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Comunidad médica consternada por sustracción de órganos en China

Un informe reporta las prácticas "innovadoras" de un centro de investigación policial que ejecuta prisioneros para extraer sus órganos
Por Pamela Tsai - La Gran Época
Mie, 14 Mar 2012 21:11 +0000
Profesor Dr. Arthur Caplan, director del Centro de Bioética de la Universidad de Pensilvania dio un discurso en la reunión de la organización Médicos Contra la Sustracción Forzada de Órganos. (LGE)
Profesor Gabriel Danovitch, M.D., (UCLA), dijo que él considera  el informe sobre OSPRC "terriblemente inquietante". (LGE)
Jefe de policía Wang Lijun de Junzhou, supervisa a un grupo de "investigadores" en OSPRC. (Foto del centro oficial del PCCh)
Profesor Gabriel Danovitch, M.D., (UCLA), dijo que él considera el informe sobre OSPRC "terriblemente inquietante". (LGE)

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Un reciente informe de un grupo de observadores de derechos humanos, vincula al aspirante a desertor y ex jefe de policía, Wang Lijun, con una investigación sobre la sustracción de órganos de prisioneros en China. El informe provocó una marcada condena de los miembros de la comunidad médica dentro de Estados Unidos, debido a que Wang mezcla su labor policial con la innovación médica.

El informe, publicado por la Organización Mundial para investigar la persecución a Falun Gong (WOIPFG), demuestra que mientras se desempeñaba como jefe de la policía en la ciudad de Jinzhou, Wang Lijun, fundó el Centro de Investigación Presencial de Psicología (OSPRC), especializado en casos de trasplantes de órganos humanos dentro del edificio de la Oficina de Seguridad Pública.

Antes de la investigación de Wang, las víctimas de la sustracciones forzadas de órganos, eran normalmente ejecutadas con un tiro en la cabeza y luego retiraban sus órganos. Un equipo de trabajo, bajo la supervisión de Wang, desarrolló un método de inyección, que se presume, brinda órganos en mejores condiciones para su trasplante. Cuando Wang, recibió un premio por ello se  jactó en un discurso de haber supervisado miles de las operaciones de sustracción de órganos.

David Matas, abogado de derechos humanos e investigador de la sustracción forzada de órganos en China (co-autor junto con el ex Secretario de estado de Canadá David Kilgour del libro 'Cosecha sangrienta'), había dicho previamente que con el nuevo método "en efecto no matan con la inyección, pero paralizan y sacan los órganos mientras el cuerpo está todavía vivo”.

Aterrador’

Arthur Caplan, profesor de bioética y director del centro de Bioética de la Universidad de Pennsylvania, reaccionó al informe, llamándolo "aterrador".

"Que un centro de investigación dirigido por autoridades policiales estudie cualquier cosa sobre cómo mueren las personas — en su cara — es ética y legalmente, muy sospechoso. No tiene otro sentido que el de tratar de facilitar la práctica inmoral de matar a personas para obtener partes de su cuerpo".

"No puedo aceptar una cosa así", dijo el Dr. Caplan, quien escribe habitualmente una columna para MSNBC.com y a menudo testifica ante el Congreso de EE.UU. sobre cuestiones de bioética.

El informe proporciona materiales bien documentados sobre el OSPRC, principalmente de reportes de los medios de comunicación del estado chino. Un reportero del periódico estatal de China que visitó el OSPRC, es citado en el informe diciendo que él presenció todo el proceso de "la ejecución por el método de la inyección de un reo condenado a muerte". El reportero dijo, "el sitio de ejecución estaba atestado con expertos, haciéndolo ver como un laboratorio de investigación científica".

Investigadores del OSPRC dijeron a este mismo reportero que los datos recogidos podrían "contribuir en gran medida a la investigación sobre el proceso de morir del criminal, los cambios fisiológicos antes y después de la inyección en una persona sana, los residuos en los diferentes órganos después de inyectar la toxina, los cambios psicológicos de una persona frente a la muerte, trasplante de órganos después de la inyección y rescate in situ del efecto de la toxina".

Caplan respondió que observar la reacción psicológica de las personas durante su proceso de morir es absolutamente rechazado en la comunidad médica internacional. "Nunca he escuchado tal cosa", dijo.

Cuando le preguntaron si había un precedente histórico o algo similar al OSPRC, Caplan dijo que los experimentos humanos llevados a cabo por los invasores japoneses de China durante la Segunda Guerra Mundial podrían tener una analogía más provocativa que los campos de concentración Nazi.

El más conocido centro de experimento humano japonés en China durante la Segunda Guerra Mundial fue la unidad 731, ubicado en la ciudad del distrito de Pingfang de Harbin al noreste de China. El centro fue responsable de algunos de los más escandalosos crímenes contra la humanidad en la historia moderna.

Las víctimas fueron objeto de experimentos humanos tales como ser colgado boca abajo para ver cuánto tiempo les tomaría ahogarlo, inyectar aire en sus arterias para determinar el tiempo hasta la aparición de embolia y orina de caballo inyectado en sus riñones, entre otras atrocidades.

El informe del WOIPFG cita a Wang Lijun alabando al OSPRC: "para un policía veterano, ver que alguien es ejecutado y en pocos minutos ver la transformación en la que la vida de esta persona se extiende en los cuerpos de varias personas, conmueve el alma". Wang describió el OSPRC como "la escena del trasplante, el mismo lugar de anatomización, el lugar exacto del trasplante del órgano dentro del receptor del mismo".

El informe también muestra a Wang Lijun como instrumento en la campaña de Bo Xilai para erradicar la práctica espiritual Falun Gong. De acuerdo a un policía que trabajó con Wang en la ciudad de Liuzhou, Wang dio órdenes referentes a Falun Gong, "que deberíamos arrestarlos y matarlos a todos", dice el informe.

‘Vociferante condena’

Caplan dijo que el OSPRC "requiere una vociferante condena" de la comunidad médica internacional. "Los gobiernos del mundo también deberían condenar tales actividades", agregó.

Segun Caplan, no hacerlo podría estar simplemente permitiendo prácticas brutales que se llevarán a cabo bajo la bandera de la ciencia.

El informe de WOIPFG indica también que el Centro de sustracción de órganos recibe el apoyo tecnológico y la participación de institutos médicos occidentales en Estados Unidos y Europa. Caplan dijo que es difícil para él imaginar que los socios médicos occidentales sean conscientes de las prácticas de China.

Instó a la ciencia y la comunidad médica a estar en guardia con China, y con cualquier colaboración médica relacionada con órganos humanos.

Para aumentar la conciencia sobre las prácticas de recolección de órganos de China, Caplan, quien sirvió como editor senior de la Sociedad Americana de Investigación Clínica, escribió conjuntamente una pieza editorial con el editor en jefe Howard A. Rockman y Laurence A. Turka. El artículo instó a editores de revistas médicas estadounidenses y consejos editoriales a boicotear la recolección de datos y documentos sobre estudios del trasplante de órganos humanos de China.

El Dr. Danovitch participa activamente en el desarrollo de directrices para la administración estadounidense para la atención clínica de trasplantes. Junto con sus colegas médicos, M. E. Shapiro y J. Lavee, expresaron su grave preocupación sobre la práctica de sustracción de órganos en China, en un artículo publicado en el diario The American Transplant Journal en febrero de 2011.

Danovitch y sus colegas escribieron: "Estamos consternados e indignados por el hecho de que, pese a la uniforme y consistente condena internacional, los eufemísticamente descritos como 'donantes' y obedientemente registrados en un documento nacional, eran presos, cuya 'lesión cerebral severa' fue probablemente el resultado de una ejecución con un disparo en la cabeza".

Instaron a centros de trasplante de sociedades médicas internacionales y revistas para comentar sobre los centros de trasplantes de China. "Como nos lo ha enseñado dolorosamente la historia, de cara a un autoproclamado crimen contra la humanidad, es nuestra obligación moral como individuos y comunidad elevar nuestra voz y hacer todo lo posible para detener completamente este proceso".

"Si otros 18.000 presos ejecutados con 'lesión cerebral grave en todos los casos' se convierten en donantes de órganos en China, y no hemos hecho todo lo posible para poner fin a esta práctica, todos tendremos las manos manchadas de sangre", concluye el artículo.

Cuando se le preguntó qué puede hacer la comunidad médica internacional para ayudar, Caplan dijo, "tenemos que continuar instando a revistas médicas de todo el mundo a respaldar la idea del boicot. Necesitamos hablar continuamente en foros y reuniones profesionales".

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