En Buenaventura hay desplazados, desaparecidos y descuartizados, denuncia HRW | lagranepoca.com

En Buenaventura hay desplazados, desaparecidos y descuartizados, denuncia HRW

Es una de las zonas más peligrosas de Colombia gobernada principalmente por paramilitares en la ciudad y las FARC a su alrededor
Por Anastasia Gubin - La Gran Época
Vie, 21 Mar 2014 12:37 +0000
Investigadores judiciales retiran un cuerpo del lugar del crimen en la Ciudadela
Investigadores judiciales retiran un cuerpo del lugar del crimen en la Ciudadela Comfamar, en Buenaventura. Noviembre 2013. (Stephen Ferry/HRW.org.es)
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Los grupos paramilitares de Colombia son responsables de los miles de residentes del Puerto Buenaventura desplazados, desaparecidos, y descuartizados, cada año.

“Buenaventura se ha convertido así en el municipio donde actualmente se manifiesta el mayor nivel de desplazamiento forzado de  Colombia”, comunicó el 20 de marzo la ONG internacional Human Rights Watch (HRW),al presentar su informe titulado  “La crisis en Buenaventura: Desapariciones, desmembramientos y desplazamiento en el principal puerto de Colombia en el Pacífico”, que en 30 páginas describe el horror que vive la población.

La situación no es mejor en las zonas rurales, donde dominan las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC), donde hay menor densidad de población según estadísticas oficiales.

Testigos y residentes de Buenaventura describieron el horror de “las casas de pique”, donde descuartizan a las víctimas como algo casi rutinario, lejos de toda ley y razón.

“Tan sólo caminar por una calle equivocada puede provocar que uno sea secuestrado y desmembrado; por ende, no debería sorprendernos que los residentes huyan de a miles”, dijo uno de los testigos citados.

Según el reporte estos paramilitares, entre ellos los “Urabeños” y la “Empresa”, surgieron en Buenaventura “hace una década, en un proceso de desmovilización oficial que presentó graves falencias”.

Los grupos paramilitares crearon en la ciudad las llamadas “fronteras invisibles”, y restringen la circulación, a riesgo de desaparecer.

Numerosos residentes de Buenaventura dijeron a Human Right Watch que habían escuchado a personas que gritaban e imploraban piedad mientras eran desmembradas en la “casas de pique”, pero no se atreven a salir.

“Por mucho grito que escucha, el temor no lo deja a uno salir. La gente se da cuenta y sabe dónde hay casas de pique, pero la gente no se mete porque es un temor total”, dijo otro residente de Buenaventura a HRW.

En marzo de 2014, luego de que investigadores judiciales encontraran manchas de sangre en dos presuntas “casas de pique”, la Policía informó el descubrimiento de varios sitios en Buenaventura donde se habría descuartizado a víctimas vivas, agrega el reporte.

Uno de los denunciantes es el Monseñor Héctor Epalza Quintero, Obispo católico. “La gente le cuenta a uno cómo a horas de la noche se oyen los gritos de las personas ‘¡No me maten, no me maten, no sean malos!’. A esas personas casi digamos las pican vivas”, dijo el Monseñor.

19.000 personas escaparon del Puerto en 2013, según cifras oficiales, pero los números se van acumulando en Colombia, y HRW destaca que se suman unos cinco  millones de colombianos obligados a abandonar sus hogares.

La realidad que describen los testigos es que estos paramilitares atacan a las personas si cruzan las fronteras invisibles que dividen zonas controladas por facciones enfrentadas, reclutan a los niños, extorsionan a comerciantes y “participan habitualmente en actos aberrantes de violencia contra cualquier persona que se interponga a sus intereses”, dice el reporte.

“Están bajando a los jóvenes de las busetas, bajándolos para llevárselos para allá a descuartizarlos… Uno vive como acorralado, como preso”, declaró un joven de 17 años.

Respecto a las casas que ocupan los paramilitares, “las cogen, ellos se adueñan. ¿Y quién reclama? Porque si usted va a reclamar, lo matan, dijo otro residente desplazado.

El Puerto Buenaventura en el Pacífico fue fundado por Pascual de Andacoya en 1540. A fines del siglo XVI en enfrentamientos con los indígenas, el poblado fue incendiado. En 1833 se inició la construcción del ferrocarril a Cali y más adelante las carreteras.

Por el Norte la región de Buenaventura limita con la selva de Chocó, que hoy sufre de la tala ilegal, cultivos de palmas africanas e incendios incontrolables.

La mayor parte de los habitantes, sobre un 80 por ciento, son afrocolombianos, mientras que  blancos y mestizos son alrededor de un 10 por ciento. Los más desplazados a lo largo de la historia fueron los pueblos originarios, una realidad que frecuentemente permanece silenciada.

“En esta región Buenaventura, Pacífico, sí, no tenemos esperanza… y la violencia nos está cobijando a todos”, dijo Mario Riascos, líder de comunidad de afrocolombianos en Buenaventura.

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