SAO PAULO, 26 de marzo (AFP) - Tras el boom de sus exportaciones de materias primas a China, Brasil sufre las competencia de los productos manufacturados chinos, al punto de que su excedente comercial con ese gran país emergente empieza a ser deficitario.
"Este año registraremos ciertamente un déficit comercial con China", declaró a la AFP Fernando Ribeiro, economista jefe de la Fundación Centro de Estudios de Comercio Exterior (Funcex).
El saldo de los intercambios en enero-febrero ya fue negativo para Brasil (cerca de 390 millones de dólares). Y el excedente, que ascendía a 2.400 millones de dólares en 1983, cayó a 410,5 millones de dólares el año pasado.
"China vino a Brasil en 2001-2002 a la búsqueda de materias primas, pero luego se quedó a explorar el mercado brasileño", explica Rodrigo Maciel, secretario general del Consejo Empresarial Brasil-China (CEBC).
Mientras las exportaciones brasileñas se cuadruplicaron entre 2001 y 2006 (a 8.400 millones de dólares), las importaciones de productos chinos se sextuplicaron (a 7.990 millones de dólares). Un incremento favorecido por el encarecimiento del real brasileño frente al dólar.
Desde enero China ha destronado incluso a Argentina como segundo país suministrador de Brasil, detrás de Estados Unidos.
Según la Confederación Nacional de la Industria, una de cada cuatro empresas brasileñas compite con productos chinos importados. Algunas han dejado de exportar o perdieron clientes.
"Hay una gran similitud entre los productos exportados" por los dos países. "Pero China creó un ambiente mucho más competitivo que Brasil si se compara la fiscalidad, las infraestructuras, el costo del capital o la legislación laboral", destaca Rodrigo Maciel.
Además del bajo costo de la mano de obra, la gran baza de China es su tasa de inversión, el doble de la de Brasil, según Fernando Ribeiro. "China invierte masivamente en educación, infraestructuras y tecnología", señala Maciel.
"Se tiene la impresión engañosa de que la competitividad de China descansa sólo en su mano de obra barata y en la piratería". Pero los productos piratas que se exponen en las vitrinas no representan más que una pequeña parte, subraya.
La competencia china se hace actualmente a expensas sobre todo de algunos sectores con uso intensivo de mano de obra: calzado, textiles, electrodomésticos. Los fabricantes de calzados vendieron 23 millones de pares menos que el año precedente y suprimieron 15.000 empleos.
Brasil quiere proponerle, además, a sus socios del Mercosur (Paraguay, Argentina, Uruguay y Venezuela) elevar el arancel externo común en los ramos textil, de calzados y muebles.
Pero en cinco años será el turno de la industria automotriz, en la que China deposita sus mayores ambiciones, y que representará un gran desafío para el noveno productor mundial de vehículos.
"Brasil será uno de los grandes perdedores, ya que exporta vehículos populares baratos", estima Ribeiro.
En materia de piezas de automóviles, ya se siente la competencia china. "Es apenas un anticipo de lo que nos espera", agrega.
Por su parte, las exportaciones brasileñas, dominadas por las materias primas, continúan creciendo "a un ritmo razonable", según el economista de la Funcex.
Rodrigo Maciel deplora, sin embargo, "la falta de iniciativa de las empresas brasileñas", dado que "China no importa sólo minerales, soja y petróleo".
En la aeronáutica, de hecho, la brasileña Embraer conquistó algunos espacios en el mercado chino.
"Hay un gigantesco mercado inexplotado para los productos industriales brasileños", añade Maciel, y concluye: "Brasil carece de una estrategia a largo plazo respecto a China".









