Las dos galaxias satélite mas prominentes de la Vía Láctea – un par de galaxias llamadas las Nubes de Magallanes – parecen estar interactuando con la fantasmal materia oscura de la Vía Láctea creando una misterioso curvatura en el disco galáctico que ha intrigado a los astrónomos por medio siglo.
El se ve mas claramente en el fino disco de hidrogeno que rodea la galaxia, que se extiende a lo largo del diámetro de 200.000 años luz de la Vía Láctea. Leo Blitz, profesor de astronomía en la Universidad de California, Berkeley, y sus colegas, Evan Levine y Carl Heiles, han cartografiado y analizado en detalle esta curvatura desde la primera vez, basados en un nuevo mapa galáctico de emisiones de gas de hidrógeno (HI).
Ellos hallaron que la capa de gas atómico vibra como un tambor, y que esta vibración se da casi enteramente en tres modos o “notas” distintas.
Los astrónomos calcularon que la masa combinada de ambas Nubes de Magallanes (la grande y la pequeña) no sobrepasa al 2 por ciento de la masa del disco de gas de la Vía Láctea, por lo que es imposible que estas curven de tal modo la galaxia.
Aun así, el teórico Martin D. Weinberg, profesor de astronomía en la Universidad de Massachussets, se unió al equipo de Blitz para crear un modelo computacional que tomara en cuenta la influencia que pueda tener la materia oscura de la Vía Láctea en dicha curvatura. Según se estima, la enigmática la materia oscura es 20 veces más masiva que la materia visible. Este tipo de materia, que es invisible a los ojos de los astrónomos, ha sido estudiada teóricamente desde los años treinta, hasta convertirse actualmente en uno de los temas más atractivos en la vanguardia de la ciencia. La influencia gravitatoria de las Nubes de Magallanes en su rotación alrededor de la Vía Láctea parece multiplicarse varias veces por acción de la materia oscura.
“El modelo no solo produce esta curvatura en la Vía Láctea, sino que durante el ciclo de rotación de las Nubes de Magallanes alrededor de la galaxia, parece como si la Vía Láctea estuviera flameando en la brisa,” dice Blitz, director del Laboratorio de Radio Astronomía de la UC Berkeley.
“La gente ha estado tratando de ver qué crea esta curvatura durante mucho tiempo” dijo Weinberg. “Nuestra simulación todavía no encaja perfectamente, pero tiene muchas características de los datos reales.”









