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La batalla de Waterloo y la salud


PureInsight.org
25.02.2007 15:35


La Colina del León en Waterloo, Bélgica. Indica el punto donde el Principe de Orange fue herido en la batalla donde Napoleón y las tropas francesas fueron fuertemente derrotadas terminando con las guerras de Napoleón.

El campo de batalla de Waterloo está liderando un debate sobre si la medicina moderna es siempre buena para los seres humanos. De acuerdo al Colegio Universitario de Londres (UCL), los científicos están lanzando un estudio para descubrir el por qué algunos pacientes graves que padecen de fallas en múltiples órganos, se recuperan y otros mueren - este es el motivo número uno por el cual mueren los pacientes en cuidado intensivo.

En una conferencia reciente, el Profesor Mervyn Singer del Instituto de Medicina de Cuidado Intensivo de UCL, comentó sobre las sorprendentes estadísticas de supervivencia de los soldados heridos en los campos de Batalla de Waterloo y Trafalgar, las cuales nos sirven como un recordatorio en que manera nosotros subestimamos la habilidad del cuerpo humano de sanarse por si mismo bajo las condiciones mas extremas. De los 52 soldados del treceavo batallón Light Dragoons, que fueron heridos con sable, balas y cañones en Waterloo, sólo murieron 2 de ellos.

El Profesor Singer dice: “A pesar de la inexistencia de antibióticos, transfusiones de sangre, máquinas reanimadoras y otras parafernalia de cuidados intensivos moderno, muchos de estos soldados se recuperaron, frecuentemente de lesiones mortales. Aún con todos nuestros avances tecnológicos en medicina, las estadísticas de mortandad de condiciones tales como la septicemia (infección bacteriológica en el torrente sanguíneo) no han mejorado dramáticamente en los últimos cien años. “La pregunta que tenemos que hacernos a nosotros mismos es si el presente entendimiento de lo que está bajo la patología médica no nos está llevando por el camino equivocado, y si acaso nuestras actuales intervenciones aún puedan estar dañando el proceso de curación.”

“Los tratamientos modernos generan cambios en los pacientes, causando inflamación o afectando el sistema inmunológico, circulatorio, hormonal, bioenergético y metabólico de varias maneras desfavorables. Aún el hecho de bajar la temperatura de un paciente puede que sea contraindicado. Quizás necesitemos ser mucho mas estratégicos con nuestros tratamientos y terapias, personalizándolas de acuerdo a como el cuerpo individual responda a la septicemia y otras enfermedades criticas.”

Las estadísticas de supervivencia de la Batalla de Waterloo, nos muestran una teoría aún mas radical – acaso, ¿podría ser que la falla de múltiples órganos, generado por un severo trauma o infección subsecuente, en realidad representen el último intento del cuerpo de sobrevivir en medio de una enfermedad crítica? El auto apagarse por si mismo y volverse adormecido, así como los animales lo hacen en hibernación cuando están en el frió extremo, de esa manera el cuerpo puede mantenerse en ese estado, y soportar hasta que pase su periodo crítico. El apoyo a esta teoría viene del hecho que los órganos invariablemente se recuperan, hasta el punto de aparecer asombrosamente normales, dentro de un lapso de dos semanas cuando el paciente ha sobrevivido.

El Profesor Singer y su colega, el Dr. Paúl Glynne del Instituto UCL de Hepatología, están a punto de embarcarse en un estudio amplio sobre la falla de múltiples órganos, causado por la septicemia, que a su vez provoca la muerte de la tercera parte de los pacientes en cuidado intensivo. Finalmente, ellos esperan que a través de poder entender porque algunos sobreviven y otros mueren bajo estas condiciones, puedan desarrollar nuevas terapias para reducir el periodo de enfermedad o reducir el índice de mortandad.

Trabajos preliminares sugieren que la habilidad del cuerpo para almacenar y utilizar la energía eficientemente puede jugar un papel importante en determinar si el paciente puede o no recuperarse. Un estudio recientemente hecho por el Dr. Glynne y el Profesor Singer, ha descubierto que existe una relación entre el leptin, una proteína hormonal que regula el apetito, peso y metabolismo, y la septicemia que induce a la falla de múltiples órganos y la recuperación de la misma.
El Dr. Glynne dice: “La incapacidad del cuerpo para regular el desgaste de energía parece jugar un rol importante en el desarrollo de la septicemia que causa la falla de múltiples órganos. Nosotros pensamos que los pacientes que padecen de esta enfermedad, se vuelven deficientes en leptin y esto conlleva a que no fluya la energía y como consecuencia el órgano no cumpla su función”. El explorar la relación entre leptin y la regulación de energía con la gravedad de esta enfermedad crítica, nos revelaran si acaso leptin o uno de sus componentes, puedan potencialmente desarrollar una nueva terapia para los pacientes de septicemia con falla en sus órganos”.