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Una pesada carga del pasado

El obispo de Block, en Polonia, colaboró de manera secretamente con los órganos de seguridad polacos del ex régimen comunista.


Ana Curbelo
22.02.2007 20:28


Stanislaw Wielgus, ex arzobispo de Polonia

Un informe basado en importante documentación incuestionable, dado a conocer por la Comisión Histórica que se dedica a verificar las biografías de los religiosos, ha confirmado que el padre Stanislaw Wielwus de 67 años y hasta ahora obispo de Block en Polonia, colaboró de manera consciente, voluntaria y de manera secreta con los órganos de seguridad polacos del anterior régimen comunista. Las protestas de intelectuales, políticos y sacerdotes, así como la actitud crítica de los medios obligaron al Vaticano a ordenar una investigación que analizase los documentos relacionados con el pasado de Wielgus, viéndose obligada a aceptar la dimisión al haber sido constatado su anterior pasado como agente colaborador de espionaje del régimen comunista.

Varsovia, 14 de enero (La Gran Época)-El pasado 7 de Enero, dos días después de asumir el cargo y el mismo día en que la catedral de la capital polaca iba a celebrar la investidura solemne del cargo como pastor de Varsovia, el arzobispo presentó su renuncia, reconociendo que en 1978 firmó un compromiso de colaboración “bajo presión” y asegurando que “no efectuó ningún mal ni con hechos ni con palabras”. Wielgus aclaró en Radio Vaticano que “sus contactos con los servicios secretos comunistas en Polonia” eran para poder “viajar al extranjero y continuar sus investigaciones científicas”.

Para el actual presidente Lench Kaczynski y su hermano el primer Ministro Jaroslaw (promotores de la lucha por la depuración de la vida pública polaca de los ex confidentes y espías comunistas), la investidura de Wielgus como metropolitano de Varsovia era inaceptable y de ahí los esfuerzos encaminados a impedirla ya que, según un sondeo, el 67 % de los polacos también consideraba que no debía llevarse a cabo la posesión del cargo, aunque su colaboración no ha sido la única ya que los historiadores estiman que el 15 % del clero polaco accedió a informar sobre sus colegas en la era comunista.

Según la nota del Vaticano, Su Santidad Benedicto XVI, aceptó la dimisión dos días después de que Wielgus asumiera el cargo en medio de la polémica, teniendo en cuenta la norma 401.2 del Código de Derecho de Derecho Canónico por la cual “se ruega encarecidamente al obispo diocesano que presente la renuncia de su oficio si por enfermedad u otra causa grave quedase disminuida su capacidad para desempeñarlo”

Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, ha afirmado que la renuncia es “una solución adecuada frente a la situación de desorientación que se ha creado en aquella nación”.

Reconoció también que el comportamiento de Wielgus en los “años pasados del régimen comunista en Polonia ha comprometido gravemente su autoridad, incluso ante los fieles” (...) “pese a su humilde y emocionante petición de perdón”, agregó. Además recordó sobre la necesidad de evaluar con cautela esos documentos e informes ya que “no se puede olvidar que son producto de unos funcionarios de un régimen opresor y chantajista”

El portavoz también considera que tras la muerte de Juan Pablo II, se ha generado una “actual ola de ataques contra la Iglesia Católica en Polonia, después de tantos años del fin del régimen comunista” que, “más que un sincero afán de transparencia, tiene el aspecto de una extraña alianza entre sus perseguidores del pasado y otros de sus adversarios, vencidos por la fe y la voluntad de libertad del pueblo polaco”. Ha añadido que no es el primero “y probablemente no será el último caso de ataque a personalidades de la Iglesia basada en los documentos de los servicios secretos”. Es de suponer que se refería a los comunistas cuando ha hablado de “perseguidores”

El Vaticano nombró, “hasta nueva provisión” en sustitución de Wielgus a Josef Glempa como nuevo administrador de Varsovia. Éste ha sido uno de los hombres fuertes de la lucha contra el comunismo en Polonia, reasumiendo temporalmente el cargo que mantuvo hasta que fue nombrado Wielgus.

¿Condena o perdón?

Mientras unos se han erigido en detractores del nombramiento, en cambio otros fieles de la poderosa Iglesia polaca se llegaron a concentrar ante las puertas de la catedral de Varsovia apoyando Wielgus haciendo rememorar a gritos aquella frase que siempre dedicaban al anterior Papa, Juan Pablo II,: “Quédate con nosotros”.

Esto debe hacer recapacitar sobre algo que nada tiene que ver con las estadísticas y los errores cometidos. No se puede dar la espalda a un mal acto y pretender olvidar la colaboración con un régimen comunista, pero también cabría valorar los daños colaterales, si los hubo. Debiera tenerse en cuenta la información aportada por la Comisión Histórica que por un lado demuestran su participación, pero no, si hubo graves perjuicios. Además se cuenta con el reconocimiento del propio Wielgus que afirma haberlo hecho “bajo presión” y asegurando no haber causado ningún mal de hecho o palabra. Es cierto que no se trata de olvidar el pasado, pero ¿y el perdón? El Vaticano a pesar de tener conocimiento de su pasado lo encontró apto para desempeñar la función, han sido las presiones las que obligaron aceptar su dimisión. Tal vez la Iglesia debiera ser consecuente con lo que predica, el perdón, y sería tarea de ella, no condenar aceptando esa dimisión, sino saber transmitir a sus feligreses ese principio.