Hoy en día, los ejecutivos están bombardeados con mitos sobre hacer negocios en China, lo que los lleva a mover sus operaciones comerciales a China, a menudo dejando a sus compatriotas sin trabajo.
Trasladarse a China no es tan beneficioso como los industriales quisieran hacer creer. Es un negocio riesgoso.
“La verdad es que, producir en China no es tan rentable por varias razones, y los mercados de capitales no son muy seguros,” dijo Grant Aldonas, director de Comercio Internacional del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos, una organización sin fines de lucro de EEUU.
Los políticos deberían “enfocarse en lo que realmente importa y en desarrollar el consenso político necesario para enfrentar los problemas que enfrenta la economía. “Nunca jamás hacer un mal trato para sus países.”
Muchos expertos creen que si esta estrategia de “esperar y ver” de democracia funcionó para Taiwán y Corea hace muchos años, también debería funcionar para China. James Mann de la Universidad John Hopkins dice que China no puede ser comparada con Corea o Taiwán, ambas pequeñas naciones con influencias occidentales que prevalecen. Además de su autoritario régimen dirigente, China está llena de problemas sociales, incluyendo huelgas de trabajo, protestas de campesinos, disturbios por la degradación del medioambiente, y conflictos étnicos, según enfatizó Mann. El problema más urgente es que la mayoría de los ciudadanos chinos son pobres y subsisten muy por debajo del nivel de pobreza. Este problema es empeorado por depravación y corrupción en todos los niveles del gobierno, de la mano de un sistema judicial débil y arbitrario. Esto significa un terreno peligroso para las inversiones extranjeras.
Sin embargo, cuando los líderes de comercio, política, o líderes mundiales viajan a Shanghai o Beijing, lo antes mencionado no es lo que se les muestra. En cambio, uno ve rascacielos modernos, afluencia cosmopolita, y el bullicio y ajetreo de las grandes ciudades mundiales cosmopolitas.
“La política hacia China simplemente opera con el paradigma incorrecto,” dice Mann. “Nuestra política y discurso público sobre China son a menudo afectados por ideas, suposiciones, racionalizaciones, y frases que fallamos en examinar.”
El tiempo dirá – a pesar de las “buenas noticias” que uno oye en los medios sobre China – que ese aumento en el comercio no producirá un cambio en el dominio del Partido Comunista Chino.
Muchos países hacen suposiciones de que el comercio será el catalizador que cambie a China, una estrategia que no ha funcionado y juzgando por los acontecimientos actuales, a lo mejor tampoco funcione en el futuro.
El gobierno chino interfiere constantemente en el mercado para fijar su moneda al dólar americano. La verdad del asunto es que China tiene que exportar para ganar moneda extranjera y para mantener ocupada a su fuerza laboral que crece constantemente. Al reducir la inflación del yuan manualmente, los consumidores extranjeros pueden adquirir más productos y servicios chinos por su dinero, haciendo así a los productos hechos en China, artificialmente baratos.
“Tienen que crear varios millones de trabajo cada año tan solo para mantenerse con el crecimiento en su población,” dijo Aldonas.









