18 de febrero (ADNmundo) - Los analistas se preguntan, sin embargo, hasta qué punto se puede confiar en el presidente norcoreano Kim Jong Il, quien ya en una oportunidad violó un acuerdo energético firmado con Estados Unidos en 1992 con el entonces presidente Bill Clinton.
El gobierno de Kim, que realizó un test nuclear el pasado octubre, es considerado el que "abre la puerta" para que otros países, entre ellos Irán, se lancen a la aventura nuclear, según sostienen Estados Unidos y otros países occidentales.
Por eso, el acuerdo para que Pyongyang ponga fin a su programa nuclear, cierre sus instalaciones de Yongbyon y las someta a inspecciones internacionales en 60 días, constituye una noticia que de algún modo aleja el fantasma del holocausto atómico.
Pero el nuevo documento no es más que un primer paso para que Norcorea reciba ayuda energética y alimentos de Rusia, China, Japón, Corea del Sur y Washington, por unas 50.000 toneladas de petróleo que se extenderán hasta un millón de toneladas si, efectivamente, desmantela su programa nuclear.
Según lo acordado en Pekín, el acuerdo contempla que el gobierno de Kim Jong Il permita, además, el regreso de los inspectores del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA)
"¿Confían en mí?", se pregunta en un artículo el semanario británico The Economist, ilustrado con una foto de Kim en la que hace la "V" de la victoria.
La publicación se responde: "Usted tendría que estar loco para creer eso. Este es el tiempo de asegurar que Kim mantenga sus promesas". Y al final de una extensa nota, advierte: "Asia nunca será segura mientras Corea del Norte tenga armas nucleares".
Entre quienes expresaron su preocupación, figura el presidente surcoreano, Roh Moo-hyun, quien sostiene que los norcoreanos son un poco impredecibles, aunque, por supuesto, se manifestó "optimista" por el logro alcanzado.
Por supuesto, George W. Bush, el primer ministro británico, Tony Blair, y otros líderes mundiales recibieron la noticia con beneplácito, pero el ex embajador estadounidense en la ONU, John Bolton, dijo que el acuerdo hace aparecer a Washington como "muy débil", en momentos en que debe ponerse fuerte ante Irak e Irán.
Pero ¿Qué quiere Bolton? ¿Otro Irak en la península coreana? ¿O, quizás, un ataque contra el gobierno iraní de Mahmud Ahmadineyad?, se preguntan varios analistas.
A pesar de que las conversaciones a seis bandas comenzaron en 2003, recién dos años después Pyongyang admitió finalmente que poseía armas nucleares.
Fuentes oficiales, citadas por el diario The Washington Post, señalan que fue "fácil" lograr un acuerdo con Pyongyang porque China, principal respaldo político de Norcorea, estaba escandalizado por la conducta de su aliado y, por lo tanto, forzó la negociación.
"Este acuerdo representa para Bush una especie de victoria diplomática, mientras que la línea dura que se oponía a cualquier concesión -representada por el ex secretario de Defensa, Donald H. Rumseld, y el ex embajador Bolton- ha dejado la administración",
opinaron Glenn Kessler y Edward Cody en un artículo en el Post.
Es cierto que el acuerdo es sólo es un poco de aire fresco para Bush, mientras el gobierno republicano no para de sufrir remezones políticos en su propio territorio.
La Cámara de Representantes, controlada por los demócratas, aprobó ayer una resolución no vinculante que rechaza la intención de Bush de enviar 21.000 soldados más a Irak, así como más efectivos a Afganistán.
Son muchos escenarios en los que debe batallar el gobierno estadounidense, mientras no logra hacer pie en el pantano iraquí, a dos años de las elecciones presidenciales en la que los demócratas, liderados por la favorita Hillary Clinton, parecen prepararse para una contundente victoria.
Sin hacer caso a las críticas de Occidente, Kim Jong Il cumplió esta semana 65 años de edad, adorado por miles de seguidores que le rinden culto a su personalidad al mejor estilo estalinista.
Según sus biógrafos, Kim tiene un carácter irascible, inestable e inseguro y, además, es una persona ciclotímica e impredecible. Por eso, habrá que esperar un tiempo para comprobar si el anunciado desarme nuclear de Corea del Norte es creíble.









