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En un paisaje de San Luis... el crujir de los huesos

Si se nos ocurriera imaginar cómo fue la vida en un comienzo cuando recién empezaba a formarse y consolidarse la Tierra como planeta, deberíamos remontarnos a millares de años hacia atrás


Por Carolina Giuriati
05.03.2007 14:41


El magestuoso cóndor andino desplega sus alas. Junto con el águila mora y el alcón peregrino son las aves rapáses más destacadas de la región. (AFP/Getty Images)

Si se nos ocurriera imaginar cómo fue la vida en un comienzo cuando recién empezaba a formarse y consolidarse la Tierra como planeta, deberíamos remontarnos a millares de años hacia atrás.

En la República Argentina se reconocen formas y diseños paisajísticos muy particulares, que vislumbran el increíble paso del tiempo y la poderosa fuerza de la naturaleza que muchas veces es protagonista. Son ejemplo de ello: las Cataratas del Iguazú (en la provincia de Misiones), el Cañón del Atuel (en la provincia de Mendoza) y el glaciar Perito Moreno (en la provincia de Santa Cruz).

En el centro oeste del territorio de la República Argentina se encuentra la región de Cuyo que integra las provincias de San Juan, Mendoza y San Luis. Pero... ¿qué se nos ocurre pensar sobre ella? Que son tierras del buen vino y la buena cosecha (siempre y cuando existan los recursos necesarios como las acequias en áreas asentables y los canales en campos de labrío, que convierten a estas zonas áridas en verdaderos oasis); de la adversidad del clima y del relieve, y también de los modelos económico-políticos, muchos pobladores han logrado a pesar de ello, desarrollar sus tareas, a través de la agricultura y el turismo, en áreas inhóspitas.

En esta ocasión se propone realizar un viaje imaginario... trasladarnos sólo por unas cuantas líneas hacia un lugar amplio, consolidado, imponente, que sólo deja verse en un encuentro cercano.

Para el trayecto que comienza desde la Capital Federal hacia el oeste del país, en las áridas tierras de la provincia de San Luis, se encuentran ciudades importantes como Merlo y varios poblados como Santa Rosa de Conlara, Quines, Luján, que concentran y destacan la particularidad cultural que los identifica, como aquello que se expresa en torno a los festivales que organizan, el del Mate y el del Chivito en los meses de verano.

Si está dispuesto a sonrojar su boca tenga en cuenta que nunca falta una saludable y rica bebida que se ofrece con agua hirviendo ya que destaca el aprecio hacia el que lo recibe...Así es, por estos lugares el mate se sirve con agua bien caliente. Entonces: a tener cuidado en el momento de compartirlo.

Mientras transitamos estas apacibles tierras de cálidos aromas, surge la inquietud de pensar cómo habitan estos sitios. Pero claro, la charla con una guía turística ayuda a comprender que los lugareños, orgullosos de su provincia, realizan variadas actividades productivas...como el turismo, bien llamada la industria sin chimenea.

(Flickr)

San Luis se destaca porque presenta en forma continua y accesible la intercomunicación entre sus diversas riquezas como las Salinas del Bebedero, el Potrero de los Funes, las minas de La Carolina y de Los Cóndores, y por supuesto el Parque Nacional Sierras de las Quijadas. Esta área se encuentra protegida bajo estrictas normas de preservación que indican a la entrada del parque (valor de $6 para los visitantes argentinos y $12 para los extranjeros)

El Parque Nacional Sierras de las Quijadas debe su nombre, según se cree, a la presencia de los indios matreros, quienes asaltaban las carretas que por allí pasaban, para alimentarse de cuanto podían, incluso de los animales, perdurando la quijada de cada animal en cada fuentón donde se los cocía.

Guiñazú, un estudioso investigador paleontológico y arqueológico descubre en el año 1960 esta gran cantidad de huesos en este lugar que existía como fondo de un gran predio de 150.000 has. de un tal Pilar Rodríguez. Ante tan vasta muestra de singular belleza e importancia científica para la humanidad, en el año 1995 votan los diputados y senadores para nombrarlo Parque Nacional, prohibiendo la caza de cóndores y la recolección de “recuerdos” del lugar.

Es interesante plantear que este sitio debe su origen a una gran fosa que, cubierta por rellenos sedimentarios, es sometida a altas presiones por la Cordillera de los Andes, erosionándose luego para dar origen a la actual vista de las Sierras de las Quijadas que representa tan sólo una décima parte de lo que en su origen se levantó.

(Flickr)

En Quijadas, como le llaman los lugareños, nieva una vez cada 20 años, precipitan 300 mm anuales, se fractura y desliza la piedra rojiza que conforma su relieve hacia las zonas de bajos y llanuras. Se presentan curiosas formas como los Castillos, la Tortuga, el León, la Abuela sentada en su sillón, e innumerables formas que adquieren las rocas según la percepción de quienes las visitan.

Según estudios y proyecciones realizados de lo que puede acontecer, Quijadas desaparecerá en millones de años, porque el proceso erosivo no se detiene ante la mención de Parque Nacional, en el cual existe hoy un Santuario de los Cóndores; varias águilas moras , halcones reales y tortugas con crías.

¡Sírvase Don!

Hace muchos años, allá por el 1830, en lo que hoy es la provincia de San Luis, existieron ciertos códigos sociales para una conquista amorosa, que bien podían codificar los bien entendidos o los interesados en el tema.

Si un hombre soltero iba de visita a una casa, la chica no comprometida era la encargada de cebarle mates. Según cuales fueran sus intereses hacia él, correspondía acompañarlo con brasita, café, cedrón...y hasta con ombú! especial para los nostálgicos picaflores (un Don Juan de nuestro tiempo), que también rondara picoteando en otros lugares. La moza no haría escándalos frente a otras pretendidas, se vengaría en silencio, puesto que cebar un mate con ombú ¡equivale a la ingesta de 3 laxantes!

Para diferentes ocasiones se presentan las siguientes variantes regionales en la cebada de un buen mate:

Mate con menta: Eres bienvenido

Mate con café: Indecisión

Mate amargo: No me agradas

Mate con cedrón: Yo te elijo

Mate con cáscaras: Me agradas mucho

Mate con ombú: Es venganza

Mate con brasita: Dulzura ardiente