La policía rusa arrestó el sábado pasado a ocho practicantes de Falun Gong que realizaban una protesta pacífica frente a la embajada china en Moscú, con anterioridad a la visita de Hu Jintao.
Los primeros seguidores de Falun Gong arrestados fueron Surova y Gerlitz, de 68 años de edad. Más tarde, fue arrestado Valiullov, junto con Shetkina de 30 años, y Markin de 28 años. Hacia las 15:30 horas, el número de practicantes de Falun Gong arrestados ascendía a un total de ocho.
Seis de los practicantes son rusos, y otros dos, Brug de 33 años y Podsosonny de 21, son ucranianos.
Falun Gong es una forma de meditación y ejercicios que fue prohibida por el Partido Comunista Chino (PCCh) en 1999. Desde entonces, los seguidores de esta pacífica práctica se han convertido en el objetivo de una persecución por parte del régimen chino, que ha dejado a miles de practicantes de Falun Gong en prisiones, campos de trabajo forzado, y centros de lavado de cerebro.
El grupo estaba apoyando la protesta de una persona cerca del consulado (una persona sujetaba una pancarta, mientras los demás estaban a su lado), una actividad que no requiere la aprobación del gobierno y que es considerada un derecho constitucional. El propósito de la actividad era protestar contra la brutal persecución a Falun Gong por parte del régimen comunista chino, y concientizar sobre las violaciones de derechos humanos en China. El grupo ha realizado protestas de una persona similares cerca de la embajada durante varios años.
Después de los arrestos, sólo tres de los practicantes fueron interrogados, y se les imputaron cargos de violaciones administrativas en el centro de detención Ramenki de Moscú. Los cargos contra ellos incluyen “desobediencia a la policía” y “ausencia de registro en la ciudad de Moscú”. Los demás fueron liberados sin cargos de 1 a 3 horas después de los arrestos.
Según el oficial Kulagin Alexander Vladimirovich, la razón del arresto fue el reclamo de la embajada china porque los practicantes estaban interfiriendo con su trabajo. El oficial también se refirió a la Convención de Viena, según la cual estaban obligados a arrestar a ciudadanos rusos en caso de que estuvieran molestando a diplomáticos extranjeros. En la Administración de la Ciudad de Moscú, los practicantes fueron informados de numerosas demandas por “molestia” procedentes de la embajada china.
Alla khegai, testigo y participante de la protesta, declaró: “No había nada molesto en nuestro comportamiento. Utilizar la Convención de Viena como excusa para el arresto era una razón de poco peso. De hecho, pudimos ver de 10 a 15 oficiales chinos de civil merodeando y señalando practicantes a los oficiales de policía rusos para que fueran arrestados.”
Khegai añadió que los practicantes estaban esparcidos por la zona, algunos de ellos meditando pacíficamente, y otros sentados en bancos de zonas adyacentes. No había ruido, excepto por los fuertes y a menudo ofensivos avances de la policía, encargada de patrullar la zona, concluyó Khegai.
Siempre que los practicantes intentaban acercarse al edificio para desplegar una pancarta, la policía los forzaba a retirarse o intentaba agruparlos para acusarlos de realizar una actividad en grupo no autorizada, declaró Khegai.
La participante Tamara Kim comentó: “Por la tarde se esperaba que llegara una delegación china, así que la tensión creció inmediatamente y se hizo más aguda. Cruzamos al otro lado del estanque y nos sentamos a meditar, pero la policía no dudó en ir hacia nosotros, arrestarnos y llevarnos de allí en sus furgonetas.”
Kim dijo que después de un par de horas en la división policial de Ramenki, la mayor parte de los practicantes se fueron sin haber sido interrogados o acusados de nada, puesto que la misión de apartarles de la zona se había cumplido.
Las actividades principales para la visita de Hu Jintao se realizaron en Moscú el 26 de marzo de 2007.









