Banco de China acusado por facilitar transferencias a grupos terroristas
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Representando el último
caso de terrorismo patrocinado por China, en llegar a los tribunales
de EE.UU., docenas de israelíes víctimas del terrorismo están
demandando al Banco de China por ayudar a financiar a
dos grupos que iniciaron ataques contra ellos y sus
familiares,
Una demanda que sostiene que el Banco de China ha ayudado a y
colaborado con los Jihad Palestinos Islámicos (JPI) y con
Hamas, considerados grupos terroristas por los Estados Unidos,
Europa e Israel, continuará avanzando después que, el 7 de julio, un
juez del Tribunal Supremo de Nueva York rechazara la petición
del banco para desestimar el caso.
La demanda, presentada con asistencia del Centro Legal de Israel, con
sede en Tel Aviv, acusa al banco de proporcionar a
sabiendas desde 2003, transferencias electrónicas a los líderes de
estas organizaciones en Irán, Siria y otros lugares de Medio Oriente,
a través de una sucursal del Banco de China en EE.UU.
Según documentos de la corte, los fondos fueron transferidos a las
cuentas pertenecientes a Said al-Shurafa, “espía veterano y
agente de la JPI y de Hamas”, los que a su vez fueron
transferidos a los líderes de Hamas y de la JPI en Israel,
Cisjordania, y Gaza, “con el propósito de planificar,
preparar y ejecutar ataques terroristas”.
Para las normas de EE.UU. es ilegal que instituciones financieras brinden
servicios bancarios a organizaciones terroristas y a sus afiliados.
Según la demanda, el dinero de “docenas” de transferencias
bancarias por “varios millones de dólares”, fue utilizado para
financiar atentados y ataques con cohetes contra blancos
israelíes. Según afirman documentos judiciales, “La ayuda
con transferencias [del Banco de China], fue la causa más
cercana de lesiones [de los acusados]", en ataques
de 2006 a 2007.
Los abogados de los demandantes argumentaron que los registros de la
corte también detallan cronológicamente una serie de
reuniones realizadas en 2005, en las que las autoridades
israelíes informaron a sus homólogos chinos de los vínculos
con el terrorismo de esas transferencias electrónicas, pero no
prestaron atención a las advertencias.
El caso remarca “Los demandantes... afirman que debido a las
advertencias de los israelíes, así como a las “varias banderas rojas”
de que las transferencias eran para financiar al terrorismo, [el
Banco de China] sabía, o debería haber sabido, que las
transferencias se hacían con fines ilegales”.
La demanda afirma que los líderes de Hamas y de JPI durante
un período de varios años y con regularidad retiraban cantidades de
alrededor de 100.000 dólares en efectivo del Banco de China,
generalmente a un día de realizado el depósito.
La denuncia dice que el Banco de China “contaba con la obligación
de vigilar, informar, y negarse a
ejecutar tales operaciones bancarias sospechosas e
irregulares”, pero no lo hizo.
En respuesta a las acusaciones, el Banco argumentó que el caso
debería ser sobreseído, ya que China, no Estados Unidos, era el
foro más apropiado para que los demandantes presenten sus denuncias, de
acuerdo a la doctrina legal conocida como “forum non conveniens”. Sin
embargo, la jueza Barbara Kapnick, del Tribunal Supremo del
Estado de Nueva York, dictaminó lo
contrario, permitiendo que el caso continúe y que avance el
proceso de análisis de evidencias.
“Ahora el Banco de China tendrá que brindarnos detalles de todas las
transacciones bancarias, básicamente todo lo que pasó por las
cuentas”, especialmente aquellas de al-Shurafa, comentó a The
Jerusalem Post la directora del Centro Legal de Israel,
Nitsana Darshan-Leitner.
Darshan-Leitner explicó al periódico israelí que tenía confianza
en la demanda.
“Tenemos toda la evidencia de que el dinero procedía de Siria
y fue trasladado a Hamas”, continuó ella. “Convenceremos al
jurado de que el Banco de China ayudó y tuvo complicidad con
organizaciones terroristas, de que fueron negligentes, y de
que tendrá que indemnizar a las víctimas”.
El juicio es el último de los casos en que las
víctimas israelíes por atentados terroristas, han demandado
al Banco de China por complicidad en la financiación
de grupos terroristas.
En 2008, cientos de israelíes presentaron una demanda similar en Los Ángeles. Los demandantes exigían cientos de millones de dólares en indemnizaciones.
Algunos investigadores aseguran que las instituciones financieras estatales chinas no son las únicas vinculadas el terrorismo. El partido comunista chino (PCCh) y sus afiliados apoyan continuamente a organizaciones terroristas de Talibanes y de Al Qaeda y cooperan con regímenes que promueven el terrorismo en Corea del Norte, Siria e Irán.
En una entrevista por correo electrónico a D.J. McGuire, co-fundador de China e-Lobby y autor del libro ‘Dragón en la Oscuridad: Cómo y por qué China comunista ayuda a nuestros enemigos en la guerra contra el terror’ dijo: “Los terroristas no son enemigos del PCCh, son aliados del PCCh en su guerra fría contra el mundo democrático".
McGuire escribió: “Normalmente, los tribunales no son el mejor lugar para combatir a comunistas y terroristas, pero esta es una excepción. Es hora de que los poderes legislativos y ejecutivos de los Estados Unidos se unan al poder judicial para enfrentar el eje comunista-terrorista”.
El caso en la Corte Suprema del Estado de Nueva York, en el Condado de Nueva York, tiene el número de índice 102026-2009. La próxima audiencia es el 14 de septiembre.
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