¿Qué es la felicidad? ¿Cómo se consigue esta misma? ¿Es acaso la felicidad lo que determina nuestro futuro y prosperidad?
En los últimos años tenemos claro que se habla cada vez más de este tema, ya que el hombre mismo está en búsqueda plena y constante de ella, por supuesto que a nadie le gusta acercarse al dolor o al sufrimiento sino al contrario al bien-estar y al bien-ser, es decir, elegimos el placer y al cómo sentirnos y ser felices.
Entonces cabe recordar ¿Acaso nuestra felicidad proviene precisamente de nuestros pensamientos y como consecuencia de nuestras acciones? Cabe mencionar el best seller “Los mensajes ocultos del agua” del Dr. Masaru Emoto y “La Vida secreta del agua” de este mismo autor que después de sus investigaciones encuentra varios descubrimientos como la reacción de los cristales al agua ante expresiones de afecto o dolor, la grata influencia que recibe mediante el poder de la oración, la respuesta energética ante grandes obras de la música clásica, las virtudes sensoriales en la búsqueda de la felicidad y el alivio de las enfermedades.
Definitivamente que la felicidad es subjetiva y nosotros decidimos si queremos ser felices o infelices y esto está determinado por nuestros pensamientos, ¿Cómo nos levantamos en la mañana? Viéndonos al espejo y diciendo: ¡Otra vez tú!, ¿Cómo tomamos el día? Con la firme decisión de aprender cosas nuevas y ser mejor, o como es otro día y no hay otra cosa que hacer, ¿Cómo nos dirigimos a nuestros colaboradores? ¿Qué pensamos de ellos? Y mejor aún ¿Qué pensamos de nosotros mismos?
Entonces la palabra clave es la decisión de lo que pensamos, por lo que puedo elegir cómo será el día de hoy, ya sea levantarme de buenas o levantarme de malas, decirle a mis compañeros ¡Buenos días! o no decir nada, el tener un pensamiento negativo o tener uno positivo y por supuesto agradecer a la vida de lo afortunado que soy al tener y ser quien soy.
Entonces, ya que nuestro pensamiento determina mi felicidad, reflexionemos: ¿Qué es lo que pienso durante el día?









