno detrás de otro.
-Ha habido informes sobre el cierre de estos “centros de sangre clandestinos”. ¿Piensa que son verídicos?
Gao: No son verídicos en absoluto.
-¿Qué es lo que hace falta para cerrar estos centros de sangre clandestinos?
Gao: Hay que terminar con la corrupción.
-¿Dónde habría que empezar? ¿Cómo hacerlo?
Gao: Siento que lo que se dijo en el último Congreso [Asamblea Popular] es bueno: en el futuro, los funcionarios que obtengan un alto puesto, no deben ser aquellos que poseen un historial de malos comportamientos sexuales y lujuria (risas). La corrupción y el robo es también una enfermedad, si aquellos tampoco pudieran acceder a los puestos altos... Si podemos hacer a un lado a este tipo de gente, la sociedad va a ser más limpia y digna.
-¿Qué deben hacer las autoridades y aquellos que tienen poder?
Gao: Deben ser un ejemplo.
-Según usted, ¿Qué puede hacer la gente para detener la propagación del SIDA?
Gao: ¿Acaso no han visto ustedes que los chinos en China tienen estándares diferentes de la gente fuera de China? Esto es porque después de la revolución cultural, la moral se deterioró, todos buscan dinero, y se fijan para ver a quién pueden engañar, compiten para sacar más dinero y se consideran “héroes” si logran sus objetivos.
-Hay gente que simpatiza con usted y la ayuda. ¿Piensa que estas personas pueden hacer más cosas a una escala aún más grande? ¿Ha pensado en esto?
Gao: Muy difícil, ellos también tienen miedo. Como mi hijo, él ya tiene miedo.
-Entonces, según usted, ¿son principalmente las autoridades y aquellos que tienen poder de tomar decisiones quienes tienen que hacer esto?
Gao: Al menos tienen que soltar un poco las riendas con la gente…
-¿Es que la gente está siendo restringida...?
Gao: Tienen miedo.
-¿Cómo pueden ayudarla las organizaciones internacionales?
Gao: Siento que las organizaciones internacionales no entienden realmente la situación. Una vez me reuní con varios congresistas. Ayer a la tarde, Hillary Clinton me recibió, también una señora con vestido rojo, me olvidé de su nombre, también me recibió personalmente. Me trataron algo así como en las “Mil y una Noches”. Pero debemos ir a lo concreto, tengo pruebas y fotos, así que espero que todos sepan la verdad. Esto puede ayudar incluso a que el propio régimen chino lidie con aquellos oficiales corruptos, a que China se encamine a ser un país rico y poderoso de verdad.
-¿Qué planes tiene usted para el futuro cercano?
Gao: Todavía tengo dos libros [a publicar]. Ya le pedí a alguien que buscara una editorial. Dada mi edad, el tiempo que me queda en la Tierra va en cuenta regresiva.
-¿Cuáles son los nombres de los libros?
Gao: “Diez años en el camino de la prevención del SIDA” y “Morir joven de SIDA.”
-¿Qué planes tiene para cuando vuelva a China?
Gao: Si la estructura permite mis planes...
-¿Qué tipo de estructura?
Gao: La estructura del país entero, mi salud... Bueno, ahora puedo contratar un automóvil para ir a las aldeas.
-En estos once años, ¿hubo ocasiones en que su cuerpo no lo pudo soportar?
Gao: Sí, las hubo.
-¿Hasta qué grado?
Gao: Mi cuerpo entero se hinchó. Una vez cuando salí en un viaje de investigación para tomar fotos de enfermos de SIDA, me subió la presión a 20, por eso ahora cuando salgo tengo que contratar un vehículo. Ya no puedo usar transportes públicos. Ahora, cuando vuelva, tengo que ocuparme de estos dos libros. También tengo que cuidar a estos dos niños (huérfanos a consecuencia del SIDA). Uno tiene que estudiar en la universidad, y el otro tiene que ir al secundario. Tengo que hablar con ellos.
-Usted está muy en contacto con jóvenes...... ¿tiene voluntarios ayudándola?
Gao: Sí
-¿Cuántos hay más o menos?
Gao: No hay un número fijo. Por ejemplo, a veces vienen 5 o 6 estudiantes para ayudarme a embalar las cosas. Una vez, uno trajo a 7 u 8 personas, pero cuando volvió a casa fue golpeado por sus padres.
-¿Sabe si son cientos o miles?
Gao: Probablemente cientos de jóvenes.
-¿Qué esperanza tiene usted para aquellos jóvenes, estos voluntarios?
Gao: Ellos tienen miedo.
-Después de habérsele permitido viajar, ¿hubo más presiones sobre sus hijos?
Gao: Estimo que todavía existen, porque no puedo comunicarme con ellos por teléfono.
-¿Su teléfono en casa está cortado nuevamente?
Gao: Sí, lo cortaron de nuevo.
-¿Hace cuánto tiempo?
Gao: Nunca me permitieron estar comunicada, y ahora tampoco. Ahora estoy realmente preocupada por publicar mis libros. Digo que estos libros, quienquiera traducirlos, adelante, pero no me pidan dinero, no tengo dinero.
-Cuando vuelva, si sufre acosos por hablar al exterior, ¿va a continuar hablando?
Gao: Por supuesto que tengo que hablar, si no hablo más, nadie sabrá dónde muero.
-Dra. Gao, muchas gracias por darnos esta entrevista. Esperamos que se mantenga saludable, feliz y que todo ande sobre ruedas.
Gao: Ah... No puedo ser feliz... ya que he llegado a esta etapa... Soy un fracaso total, porque no he podido resolver este problema.



