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Atribuir una rareza a ciertas especies puede causar su extinción


La Gran Época
22.02.2007 21:14


Getty Images

Si una especie animal o vegetal es rara y si el hombre le atribuye un valor... puede implicar su extinción. Este análisis, publicado en el estudio PLOS Biology por investigadores del Laboratorio de Ecología, Sistemática y Evolución (CNRS-Universidad París 11), modifica las teorías clásicas sobre economía del medio ambiente. Pone particularmente en entredicho la explotación de algunas especies y contribuye quizá a cambiar los comportamientos y las legislaciones, como la compra de productos de lujo como el caviar o la madera exótica, colección y observación de especies raras, caza, etc. En biología de la conservación, los investigadores estudian la dinámica de las especies y en particular la relación entre el tamaño de las poblaciones y su supervivencia. Describieron en algunas especies una situación "ondulada" llamada Efecto Allee: cuanto más grande es una población, más se reproduce y más prospera, hasta un determinado punto. Al contrario, si el tamaño de la población disminuye por un aumento de la mortalidad o una reducción de la reproducción, la especie no llega a sobrevivir ni a reproducirse, lo que aumenta más su disminución, hasta su extinción. Podemos citar como ejemplo las especies que cazan en grupo. Varios se defienden o necesitan una elevada densidad para que la fecundación sea eficaz como los invertebrados marinos, plantas, polen, etc... Una de las ideas comúnmente admitidas relativas a Este efecto Allee es su naturaleza fundamentalmente natural. Sería intrínseco a algunas especies o poblaciones. El hombre podría solo favorecer o, en el peor de los casos, desencadenar este proceso propiciando que las poblaciones se coloquen por debajo de su límite mínimo de densidad. El equipo del laboratorio CNRS ha puesto de manifiesto lo contrario, que las actividades humanas podrían incluso crear un efecto Allee en especies que no sufrirían esto de forma natural. ¿De qué manera? Asignando una rareza y en consecuencia un valor a algunas especies. Para llegar a este resultado, modificaron un modelo matemático clásico en economía del medio ambiente. Este modelo a menudo es utilizado como justificación por las personas que garantizan la explotación intensiva de especies animales y vegetales. Pone de manifiesto cómo la extinción económica de una especie ocurre antes de su extinción biológica: si una especie se enrarece, su explotación es demasiado costosa y termina por cesar antes de que la especie esté destruida irremediablemente, lo que le deja la posibilidad de restablecerse. Pero, como demostraron estos investigadores, cuando el hombre atribuye un valor a algunas especies raras, los costes importantes de explotación son contrarrestados por una demanda importante. La explotación de estas especies se mantiene pues, incluso a muy baja densidad, lo que aumenta su escasez, por lo tanto su valor y su explotación, y puede, por este círculo vicioso, conducir a su extinción. Describieron varios tipos de actividades humanas que podían crear este proceso: los cazadores de trofeos en primer lugar y los coleccionistas de presas serían los grandes carnívoros que están dispuestos a gastar fortunas para añadir una especie rara a su colección de caza. El atractivo encontrado para los productos de lujo -maderas raras, huevos de esturiones, pieles- los productos de medicina tradicional o últimamente los nuevos animales de compañía (NAC), mantienen en el mercado especies raras y a menudo protegidas que se consiguen a pesar de sus elevados precios. Paradójicamente, las personas interesadas por el estudio o la conservación de la biodiversidad pueden también contribuir a su decadencia. Así pues, los coleccionistas van a aumentar su esfuerzo, incluida su financiación, para adquirir especies raras: conchas, insectos o plantas. Los "turistas ecológicos" por su parte, son atraídos por la observación directa de especies que se vuelven raras, implicando problemas de mortalidad y disminución de la reproducción. Se hace urgente pues cambiar la mentalidad y contrarrestar este fenómeno que podría poner en peligro a numerosas especies animales y vegetales, que son raras o corren el riesgo de pasar a serlo.